Esa tarea, que despliega con pasión y profesionalismo, sigue entusiasmándola como el primer día, sin embargo, admite que la complicada situación social y los hechos de violencia que cubre a diario en el móvil del noticiero empezaron a generarle una inquietud que no sentía años atrás.
La actitud de la gente en los barrios cambió, y mucho, admite. Se modificaron sus historias, sus relatos, sus pedidos.Son tantas las veces que en los últimos tiempos tuvo que dar cuenta de episodios dolorosos e injustos que hay noches en las que se le hace difícil conciliar el sueño. "Me he despertado a la madrugada, sobresaltada, recordando detalles de lo que me tocó escuchar y ver durante la jornada. Y si encima en esos hechos hay menores involucrados, directamente me destruye".
Convencida de que dar voz a los "que creen que no tienen voz" es una labor que puede ayudar a modificar un poco la realidad, "al menos para que quienes toman decisiones presten atención a ese caso en particular", Almudena asegura que ser movilera es algo que ama y que seguirá haciendo por ahora, aunque no niega que el estar la mitad de su tiempo laboral en los estudios del canal le permitió encontrar un equilibrio que le agrada.
"¿Vos sos la de la tele, la española?", le dice una joven que interrumpe la charla con Revista Sociedad para vender unas estampitas, y que se queda sorprendida cuando descubre a la periodista. "¡Te veo siempre!", continúa la chica. Entonces, Almudena sonríe, dulce e inmediatamente, y agradece una y otra vez el gesto. "Esto me pasa seguido y me da bastante vergüenza", comenta.
La mayoría de los rosarinos y rosarinas, y así lo siente ella, "adoptaron" a la periodista como una coterránea, pero cada tanto, comenta, le llega algún mensaje no del todo amable en el que le cuestionan por qué una persona nacida en España viene a ocuparse de las noticias locales. "Antes me pasaba más y me amargaba bastante. Eso cambió y casi todo el mundo me habla con buena onda y acepta mi trabajo, pero de vez en cuando me encuentro con algo de esto en mis redes y tengo que lidiar con ello".
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Durante la entrevista, Almudena, quien asegura que siempre fue bastante rebelde, hablará de sus orígenes, de las razones que la trajeron a la Argentina, de por qué se instaló en Rosario, del amor que siente por esta ciudad, de su encanto por el río donde tiene un "ranchito" (como lo denomina ella). Del feminismo y la lucha por la igualdad. De Eric (su pareja y padre de su hijo), y por supuesto, de Félix, su niño, con el que descubrió emociones, nuevas alegrías y también algunos temores, esos que son tan propios de la maternidad, y con los que intenta lidiar.La periodista que a los rosarinos nos parece re española cuando habla, cuenta que cuando su madre la escucha le dice que "es re argentina". Con el corazón en Rosario y el alma en Albacete, siente que el desarraigo te pone en un lugar muy particular en la vida: "Si me quedo acá extraño mi tierra natal, si me vuelvo, voy a añorar mucho esta ciudad. Es así, te queda el corazón dividido".
_¿Cómo llegaste de Albacete a Rosario?
_ Nací en España, y estuve allí hasta que decidí estudiar periodismo. La carrera, tal como yo la quería, no existía en mi ciudad y tenía que ir a Madrid. Mi madre me dijo que no, que era muy caro, que no se podía, pero creo que más que nada es porque tenía miedo de que me fuera siendo tan joven. Así que el primer año me quedó en Albacete a estudiar Humanidades, pero no me gustó. Entonces les dije a mis padres, muy decidida, que me iba a ir sí o sí, que iba a buscar un trabajo si era necesario, pero que me voy y me voy. Y bueno, accedieron (dice con una sonrisa). Así llegué a la Universidad Complutense de Madrid. Una vez que finalicé mis estudios me pedí una beca y estuve un año en Alemania. Cuando terminé, cuando me recibí, hice un posgrado de Información Internacional y Países del Sur que incluía una pasantía, y de ese modo vine a Rosario.
_ ¿Conocías este país?
_ Había venido a la Argentina en 2005 con mis amigas de mochileras, habíamos hecho un viaje.
_ ¿Cómo está conformada tu familia?
_ Mi madre, mi padre, una hermana y dos hermanos. Soy la mayor de los cuatro. Ellos viven allá. Mi madre es ama de casa y mi papá trabajaba en un banco, pero ya está jubilado.
_ ¿Habías pensado desde chica en ser periodista?
_ ¡Sí, lo tenía clarísimo! No vengo de una familia donde haya quienes se dedicaron a esto. Sólo un tío, con el que no tenía una relación muy cercana, era director de un periódico de Albacete. Lo que sí es cierto es que en mi casa todos los días se compraba el diario y se veían los noticieros. Tengo muy presentes algunos recuerdos: mi abuelo (materno) todo el tiempo con la radio en la oreja, la radio a transistores. Y mi abuela que veía siempre Informe Semanal, un programa histórico de la TV Española. ¡Siendo pequeña me fascinaba Informe Semanal! ¡Era fanática!
_ Si bien habías venido al país, ¿te imaginaste en algún momento viviendo acá?
_ No, nada que ver. Mi mejor amiga se había venido a Buenos Aires. Y cuando decido lo de la pasantía estaba la posibilidad de hacerla en Venezuela o en Rosario. Resulta que por cuestiones institucionales lo de Venezuela no se dio y entonces me vine para acá. Primero estuve unos meses en Buenos Aires con mi amiga y luego vine a esta ciudad. Comencé en Radio Fisherton, haciendo la columna internacional.
_ ¿Y cómo fue esa primera experiencia?
_ Ya pasaron 13 o 14 años ¡Un montón! Fue todo nuevo, distinto. Al menos en relación a lo que yo había visto en España. Había trabajado en una radio en Albacete y nada que ver, allá era más guionado y acá mucho más improvisado y eso me llamó la atención. Luego ingreso al canal, hacía notas de eventos en Top TV, hasta que un año me llamaron para hacer un reemplazo en el móvil del noticiero.
_¿Cómo te arreglaste con el acento, intentaste modificarlo?
No era nada frecuente escuchar a una extranjera haciendo notas por Rosario..._Era extraño. Al principio tenía un productor que no me dejaba hacer los "off", porque era muy española (se ríe), pero eso después pasó. Lo gracioso es que cuando mi madre me escucha me dice que soy re argentina, y acá tienen bien claro que soy española.
_ ¿Qué recordás de esas primeras salidas, el recorrer esta ciudad?
_ A mí me encantó la calle porque me gusta conocer. Siempre digo que conozco lo mejor y lo peor de Rosario, porque conozco todo, la verdad, todos los rincones de la ciudad. Son muchos años en el móvil. A mi Rosario me encanta y el trabajo también. Al mismo tiempo a veces me satura un poco porque la realidad te aplasta...
_ Empezaste hace años a transitar Rosario ¿la ves muy diferente?
_ Sí. Es otro mundo. Me acuerdo que el primer verano que hice el reemplazo no había casi noticias, era 2011. En el segundo verano que hago reemplazo, en 2012, comencé a sentirse lo que es hoy la ciudad...la inseguridad se empezaba a vivir a diario. Incluso, desde hace un año o un poco más tengo miedo de que nos pueda suceder algo trabajando, algo que antes no me ocurría.
_ ¿Al punto de querer de dejar el móvil, por ejemplo?
_ Lo he pensado. Ahora tengo divididas mis tareas entre piso y calle. También es cierto que nos dan la posibilidad de elegir si entramos o no en un lugar, lo hablamos con la producción, y está el respeto si uno no quiere, pero están los imprevistos. Yo ando con mil ojos. Antes llegabas con el móvil y te apoyaba la gente, te acompañaba, pero los vecinos tienen miedo y primero se tienen que cuidar ellos. La verdad es que creo que se necesitarán años y años para que se de un cambio social profundo y no hablo solo a nivel de la inseguridad sino a todo nivel: más educación y devolverle la dignidad a la gente.
_ Imagino que te duele muchas veces lo que ves, lo que te cuentan...¿o podés despegarte un poco?
_ Lo intento, pero es imposible. Me ha pasado de despertarme acordándome de una situación que me tocó cubrir, recordando detalles. Y si encima en esos hechos hay menores involucrados, directamente me destruye".
_Tenés un hijo pequeño, eso influye...
_ Me decían que cuando fuera madre lo iba a sentir diferente, y es tal cual.
_¿Siempre quisiste ser mamá? ¿Eras más bien Mafalda o más Susanita?
_ Bueno, cuando era más joven pensaba que iba a tener más hijos ahora creo que voy a tener uno y no más. No era un deseo tan grande. Ni Susanita ni Mafalda, más intermedia, no me desesperaba el tema, no quería ser madre como sea, sino construir un pareja y de allí una familia. Con Eric, mi compañero, fue la primera vez que me planteé el tema de un hijo. Nos vi siendo padres. A Félix lo criamos con mucho amor y libertad, y me preocupo porque desde chiquito entienda qué es la igualdad, no sólo con las palabras sino en los hechos.
_ Tuviste una participación activa durante la campaña por la Ley del Aborto Legal y la lucha feminista...
_ Cuando arrancó Ni Una Menos me sumé enseguida. Armamos el grupo y luego llegó la lucha de la Ley del Aborto Legal. Si bien nunca expuse fuertemente mi posición al aire es cierto que tuve una participación visible. Creo que hemos logrado muchísimo pero los derechos se conquistan todos los días y queda mucho aún por andar.
_ ¿Extrañás mucho España?
_Mira, vamos todos los años pero sí, extraño horrores. Lo llevo fatal. Desde que soy madre mucho más. Añoro estar con mis padres, mis hermanos, extraño todo. Incluso jamás descarté la posibilidad de volver. Cuando comencé a salir con Eric se lo dije: voy a volver. Lo que siento es que si me quedo voy a vivir eso siempre, pero si me voy de Rosario también. Es durísimo el desarraigo, no se cura nunca. Yo me siento mitad rosarina y mitad española, tengo el corazón dividido.