Los Estados Unidos, Rusia y otras potencias, reunidas en Munich, han acordado un "cese de las hostilidades" en Siria en el plazo de "una semana", según el anuncio del secretario de Estado norteamericano, John Kerry. El funcionario subrayó que el acuerdo no incluye al grupo Estado Islámico ni a la facción Al Nusra, brazo sirio de Al Qaeda. Ambas dominan buena parte del territorio sirio. El acuerdo permitirá el inmediato envio de alimentos y medicamentos a las zonas civiles sitiadas desde hace meses o años. Kerry hizo el anuncio cuando ya era la mañana del viernes en Munich. Rusia ratificó las afirmaciones de Kerry, aunque evitó hablar de un armisticio, término que tampoco figura en el documento acordado. De consolidarse el acuerdo sobre el terreno, sería el inicio del fin de cinco años y medio de guerra civil, que han dejado al menos 250.000 muertos en Siria y un país totalmente devastado.
El "fin de las hostilidades", remarcó Kerry, está planeado para entrar en efecto en "una semana". El acceso de ayuda humanitaria a ciudades y pueblos bajo asedio y aislados desde hace meses debería en cambio "comenzar de inmediato". "Fue unánime", el acuerdo, dijo el secretario de Estado. "Todos acordaron hoy en la urgencia del acceso humanitario. Lo que tenemos son palabras puestas sobre el papel. Lo que necesitamos ver ahora, en los días por venir, son acciones sobre el terreno", remarcó Kerry. El acuerdo llegó luego de un día de negociaciones y consultas, que se prolongaron toda la noche en Munich. Del lado de Rusia participó el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, así como su par de Irán. Kerry se sentó con, entre otros, el Reino Unido, Arabia Saudita y la oposición moderada al régimen sirio. Este es armado y apoyado con su potente fuerza aérea por Moscú, un factor decisivo que volcó el conflicto en favo de Assad en los últimos meses.
Según el diario The Washington Post, el esfuerzo en Munich se consideraba la última oportunidad para detener la carnicería en curso en Siria. La ya grave situación en Siria empeoró aún más desde el inicio de febrero, cuando Rusia lanzó todo el poder de su fuerza área en apoyo de las tropas de Assad para lograr la conquista de la norteña Alepo, la mayor ciudad de Siria y capital económica en tiempos de paz. Los bombardeos fueron tan masivos que al menos 40.000 civiles escaparon como pudieron hacia la frontera con Turquía, que encontraron cerrada. En tres días de la semana pasada, los aviones rusos hicieron 900 ataques sobre las posiciones rebeldes en la zona de Alepo, permitiendo a las tropas de Assad aislar la ciudad con más de 400.000 civiles en su interior y unos 35.000 rebeldes también cercados.
Las presiones internacionales para lograr el fin de la guerra en Siria habían dado ayer un primer paso adelante cuando Rusia propuso en Munich un cese del fuego para el 1º de marzo. Estados Unidos reclamó un cese inmediato de las operaciones, pero mantuvo las conversaciones, que apenas horas más tarde dieron su fruto.
En Washington habían señalado que, con la fecha del 1º de marzo, Moscú y el gobierno sirio se estaban dando tres semanas para terminar de aplastar a los grupos rebeldes en Alepo y en otras zonas en guerra. Estados Unidos replicó a la oferta rusa demandando el cese inmediato de la lucha, cosa que al parecer logró horas después. Durante el día, el embajador y negociador ruso, Vitali Churkin, confirmó que ambos países mantenían "conversaciones muy serias" . Rusia está dispuesta a considerar todas las propuestas "razonables" para un alto el fuego, había dicho el alto diplomático ruso.
Cinco años. El conflicto sirio ha matado entre 250.000 personas, según el último cálculo de las Naciones Unidas, y 470.000, según ONGs vinculadas a la oposición siria. La guerra civil se inició en abril de 2011, luego de que el régimen de Assad reprimiera con armas pesadas manifestaciones pacíficas en demanda de democracia. Esto empujó a la oposición a armarse, a la vez que recibió un decisivo respaldo de miles de soldados y oficiales que desertaron del ejército de Assad en los primeros meses de conflicto. La guerra ha provocado la mayor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial y ha permitido que el grupo extremista Estado Islámico se apodere de territorio en grandes áreas de Siria e Irak. Este grupo obviamente no estaba representado en la mesa de negociaciones. Contra él dirige su fuerza aérea Estados Unidos, así como numerosos países aliados, desde agosto de 2014, luego de una impresionante ofensiva del EI sobre Irak.
Rusia dice que "apoya" al gobierno de Bashar Assad como parte de una "campaña antiterrorista". Pero Occidente sostiene que la mayoría de sus ataques aéreos van dirigidos contra grupos moderados que se oponen a Assad y no contra el Estado Islámico. Rusia arma a Siria desde antes del conflicto y con mucha mayor intensidad desde que este se inició. Tanques, obuses y cazabombaderos de Siria son de fabricación rusa, así como la abundante munición que usan sus soldados. También Irán auxilia a su aliado sirio con soldados y armas, sumándose la milicia shiíta libanesa Hizbolá y milicias iraquíes de la misma rama del Islam.
La propuesta estadounidense que al parecer se aceptó en Munic es sencilla: un cese del fuego inmediato acompañado de acceso humanitario a los centros civiles sirios, donde hay cientos de miles de personas aisladas, bajo las bombas y en medio del invierno. En Alepo solamente se estima que hay en estas condiciones unos 400.000 civiles. Otros 40.000 huyeron hacia la frontera turca cuando Siria y Rusia lanzaron su ofensiva. Las tropas de Assad y sus aliados shiítas rápidamente cortaron la línea de abastecimiento que unía Alepo con Turquía, el Corredor Azaz. Los 400.000 civiles y los 35.000 rebeldes de diversas facciones que resisten en la sitiada ciudad quedaron desde entonces sin una línea de abastecimiento de alimentos y evacuación de heridoss. Ayer, en Bagdad, el vocero de la coalición liderada por Estados Unidos , coronel Steve Warren dijo que los aviones rusos usan en Siria "bombas bobas", es decir sin sistema de guía alguno, e "indiscriminadamente, lanzan esas bombas contra áreas pobladas", en las que obviamente hay "mujeres, niños, civiles y hospitales". Médicos Sin Fronteras ha denunciado la destrucción de tres de sus hospitales bajo las bombas rusas en la zona de Aleppo.