En la segunda jornada de una Expoagro que debió suspender sus actividades por la lluvia, Marcelo Lewandowski sembró unas semillas en un terreno históricamente hostil para el peronismo, pensando en la cosecha 2023.

Por Mariano D'Arrigo
Mercelo Lewandowski elogió al campo en Expoagro y juega su propio partido para 2023.
En la segunda jornada de una Expoagro que debió suspender sus actividades por la lluvia, Marcelo Lewandowski sembró unas semillas en un terreno históricamente hostil para el peronismo, pensando en la cosecha 2023.
El senador nacional recorrió ayer varios stands de la feria montada en San Nicolás, donde recogió “entusiasmo” y “expectativas”, pese a la sequía de dólares para importar insumos.
Acompañado por el director Provincial de Institucionalidad para el Desarrollo, Iván Camats; el presidente comunal de Bigand, Alejandro Ruggeri, y su par de Arteaga, Julián Vignati, Lewandowski destacó las líneas de crédito del Banco Nación y el trabajo de la firma Plantium, de Villa Constitución, dedicada a la agricultura de precisión.
“Debemos acompañar al campo en el proceso productivo para que junto a la industria sean los motores fundamentales de la economía argentina. Nuestro suelo es suficientemente rico como para entender el proceso productivo y acompañarlo”, dijo el ex senador provincial.
Y agregó: “Debemos seguir trabajando con ambos sectores para que Santa Fe continúe encabezando el crecimiento económico”.
El martes, participaron de la apertura de Expoagro varias figuras de peso del peronismo, como el ministro de Agricultura de la Nación, Julián Domínguez; el gobernador bonaerense Axel Kicillof, y el ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro.
“Wado viene construyendo una línea hacia el campo, él es productor y conoce el terreno. Hace tiempo que está abocado a generar relaciones con las empresas”, dijeron a La Capital desde el entorno de uno de los principales referentes de La Cámpora, que se diferenció en el debate sobre el acuerdo con el FMI de la posición más dura de Máximo Kirchner.
Más cómodo que los exponentes del kirchnerismo en el ecosistema agroindustrial, el gobernador santafesino Omar Perotti resaltó “el potencial del sector agrícola, ganadero, agroindustrial y agroalimentario” y caracterizó a la provincia como “el motor de la producción y de la innovación de la Argentina”.
El gobernador Omar Perotti, también presente en Expoagro
Después de integrar durante dos años del sector senadores provinciales alineados con la Casa Gris, tras su llegada al Congreso Lewandowski se mueve todavía más suelto en la cancha. Muchas reuniones con funcionarios nacionales, y una agenda concentrada en una serie de temas: federalismo, producción, adicciones y narcotráfico, deporte.
Mientras Perotti manda a caminar la provincia a cuatro dirigentes de su espacio político -el diputado nacional Roberto Mirabella; la ministra de Gobierno, Celia Arena; la ministra de Ambiente, Erika Gonnet, y el secretario de Turismo, Alejandro Grandinetti- Lewandowski juega su propio partido.
Pese a perder en la elección general, el rosarino tiene varias razones para pensar en una candidatura a gobernador: conocimiento social después de casi dos décadas de trabajo en televisión, un perfil peronista más clásico que puede contener a los votantes kirchneristas pero también a electores medios menos ideologizados, y la ausencia -hasta ahora- de grandes cucos en la interna peronista.
Otra opción, que no habría que descartar a priori, es que Lewandowski baje a Rosario a pelear la intendencia. Una alternativa tentadora, mucho más si Pablo Javkin salta a la provincia. Pero antes de eso, el senador enfrenta una parada brava.
Después de aprobarse en Diputados, el entendimiento con el FMI llegará al Senado, donde las abstenciones se cuentan como ausencias, por lo que si muchos representantes se inclinan por esta opción se podría caer el quórum. En la Cámara alta, Lewandowski -que se pronunció a favor del acuerdo- hace equilibrio entre los legisladores del kirchnerismo y los alineados con Fernández, y donde las tensiones entre ambos bandos amagan con partir el bloque del Frente de Todos. “Es un quilombo”, reconocían hace unos días en el Congreso.



