Confirmado Mauricio Macri como flamante presidente del PRO a partir de junio próximo, las tribus santafesinas saludaron el retorno del expresidente mientras libran una interna con sordina de cara a la renovación de autoridades en la provincia.

Por Mariano D'Arrigo
Foto: LA CAPITAL/Marcelo Rubén Bustamante
Macri se declaró prescindente de cara a la puja entre Scaglia y Angelini por la conducción del PRO santafesino.
Confirmado Mauricio Macri como flamante presidente del PRO a partir de junio próximo, las tribus santafesinas saludaron el retorno del expresidente mientras libran una interna con sordina de cara a la renovación de autoridades en la provincia.
Después del sabor agridulce que dejó el fin de la experiencia del primer Cambiemos, y el duro golpe de haber quedado afuera del balotaje en una elección que parecía servida tras el fracaso del Frente de Todos (FdT), el fundador del partido se vio forzado a regresar a la conducción del espacio que creó en 2005.
El meteórico ascenso de Javier Milei al poder plantea un desafío tanto al PRO como al liderazgo de Macri. El libertario no sólo se comió el electorado y le robó las banderas de la fuerza amarilla. También se dedicó a fichar dirigentes como jugadores libres sin negociar antes con el expresidente de Boca.
“Mauricio es un líder positivo, tiene un compromiso real con el cambio y, desde Santa Fe, nos pusimos a disposición para trabajar en conjunto”, dicen en el entorno de Gisela Scaglia.
El lunes pasado, el grupo que lidera la vicegobernadora envió un texto a la cúpula del partido en el que expresó su “total apoyo” a la candidatura de Macri para presidir el partido y propuso a la diputada nacional Germana Figueroa Casas para integrar el consejo directivo del partido.
Sin perder el tono diplomático, el sector de la presidenta del Senado se presenta como el “grupo mayoritario de dirigentes y afiliados del PRO Santa Fe”. Un mensaje con varios destinatarios de cara a lo que viene.
Por lo pronto, la figura de Macri acercó a los distintos sectores del PRO de la bota. De los 17 asambleístas titulares, el grupo de Scaglia y el angelinismo se repartieron salomónicamente ocho y ocho -el restante fue para el sector de Gabriel Chumpitaz- y unificaron avales.
Dentro del nuevo esquema nacional del PRO Federico Angelini, actual vicepresidente nacional del partido y subsecretario de Intervención Federal del Ministro de Seguridad que conduce Patricia Bullrich, conserva una silla, pero como vocal.
En tanto, Figueroa Casas quedó como quinta suplente en el consejo nacional. Allí tienen su asiento figuras de peso del partido, como el gobernador de Chubut, Ignacio Torres; el diputado nacional Diego Santilli y el intendente de Mar del Plata, Guillermo Montenegro.
Según cuentan en el entorno de Scaglia, le consultaron si quería formar parte de ese espacio, pero la vicegobernadora respondió que prefería enfocarse en la provincia.
Concentrada en Santa Fe, donde el gobernador Maximiliano Pullaro ha hablado varias veces de un “cogobierno”, Scaglia tiene la intención de presidir el partido del que ahora es vice.
La titular del Senado entiende que el rol institucional que ocupa -el lugar máximo al que llegó un dirigente del PRO en Santa Fe- es un motivo de peso para conducir el partido en esta etapa.
Esa intención genera fricción con el angelinismo, que pretende la continuidad de Cristian Cunha, entrenado en el último tiempo en el difícil arte del equilibrio.
Aparte de ser uno de los arquitectos de Unidos para Cambiar Santa Fe, el secretario de Cooperación de la provincia pivotea entre Macri y Bullrich, quienes después de la escalada entre Milei y los gobernadores hicieron un alto el fuego.
Además de Scaglia y Cunha, Chumpitaz se anota para presidir el partido, según cuentan, también con el aval de Pullaro. Hace veinte días, el diputado nacional subió a su cuenta de X una foto con varios de sus pares: Verónica Razzini, Alejandro Bongiovanni, Luciano Laspina y José Núñez, un jugador histórico del angelinismo, en una jugada que fue leída como un acompañamiento a su postulación.
Con la certeza de que Macri presidirá el partido, el grupo que rodea al excompañero de fórmula de Carolina Losada apura los tiempos en la provincia. Plantean “activar el calendario electoral lo antes posible” y plantean un plazo de sesenta días para la presentación de listas. Allí se sabrá si hay grilla de unidad o deberán realizarse internas.
“Apelamos al diálogo. Ella tiene un rol institucional, quiere fortalecer el partido y un proceso de internas puede generar heridas. Ahora bien, si hay interna, estamos listos para competir”, retrucan en el entorno de Scaglia.
En cada campamento elaboran su propio poroteo de dirigentes, militantes y afiliados. Aunque se muestran confiados en sus propias fuerzas, no sería cómodo ante la opinión pública, y en particular el electorado del PRO, realizar una interna partidaria en un contexto de crisis de la política, sobre la que se monta la ola de violencia en Rosario.
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Cuidadoso respecto de la interna santafesina, Macri les dio vía libre a todos y se declaró prescindente. Sin embargo, en el angelinismo deslizan que “Mauricio no va a dejar que una larretista conduzca el PRO”, en referencia a la relación histórica de Scaglia con el exjefe de Gobierno porteño.
Sin lugares en el nuevo mapa del PRO, Rodríguez Larreta se ubica en los márgenes, pero todavía del lado de adentro del partido.
Larreta y Scaglia tienen hipótesis diferentes sobre el futuro de Milei. Mientras el exprecandidato presidencial de Juntos cree que el experimento libertario enfila hacia el fracaso y se revalorizará el centro, la vice reconoce las expectativas que sigue generando Milei en su electorado compartido y considera que sus chances de éxito no son nulas. “¿Y si le sale bien?”, le dice a los suyos.



