Pese a los intentos por frenar la reforma laboral, la Confederación General del Trabajo (CGT) pierde terreno en el frente político y judicial. No obstante, la central obrera no se resigna. Uno de los cosecretarios, Jorge Sola (Seguros), dijo que la cuestión de fondo todavía no se zanjó y que apuestan a que se declare inconstitucional la denominada ley de modernización laboral. "La batalla no está terminada", afirmó.
Sola estuvo en Rosario y, entre otras actividades, mantuvo una reunión con Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), en la que intercambiaron opiniones sobre la dura realidad que enfrentan los empresarios y trabajadores con la política económica del gobierno de Javier Milei. Una gestión que, a pesar de aplicar un modelo perjudicial para el entramado productivo, recibe, como en los últimos comicios, apoyos de los sectores del trabajo. “Es una esquizofrenia electoral. Se vota el domingo con la emoción y el lunes se reclama con la razón”, graficó el dirigente gremial en una entrevista con La Capital.
Compartimos el diagnóstico y una preocupación aún mayor que los números promedios de las caídas de la producción industrial y de las pequeñas y medianas empresas. Y también la caída de los empleos genuinos. La federación reúne a 330 industrias y más de 800 mil puestos de trabajo. Es una preocupación que tenemos en conjunto. El índice de desocupación en el cordón, como en Villa Constitución o San Nicolás, es mucho más alto que el promedio, que estaba en el 7,4% que dio la última medición del Indec. Pero en esos lugares está cerca del 10%. En el Gran Rosario está rondando el 9%.
En esos dos lugares, en las últimas elecciones, ganó con amplitud el gobierno. ¿Qué explicación tiene?
Me parece que es una suerte de esquizofrenia electoral. Se vota el domingo con la emoción y el lunes se reclama con la razón. Nuestra representatividad, como la de la mayoría de las organizaciones gremiales, tanto de trabajadores como de empresarios, representan intereses. En nuestro caso, la de los trabajadores con sus demandas, ya sea por falta de trabajo o por pérdida de poder adquisitivo. Ahora, eso no significa que esté todo atravesado por la misma ideología.
Tradicionalmente el peronismo se ha nutrido del voto de los asalariados. ¿Por qué han perdido masivamente ese apoyo?
Me parece que el peronismo tiene que hacer una autocrítica y volver a representar eso que son los que menos tienen. Y la mejor manera de hacerlo es con una escucha activa. El PJ tiene que volver a un lugar central de su representación, que tiene que ver con escuchar, mirar a los ojos, interpretar con el corazón y actuar con la razón, si no las las expectativas pueden ir hacia cualquier lado, incluso con alguien que anunció con bombos y platillos que iba a venir a romper todo lo que se había construido y que tenía que ver con con derechos sociales, con derechos laborales.
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Esto el gobierno lo cristalizó con la reforma laboral. La CGT, en ese sentido y a pesar de la movilización callejera, perdió en el frente legislativo y en el judicial. ¿Qué paso les queda?
No está terminada la batalla. Estuvimos en la calle, hicimos dos marchas y un paro nacional tratando de frenar esto. Creemos que todavía hay una chance más, que es que se dicte la inconstitucionalidad de una gran cantidad de artículos. Todavía el fondo de la cuestión no está resuelto. Es cierto que las cautelares han caído y hoy pareciera que está en vigencia.
Ese es el factor legal, ¿y el político?
Ahí falta un cuarto paso, que es el de armar un proyecto político que incluya la centralidad de los trabajadores para un gobierno que supere a este. Y recuperar una verdadera ley que modernice el mundo del trabajo con los dos sectores sentados, los trabajadores y un Estado inteligente y eficaz. Para eso tienen que sentarse quienes verdaderamente llevan adelante la producción en la Argentina, que son los que invierten y los que trabajan. Sea quien sea el presidente, si es de la izquierda o de la derecha extremas, tiene que haber una política de Estado para hacer la Argentina con producción, desarrollo y trabajo.
Habla de una sintonía entre capital y trabajo, pero gran parte de los empresarios industriales, como la UIA, apoyan la política del gobierno que los perjudica. ¿Cómo lo explica?
Porque están alejados y desarraigados de la realidad como el mismo gobierno. En la reunión con Fisfe, uno de los industriales decía que no se trata solamente de perder una industria o un negocio. Se trata de perder todo lo que le llevó, inclusive familiarmente, llegar a ese lugar. Hay empresas familiares que tienen 50, 60, 70 u 80 años. Ahí no hay solo una búsqueda de rentabilidad nada más. Es una vocación industrial de hacer un producto, de hacer una actividad y de también dar trabajo genuino. A veces, quienes conducen las gremiales industriales están alejados de esa realidad y es bastante parecido a lo que le ocurre al gobierno. Es un desarraigo del tejido productivo que, cuando toman medidas, no saben las consecuencias que producen. Lo dije en el último discurso en Plaza de Mayo: lo invité al presidente a que haga cinco cuadras y vaya a la plaza Constitución, donde vienen los trenes, y les pregunte a los laburantes cómo llegan a sus casas, que se van a dormir sin comer siquiera y realizan una tarea y un trabajo que, hasta hace poco, tenía derechos sociales.
El gobierno, sin embargo, dice que la economía vuela y se crearon miles de puestos de trabajo.
El presidente dice de que se crearon 150 mil trabajadores independientes. En realidad son monotributistas y, probablemente, tengan condiciones de trabajo peores que las que tenían antes. Eso es desconocer la realidad y, a veces, estar alejado de eso implica tomar decisiones desacertadas. Creo que la política del gobierno va por un camino equivocado.
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Foto: Gustavo de los Ríos / La Capital.
El Gobierno de Santa Fe, en su discurso, habla de productividad y de industrias. ¿Por qué Maximiliano Pullaro no los atendió?
Tres veces lo llamé para pedirle una reunión y nunca me atendió. Somos casi de la misma zona. Soy de Venado Tuerto y él es de Hughes, así que nos conocemos bastante. Pero tenemos representaciones que van mucho más allá de nuestras miradas individuales. Él tiene la representación de una provincia y yo la de los trabajadores de la Argentina y, por lo tanto, me interesaba contarle qué es lo que pensábamos nosotros. Es un gran problema de la política argentina, evitar el diálogo con aquellos que uno cree que va a tener un conflicto. Para mí, los conflictos en las sociedades no solamente son inevitables sino que resultan necesarios, porque los conflictos se transitan. Lo que no puede haber son enfrentamientos en los que se trata de eliminar al otro, que si piensa diferente no se ponga delante mío.
El gobierno de Milei y la reforma laboral ha provocado fricciones entre los sectores sindicales. El Fresu tilda a la CGT de tibia y afirma que tiene que haber otro paro general. ¿Qué responden ustedes?
La CGT hizo una medida de fuerza en los primeros dos meses de este gobierno y se nos acusó de ser muy apresurados. Lo que tenemos es una estrategia. Esta CGT fue la única institución que pudo ponerle obstáculos al gobierno de Milei. Paró la reforma laboral con el decreto 70/23, ayudó a que se modificara la ley de financiamiento universitario, ayudó también en las marchas que hicimos por una nueva ley de discapacidad. Tenemos conflictividades en todo el corazón productivo de la Argentina. Y en cada uno de esos lugares está la CGT presente. Las miradas que hay sobre el modo en que se lleva adelante la acción gremial de la CGT son muchas, con mil voces para dentro, pero tiene que haber una sola voz para fuera, fuerte y potente. Ese es un camino. Hay algo que se le reclama a la CGT: que solucione políticamente lo que la política no soluciona. Bueno, no ponemos los funcionarios, no decidimos cuáles son las leyes que se llevan al Congreso. Representamos los intereses de los trabajadores de distintas ideologías, pero intereses al fin, y en eso estamos. Sí creemos que cualquier proyecto de país tiene que ser con los trabajadores adentro. Vamos a insistir con eso hasta que haya un nuevo presidente.
¿La CGT estará en la marcha universitaria del martes próximo?
La semana pasada nos juntamos con todas las organizaciones estudiantiles universitarias que nos acompañaron el 30 de abril. Nuestro compromiso fue de acompañarlos. Para la CGT es una bandera importante la educación universitaria, una posibilidad de un peldaño más en la movilidad social ascendente.