“Nos juramentamos unidad”. Como en las series ambientadas en la Edad Media, los enviados de los distintos campamentos del socialismo de Santa Fe dejaron las armas al costado y sellaron una serie de acuerdos políticos para atravesar con el menor daño posible el año preelectoral. Se verá si todos los sostienen: más allá del muro del PS, los jefes del disperso no peronismo aceleran movimientos y apuran definiciones antes de la gran batalla contra el peronismo en 2023.
Con el objetivo de alinear a todos los espacios internos, el presidente del partido, el diputado nacional Enrique Estévez, convocó a la junta provincial del PS a su primera reunión del año, realizada ayer a la noche en la capital provincial. La mayoría de los treinta integrantes del espacio -15 titulares y 15 suplentes- se sentó a la mesa y todos los sectores rubricaron las decisiones.
“Acordamos tener una estrategia común como partido, fortalecer lo propio y no entrar en ningún toqueteo ni ninguna definición electoral para 2023 hasta bien entrado el segundo semestre, y más allá también”, dijo a La Capital uno de los participantes de la reunión.
También ratificaron el perfil de oposición dura al gobierno de Omar Perotti y que la estrategia será contrastar entre las gestiones del Frente Progresista y las del peronismo.
El clima del encuentro, aseguran desde la cocina del partido, fue bueno. “Prima el sentido común. No se ve irracionalidad ni apuro de ningún grupo, a nadie le interesa ni le conviene un cisma partidario”, sostienen.
Sin embargo, nadie quiere perder tiempo, y la conducción socialista armó una mesa política para empezar las charlas formales -las informales comenzaron hace rato- con el resto de las fuerzas opositoras. La integran Claudia Balagué y José Catena por la corriente Bases; Rubén Galassi, referenciado en Antonio Bonfatti; Esteban Lenci y Laura Mondino por el espacio de los intendentes, y Estévez, Pablo Farías y Joaquín Blanco, que integraron la guardia de Miguel Lifschitz.
Eso no quita que en las próximas semanas y meses se multipliquen las fotos y los asados. Por ejemplo, el que convocó el Partido Demócrata Progresista (PDP) para el viernes 25 de marzo. En principio, recibieron la tarjeta aquellos que integraron o forman parte del Frente Progresista, pero no descartan que algunos caigan con invitados sorpresa. Por ejemplo, figuras del PRO aliadas a radicales que migraron en distintas oleadas a Juntos por el Cambio.
Hace dos semanas figuras del socialismo acompañaron en el Centro de Justicia Penal a Maximiliano Pullaro, uno de los potenciales candidatos a gobernador.
Arquitectura electoral
Mientras tanto, todos se mueven y llevan agua para su molino. “Más allá de que vamos a competir en todas las categorías, no vamos a entrar en la danza de nombres; hoy todos son precandidatos, no hay arquitectos”, deslizan en las filas del socialismo.
Además, no quieren sumar más problemas a los intendentes, que necesitan recursos y deben coordinar con los otros niveles de gobierno. Por caso, el santafesino Emilio Jatón tiene vínculo aceitado con varios ministros nacionales y Alberto Ricci viajó esta semana a Buenos Aires para gestionar obras para los barrios de Villa Gobernador Gálvez.
“Nadie está pensando en adelantarse, ni menos sumarse a un frente antiperonista que te ponga de punta con el gobierno nacional”, observan.
Eso sí: todos descuentan que aparecerán las tensiones. “Algunos sectores están convencidos del frente de frentes, y otros en las antípodas”, admiten.
Antes de esa discusión, quieren poner en marcha la maquinaria partidaria. Desde los centros socialistas hasta el vértice. Una fecha clave en el almanaque es el 7 de mayo: ese día el PS santafesino tendrá su congreso provincial.
Después de atravesar tres años duros -que incluyeron derrotas electorales, la primera interna en 25 años y la muerte de su principal líder- el PS encara la reconstrucción en clave más horizontal. “Ya no tenés un macho alfa decisor como Binner o Lifschitz, que se sentaban en la punta de la mesa y bajaban línea, ahora es todo más consensuado”, indican.