Además, invitado por la Fundación para una Nueva Generación Argentina (estuvo acompañado por su presidente, Diego Sueiras), disertará esta noche para 38 jóvenes a partir de los 20 años en el marco del Programa Joven Argentina, que comenzó en 1990 y ha formado a 1.400 líderes de diferentes carreras (Relaciones Internacionales, Abogacía, Ingeniería Ambiental), y en el que participan representantes de todos los sectores políticos.
Yo diría que hay un mal humor social con respecto a la oferta electoral. De seis elecciones provinciales que hubo hasta ahora, en cinco creció el voto en blanco, y en el caso de Tierra del Fuego salió segundo. Eso es un reflejo del hartazgo ciudadano en una sociedad que cada vez tiene menos paciencia. Cristina logró renovar su mandato, Macri no pudo pero ganó la intermedia, y este gobierno probablemente no renueve ni ganó la intermedia. No hay casi luna de miel, porque para eso te tiene que unir el amor, y al electorado lo suele unir el espanto. Es complicado.
¿Está en decadencia el frentismo electoral?
El formato partido ya no existe electoralmente. No estás votando un equipo de gente con programa de gobierno como hasta principios de los 90. Votás alianzas electorales que no se traducen en coaliciones de gobierno. Entonces sirve para llegar al poder, pero después no pueden gestionar. Ambos gobiernos han tenido subejecución presupuestaria. Eso puede ser un dato de la ineficiencia de la burocracia estatal, pero también de la desconfianza en el armado de los equipos de gobierno. Nadie firma nada porque no se quiere hacer cargo. Esto es un problema profundo que se vio en el proceso de reforma constitucional de Chile.
En la primera conformación de la asamblea constituyente ganan los espacios progresistas, de izquierda, pero además los candidatos independientes. Los mismos independientes reconocen que sería imposible armar un Congreso con representantes que no provengan del sistema político, porque cada uno es fundamentalista de su agenda, no se pueden construir consensos ni convergencias. No hay un proyecto de Nación que vaya más allá de su propia agenda, y así no se pueden diseñar políticas públicas. Una ley es la síntesis de contradicciones de intereses. Si cada uno se dogmatiza en defensa del propio, es imposible construir lo colectivo.
En Chile el progresismo independiente, que tenía la mayoría, mientras la derecha no tenía la cantidad de votos para vetar, no logró aprobar el plebiscito de salida de la nueva Constitución, y el "no" ganó hasta en las poblaciones indígenas y vulnerables, que eran supuestamente beneficiadas. No poder construir equipos de gobierno y de gestión pública, y el deterioro del sistema de partidos es grave, porque la alternativa de votar independientes no fue la solución.
En la realidad política de la provincia de Santa Fe y Rosario se dio el salto de muchos mediáticos y periodistas a candidaturas y espacios de gestión ¿Qué piensa de ese proceso?
La representatividad que proviene de las estructuras tradicionales partidarias, cómo se construía la imagen pública de un candidato político, mutó. Desaparecieron los partidos políticos, avanzó la comunicación y la tecnología, y hoy tenés una democracia de espectáculo. Pero arranca en la década del 90. Santa Fe fue farandulización con Reutemann, el sentido de gente que no proviene del sistema político se monta en los medios masivos de comunicación para construir popularidad y luego volcarla a lo político.
A mí no me parece ni bien ni mal, seguramente aparezcan nuevas herramientas y espacios para poder instalar nuevos perfiles de dirigente. Dentro de poco no me extrañaría que estemos votando influencers, youtubers e instagrammers. Pero detrás de eso tiene que haber un proyecto de ciudad, provincia o nación, un equipo con capacidad de gestión y liderazgo preparado para llevar adelante políticas públicas. El problema es que no hay programas de gobierno, de construcción de comunidad ni estructura que organice.
Estas plataformas parecen ser muy eficientes para instalar candidatos y llegar al poder, pero después son muy ineficientes para la gestión. No podés ir con tu Community Manager a una reunión de gabinete o a negociar una ley en el Congreso o el Concejo. Te sirve para sentarte en el poder, pero no para ejercerlo.
¿Qué pasa con la vinculación entre sociedad y política en realidades como la rosarina, donde se corre cada vez más la línea de lo tolerable y la población no encuentra respuestas?
El sistema político se volvió una corporación. No se pone en el centro el interés común, sino el corporativo. Y la democracia se transforma de un sistema ético en un modelo de moral. La ética es una construcción colectiva que apunta a generar dignidad humana, por lo que cuando el sistema político se para en ella, hay un marco de valores que apunta en esa dirección y la ideología (una forma de organizar las ideas) juega en ese marco. El problema no es que haya muchas ideologías, sino que no hay marco de valores. Y la ideología sin valores es corrupción, que no es solo económica. Se corrompe el sentido de Estado, que deja de ser un instrumento para construir proyectos éticos que garanticen la dignidad humana, y son capturados por corporaciones con intereses particulares.
Cuando la política se corporativiza, porque hay mucho más diálogo y acuerdo de la dirigencia política de lo que se cree (hay mucha más grieta en la sociedad que en la política) esto se convierte en un proyecto moral. La moral es un conjunto de reglas de juego que define quien captura el poder. El problema que tenemos con la dirigencia es que su lógica es corporativa, de protección de sus propios derechos, y no hay un proyecto ético de construcción colectiva que garantice la dignidad humana.
El horizonte del político hoy es la próxima elección, porque el futuro no vota. Es cómo construyo poder para continuar en el cargo o conseguir otro. Contra eso es muy complejo poder estructurar una nueva lógica. El centro en un proyecto de dignidad humana es la gente, y al convertirse en una corporación, los dirigentes se empiezan a alejar de la sociedad y a hablarse entre ellos, porque la lógica es corporativa y en el corto plazo, y no un proyecto ético en el largo. Esto sucede en Argentina por sus características, pero también en todo el sistema democrático de Occidente.
En Rosario lo que se da es la captura del Estado por el delito organizado. El canal que garantiza impunidad es cooptar voluntad política, Poder Judicial y organismos de seguridad para que no se investigue. El gran problema es que por ese mismo canal captura por el narcotráfico, entra trata de personas, contrabando, etcétera. Una vez que el estado es permeable, se convierte en una herramienta que en lugar de administrar recursos públicos para generar dignidad humana desde un proyecto ético, termina asegurando que el delito organizado encuentre la impunidad necesaria para operar en torno a sus intereses particulares. Y esto es un sistema expulsivo de la ciudadanía. Y eso en Rosario se ve más exacerbado que en otros lugares de la Argentina.
¿Cómo ves la relación actual de los jóvenes con la política?
Fundaciones como Nueva Generación Argentina y programas como Joven Argentina son fundamentales en la tarea de involucrar a la juventud en la vida democrática y la participación más allá del voto, que es solo una de las formas, pero no es la única. Hay otros instrumentos que permiten incidir en toma de decisiones, controlar la gestión pública y optimizar la decisión política. El gran desafío que tenemos es cómo involucramos a los jóvenes en el sistema democrático.
Hoy estuvimos en un colegio, con chicos de 16 a 18 que tienen voto optativo, y le preguntamos si votaban y por qué. La mayoría dijo que sí, y la reflexión es porque es una oportunidad que tienen para incidir en la calidad de representación. Hay una actitud de mucha juventud de acercarse a la democracia, por lo menos de la parte más formal que es la votación, pero qué oferta electoral hay, no es su responsabilidad.
El fenómeno de Milei tiene un porcentaje de gente que lo vota porque coincide con lo que propone, pero creo que hay un gran porcentaje que lo vota para sacar a lo que hay. El hartazgo de la gente lo expresa Milei o el incremento del voto en blanco. Se repite lo que pasó a principios del 2000, donde la gente expresó su incomodidad, inconformismo y desilusión a través del "que se vayan todos", el voto blanco, nulo o impugnado, y hoy se expresa de esta manera.
La solución respecto a los jóvenes es fomentar la educación cívica dentro de los colegios. La democracia te prepara para ser profesional pero no para ser ciudadano, promueve la ignorancia cívica. Y el segundo componente es ayudar a los jóvenes a que empiecen a ocupar espacios de tomas de decisión. Mi generación demolió la Argentina, y vos no podés construir con el demoledor. Si comprás un terreno con una casa vieja, llamás a la demoledora que la tire, y después a un arquitecto para que construya la nueva. La arquitectura de lo nuevo tiene que ser un equilibrio entre los que demolimos la Argentina, y creemos que se puede recuperar ese marco de valores perdido, pero hay que acompañar y darle espacio a los jóvenes para escuchar su mirada e incorporarla.
Por su parte, el presidente de la Fundación Nueva Generación Argentina, Diego Sueiras, destacó que la entidad invitó a March "principalmente para estar en el programa Joven Argentina, que trabaja con jóvenes en políticas de Estado. Y con esa idea estamos visitando a diferentes líderes sociales. Entre ellos fuimos a un colegio no solamente para darles una charla a los chicos, sino para ver qué piensan y qué dicen. Y también nos reunimos con el intendente para hablar de recuperar la trama social, y en eso la fundación tuvo una tarea muy grande en un programa con las vecinales de Rosario. Con Javkin vimos la posibilidad de que March traiga a Rosario experiencias de Colombia y México para recuperar el territorio, con civilidad. Construcción ciudadana en los colegios y en el territorio. Eso es lo que hay que salir a trabajar ahora en más, porque el delito organizado debe ser enfrentado, porque si a nivel provincial y nacional no se hace nada, vamos a tener una ciudad muy difícil de recuperar".