Política

Boudou denunció una conspiración mediática y judicial en su contra

El vicepresidente Amado Boudou denunció ayer un "brutal ataque" mediático y judicial a las instituciones democráticas, embistió duramente contra los diarios Clarín, La Nación y Perfil y...

Viernes 06 de Abril de 2012

El vicepresidente Amado Boudou denunció ayer un "brutal ataque" mediático y judicial a las instituciones democráticas, embistió duramente contra los diarios Clarín, La Nación y Perfil y contra el juez federal Daniel Rafecas, quien investiga el caso de la ex Ciccone Calcográfica, y negó haber realizado acciones a favor de esa imprenta.

Boudou, quien realizó una exposición en el Congreso en la que no aceptó preguntas de los periodistas, también involucró en sus denuncias al gobernador bonaerense Daniel Scioli; al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri; al titular de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Adelmo Gabbi, y a un estudio jurídico vinculado al procurador general de la Nación, Esteban Righi (ver aparte).

El vicepresidente reapareció ayer horas después del allanamiento que se hizo en un departamento suyo investigado en la causa Ciccone y cuestionó la baja calidad institucional de la Justicia.

"La tapa de hoy (por ayer) del diario de Magnetto muestra la baja calidad institucional de parte del sector judicial de la República Argentina. Que en un trámite que tiene secreto de sumario estén esperando los periodistas a los funcionarios del Poder Judicial habla de la bajísima, bajísima calidad institucional de parte del sistema judicial de nuestro país", afirmó.

Fue en una exposición ante la prensa que duró casi una hora y en la que se cuidó de destacar en varias oportunidades que era el vicepresidente de los argentinos, que fue electo y que integraba el gobierno de Cristina Fernández.

"Estamos hoy aquí yo como vicepresidente de la República Argentina electo en elecciones limpias, democráticas y con un altísimo nivel de participación, repito como vicepresidente de la República Argentina, para compartir con ustedes el brutal ataque a las instituciones que se está llevando adelante desde las mafias y sus esbirros", sostuvo.

Así, Boudou afirmó que el "principal referente" de las mafias "en nuestro país es el señor (Héctor) Magnetto, pero también tiene actores menores que lamentablemente llegan hasta el Poder Judicial".

"Porque vieron cómo funciona esto, primero va de lo mediático a lo judicial y después lo judicial intenta alimentar lo mediático", explicó.

Puntualmente, Boudou denunció que Rafecas "maneja una agencia de noticias" desde los Tribunales Federales para difundir la información que lo comprometería en la causa en su contra, y aseguró que el allanamiento se concretó por "el berrinche del fiscal" Carlos Rívolo luego de fracasar con una prueba que amenazaba comprometer al vicepresidente.

La semana pasada, Rafecas había dicho en una entrevista a Perfil que hasta ese momento no había "absolutamente nada" que comprometiera en la causa a Boudou, y el vicepresidente dijo en su exposición que pensó que estaba diciendo eso "para ayudar". Sin embargo, denunció que desde el juzgado se tenían preparado la declaración de un "esbirro" de Tabanelli para comprometerlo en la causa, en una jugada que -a su interpretación- "les salió mal".

"Mi problema no es Ciccone. Mi problema es Boldt. Y cuando uno va leyendo el entramado y la anticipación que aparece de todo, va a apareciendo con mucha claridad que el juzgado tenía armado para el lunes un gran escandalete que les fracasó", aseguró.

Y avanzo en su aseveración: "Es una telenovela de la mafia de Magnetto y de la agencia de noticias de Rafecas para intentar atacar el voto popular en la República Argentina. Porque repito no hay una cuestión fuera de la ley en mi actuación como ministro de Economía de la Nación o como vicepresidente electo y elegido por el pueblo de la República Argentina".

Un bufete cercano al poder

El estudio de abogados al que ayer acusó Amado Boudou está integrado por el hijo y la mujer del jefe de los fiscales nacionales, Esteban Righi, y por la esposa del ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro, y tiene como clientes a funcionarios del gobierno de Cristina Kirchner, como el ministro de Planificación, Julio De Vido, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
  El estudio García, Labat, Musso y Righi supo ser dirigido por Esteban Righi hasta que juró en junio de 2004 como procurador general de la Nación, en el gobierno de Néstor Kirchner.
  Los abogados han tenido a su cargo defensas de trascendencia, como la del propio Montenegro cuando estuvo acusado por la causa por las escuchas telefónicas, en la que fue sospechado de participar como ministro de la maniobra en la que el jefe de Gobierno local, Mauricio Macri, terminó procesado.
  También defendió a De Vido en una causa que le inició la diputada Elisa Carrió y a Moreno por supuesta manipulación de datos del Indec.
  “Cuando yo era director ejecutivo de Ansés me vinieron a ver de un estudio de abogados, el estudio «García, Labat, Musso y Righi», a mi despacho para decirme que yo era nuevito, que no entendía como funcionaba esto. Que yo tenía que tener buenos lazos con Comodoro Py (sede de los Tribunales Federales) porteños. Que era muy importante desarrollar esa relación”, dijo Boudou ayer en el Senado.

Menciones que apuntan contra Binner y Scioli

El vicepresidente Amado Boudou denunció ayer la situación irregular de la empresa Boldt, que se dedica a la explotación del juego en las provincias de Santa Fe y Buenos Aires y el vínculo de Guillermo Gabella como “un operador político de Antonio Tabanelli”, el directivo de la compañía que desde 1993 “está en el millonario negocio del juego en la provincia sin ninguna licitación”.
  Al respecto, precisó que “el contrato del juego en la provincia de Buenos Aires es por adjudicación directa y nadie investigó, porque cuando yo dije un par de cosas pensé que alguien me iba a venir a preguntar y nadie vino a preguntar”.
  “Por ejemplo —añadió— el caso de la provincia de Santa Fe en el cual la boleta única es una cuestión que paga el gobierno provincial. Se hizo licitación, pero como no les gustó quien ganó, dieron la impresión por adjudicación directa a dos empresas: Boldt y el Expreso del Litoral”.
  Puntualizó que “del Expreso del Litoral la mitad de la empresa es de Clarín y la otra mitad del diario El Litoral”, y sostuvo que “será por eso que a algunos candidatos los tratan bien y a otros mal, y será por eso que algunos candidatos salen siempre sonriendo y otros salimos siempre mal”.
  Al referirse a la declaración de Gabella ante el fiscal que investiga el caso Ciccone, Boudou contó que “lo hizo citando a un tercero, un tal Lautaro Mauro, pero declaró todo lo contrario a lo que había dicho el mafioso Gabella”.
  Boudou recordó que el presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Adelmo Gabbi, “me pidió una entrevista el 3 de marzo de 2011. Me dijo que el señor Tabanelli me iba a destruir, pero que le podía poner un número, que él se iba a encontrar con Tabanelli en Punta del Este y le podía entregar un número. Yo les dije que estas cuestiones de mafiosos las arreglaran en otro lado”.

Diversos actores del mundo judicial salieron en defensa de Rafecas

Las críticas de Amado Boudou al juez federal Daniel Rafecas, a quien acusó de convertir su juzgado “en una agencia de noticias” que responde a los intereses del CEO del grupo Clarín, Héctor Magnetto, y su cuestionamiento a la “baja calidad del sistema judicial”, fue rechazada por distintos integrantes del Poder Judicial.
  El juez Luis María Cabral, presidente de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Nacional e integrante de la Cámara Nacional de Casación Penal, dijo estar “sorprendido por las declaraciones de Boudou que involucran a quien es considerado un reconocido, prestigioso e imparcial juez como Rafecas. Estas no son formas de responder a lo que pueda suceder en una causa”. Cabral añadió que “es conveniente que los jueces no gobiernen y los funcionarios no se involucren en causas judiciales”.
  En tanto, el presidente del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal, Eugenio Cozzi, sostuvo que Boudou “en vez de hacer una defensa procesal está haciendo una defensa mediática”. Añadió que “Boudou debió actuar con cierta cautela. Salir a atacar de la forma en que lo hizo, en forma personal al juez, me parece que es un tanto precipitado, por no decir excesivo y quizá sin fundamentos”. El profesional dijo que Rafecas tiene una “trayectoria ampliamente valorada por su independencia”, y “no se lo puede poner en tela de juicio así porque sí en una causa donde se investiga al propio vicepresidente”, concluyó.
  Por su parte, Luis María Bunge Campos, juez de la Cámara del Crimen porteña y ex presidente del Consejo de la Magistratura, sostuvo que “son preocupantes esas expresiones desafortunadas al referirse a un juzgado federal como una agencia periodística y calificar como esbirros a integrantes del Poder Judicial. Tal vez el estado de ánimo haya traicionado la necesaria serenidad que debe tener (el vicepresidente Boudou) al hablar de las instituciones de la República”.

Magnetto. El juez Rafecas prefirió ayer mantener el silencio ante los intentos de la prensa por conocer su opinión tras las críticas en su contra formuladas por el vicepresidente Amado Boudou. Sin embargo, allegados al magistrado resaltaron que “no tiene asidero” la acusación de Boudou acerca de una supuesta conspiración pergeñada en su contra por el CEO de Clarín, Héctor Magnetto, y el magistrado.
  “Magnetto denunció a Rafecas ante el Consejo de la Magistratura en noviembre pasado, en persona, porque el juez decía que lo de Papel Prensa era delito de lesa humanidad”, en referencia al apoderamiento de las acciones de la papelera por parte de los diarios Clarín, La Nación y La Razón durante la última dictadura.

Gil Lavedra. El jefe del bloque de diputados de la UCR y ex camarista federal, Ricardo Gil Lavedra, afirmó que las declaraciones de Boudou “sobre los medios y el juzgado interviniente en la investigación sobre del caso Ciccone, resultan lamentables e institucionalmente graves”. En nombre del radicalismo, Gil Lavedra aseguró que “exigimos al vicepresidente que acate las órdenes de la Justicia, que aclare lo que hasta ahora no ha explicado, que denuncie al Consejo de la Magistratura todo lo que sepa acerca de irregularidades en la Justicia federal y que justifique la procedencia de información a la que no pudo acceder si no es a través de los servicios de inteligencia estatal”.
  “Lejos de dar una explicación satisfactoria acerca de las sospechas en torno a su interés en beneficiar a los compradores de Ciccone y en su vínculo con ellos, embistió contra la Justicia en general, el juez en particular, una empresa competidora de Ciccone y el infaltable grupo Clarín”, afirmó Gil Lavedra.
  En un comunicado, el diputado radical señaló que “el fiscal del caso y el juez interviniente son personas de intachable trayectoria, por lo que las groseras acusaciones de Boudou parecen estar destinadas a tratar de apartarlos del caso”. Añadió que “el juez Rafecas goza de prestigio académico, profesional y personal, resultando absurdos los dichos tendientes a descalificarlo”. l

 

Una reconocida trayectoria en el fuero federal

Daniel Rafecas llegó a juez federal hace siete años, en los que llevó a juicio al ex presidente Fernando de la Rúa por el pago de sobornos en el Senado, investigó crímenes de la dictadura y procesó al ex jefe de la Armada Jorge Godoy, entonces en actividad, por espionaje interno. También consideró que el traspaso de Papel Prensa de la familia Graiver a los diarios Clarín y La Nación debía investigarse como un posible delito de lesa humanidad.
  De sus 44 años, casi la mitad los pasó en Tribunales, donde comenzó a trabajar en 1987, y tras pasar por todos los cargos judiciales llegó a juez por concurso y el ex presidente Néstor Kirchner lo nombró el 14 de octubre de 2004. Quedó al frente del juzgado federal 3, que había sido ocupado por Carlos Liporaci, quien renunció luego de ser suspendido por el Consejo de la Magistratura.
  El juez al que Amado Boudou acusó de tener en su tribunal “una agencia de noticias”, llegó a Comodoro Py 2002 durante una renovación del fuero durante los primeros años del gobierno de Kirchner, que reemplazó a algunos de los magistrados menemistas.
  Rafecas —hincha de San Lorenzo y nacido bajo el signo de Leo el 5 de agosto de 1967— logró un privilegio que pocos tienen en Py: es reconocido por sus pares, fiscales y abogados como un juez que trabaja seriamente y de manera independiente.
  Recibido en 1990 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde es profesor desde 1994, Rafecas se especializó en delitos de lesa humanidad y especialmente en el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial, lo que valió elogios y reconocimientos de la comunidad judía. Hasta llegó a condenar en 2005 a tres skinheads que agredieron a un adolescente judío a tomar una clase sobre racismo que les dio personalmente en la Fundación Memoria del Holocausto.
  La causa de mayor trascendencia que tuvo fue la del pago de sobornos a senadores por parte del gobierno de De la Rúa para aprobar la reforma laboral en 2000, expediente que ya se tramitaba cuando asumió como. Rafecas procesó al ex presidente, a su jefe de la Side Fernando de Santibañes, al “arrepentido” Mario Pontaquarto y a senadores del PJ y la UCR y los mandó a juicio oral.
  También tuvo a su cargo la investigación por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el I Cuerpo del Ejército en la que procesó al ex dictador Jorge Rafael Videla.
  Rafecas también tuvo causas contra Kirchner y funcionarios de su gobierno. Al ex presidente lo sobreseyó en una denuncia por presunta intimidación, por haber dicho durante el conflicto con el campo por la resolución 125 que esas manifestaciones buscaban echar a la mandataria Cristina Fernández.

"No es servilleta"

El jefe del gremio Judicial y dirigente de la CGT, Julio Piumato, señaló que “hay mafias en la Justicia, nadie lo duda, pero el juez Rafecas es el más prestigioso del fuero federal”, y comparó que “no es de la servilleta”, en referencia a los jueces que respondían al gobierno de Carlos Menem. Insistió en que “Rafecas es una persona honorable, no como otros”.

Ampliación del campo de batalla

(Por Mauricio Maronna / La Capital). _ “Guarda con lo que hacés”, advirtió la presidenta de la Nación a Amado Boudou antes de tomar su licencia médica, previa a la intervención quirúrgica de tiroides. Aquello que ni siquiera sonó como “bromita” hoy parece convertirse en profecía autocumplida. Tras el explosivo monólogo que pronunció ayer el vicepresidente —ensayando un feroz ataque a jueces, medios, abogados, al presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, e involucrando también al gobernador Daniel Scioli y al ex mandatario santafesino Hermes Binner— una gran incógnita se posa por encima del escandalete de la ex Ciccone: ¿dijo lo que dijo con anuencia y conocimiento previo de Cristina o hizo catarsis sin medir las consecuencias?
  A la hora del análisis político esa duda se mixtura con una certeza: la absoluta soledad con la que Boudou se presentó en el Senado. Tuvieron que pasar casi ocho horas para que llegara desde el gobierno la adhesión a sus palabras. El único que rompió esa barrera horaria fue Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados.

Nuevos enemigos. La ampliación del campo de batalla que ensayó el vicepresidente parece desmesurada y temeraria. Como elemento contrafáctico, si Boudou pudiese justificar sus acusaciones mostraría una Argentina decadente con instituciones despidiendo vahos fétidos. La ráfaga de ayer en un salón de la Cámara alta no sólo alcanzó a los enemigos preferidos del marplatense sino también al “sistema judicial”, al presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Adelmo Gabbi, y hasta pareció acusar de tráfico de influencias a los actuales miembros de un estudio de abogados que perteneció al procurador general Esteban Righi, un hombre ligado a Néstor Kirchner desde los inicios del mandato del santacruceño. Una extraordinaria conspiración a la que añadió a periodistas “esbirros” y “esclavos”, a todas luces una desmesura . Ni la habitualmente iracunda presidenta de la Nación fue tan lejos a la hora de ponerles nombres y apellidos a los verdugos.

El contraataque. Ayer al atardecer, cerca del vicepresidente de la Nación admitieron a La Capital que la ofensiva verbal del protagonista los había sorprendido. “¿Usted me pregunta si lo que dijo Amado fue avalado previamente por Cristina? Qué quiere que le diga... Esperamos y pensamos que sí...”, dijo una fuente, perfectamente al tanto de la gravedad de las acusaciones. Creen allí que las filtraciones periodísticas sobre los resultados del allanamiento al departamento de Boudou “fueron una vergüenza” y cuentan, incluso, que hubo un mensaje de texto desde el celular de un funcionario judicial a un periodista enviado antes del fin de la visita de los gendarmes a la vivienda alquilada a nombre de Fabián Carosso Donatiello, un nombre a esta hora tan sugerente como el de Alejandro Vandenbroele.
  ¿La soledad escenográfica con que Boudou se presentó en la Cámara alta se mixtura con el deseo de Florencio Randazzo y de Aníbal Fernández de no poner “las manos en el fuego”? Además, se ha voceado hasta el hartazgo el supuesto encono de Máximo Kirchner con el número 2 del gobierno que encabeza su madre. Las suposiciones, los corrillos, los rumores se disiparán o quedarán confirmados tras el mojón que cruzó Boudou con su Molotov dialéctica contra la poderosa corporación judicial y, en particular, contra el prestigioso juez Daniel Rafecas, el mismo que llevó a juicio al ex presidente Fernando de la Rúa por el pago de sobornos en el Senado para la aprobación de una reforma laboral, investigó los crímenes de la dictadura en el ámbito del Primer Cuerpo de Ejército y procesó a un jefe de la Armada, entonces en actividad, por espionaje interno.

Nueva audiencia. El episodio del allanamiento, primero, y las denuncias de Boudou, después, comienzan a darle entidad a la causa Ciccone, que hasta el jueves no parecía conmover demasiado al gran público. Curiosamente —o no tanto— el escándalo pareció saltear en todo su recorrido a la oposición política, que jamás pudo convertir la saga de los Boudou, Vandenbroele, Boldt, Núñez Carmona y Carosso Donatiello en un laboratorio de pruebas para esmerilar al kirchnerismo.
  A partir de otra Semana Santa con alto voltaje (como ocurrió con recurrencia en la política nativa) los acontecimientos que tienen a Boudou como protagonista parecen encarnar en otra figura retórica que recorre el espinel institucional: la maldición de los vicepresidentes. l

Binner pidió a Boudou que vaya a la Justicia

Varios dirigentes de al oposición política cuestionaron la actitud adoptada por el vicepresidente Amado Boudou en relación a su supuesta responsabilidad en el caso de la ex Ciccone, entre ellos, los santafesinos Hermes Binner (líder del FAP) Mario Barletta (titular de la UCR).
  Binner le pidió a Boudou que se ponga “a disposición de la Justicia” y “aclare absolutamente todo” lo concerniente a las denuncias por supuesto tráfico de influencia a favor de la ex Ciccone, mientas que Barletta consideró que la presidenta, Cristina Fernández, debería “sugerirle que se pida licencia para que pueda actuar la Justicia sin condicionamientos”.
  “No puede la presidenta desde el punto de vista institucional pedirle la renuncia, pero puede sugerirle una licencia”, propuso Barletta, y agregó: “Boudou evita realizar preguntas y aclarar otras perspectivas, pero el diálogo no es un elemento fuerte de este gobierno precisamente”, puntualizó el titular de la UCR.
  Binner evaluó que “indudablemente” debe separarse la figura de Boudou de la presidenta Cristina Fernández, y aseveró que “hasta ahora ningún caso resonante” de presunta corrupción “ha tocado” a la jefa del Estado.
  Tras advertir que “no estamos hablando de una persona común y corriente sino de la segunda figura presidencial”, consideró que en este caso “debería cambiarse el sistema: que sea el sospechado el que se presente ante la Justicia y diga que está a disposición para que se aclare absolutamente todo”.
  Luego consideró que el caso que complica a Boudou “no es un tema menor: es una fábrica de billetes”, la empresa Ciccone, afirmó. “Cómo vamos a perseguir a alguien que ha robado un kilo de naranjas si no nos preocupamos por investigar hechos así”, comparó el ex gobernador.
  Por su parte, el secretario general de la Coalición Cívica, Adrián Pérez, afirmó que la conferencia que dio ayer Boudou “es la estrategia de un hombre acorralado que se victimiza e inventa conspiraciones internacionales en lugar de dar respuestas serias a las instituciones de la República con capacidad para dilucidar la verdad, como son la Justicia y el Parlamento. La Justicia está actuando con agilidad buscando evidencias en una causa que se investiga el tráfico de influencias. Boudou no debiera alarmarse por ello, ¿o acaso esperaba impunidad?”.
  Para Laura Alonso, diputada nacional del PRO, “la situación del vicepresidente es patética. Se atreve a hablar de bajísima calidad institucional mientras él y su gobierno amparan a jueces sospechados como Norberto Oyarbide. Cada minuto que pasa (Boudou) queda más comprometido y salpica a la presidenta”.
  En la misma línea, el diputado radical Manuel Garrido dijo que “Boudou intenta ensuciar al juez y al fiscal para recusarlos cuando se ve jaqueado por la investigación. Debe dar explicaciones de por qué no denunció antes lo que viene a anunciar ahora”.
  Otro diputado nacional, el demócrata mendocino Omar De Marchi, fustigó a Boudou porque “dijo ser testigo de delitos que nunca denunció y que como funcionario público estaba obligado. Ofendió a la Justicia y a la prensa, pero sobre todo a los argentinos, creyendo que insultando a quienes lo investigan evitará dar explicaciones de su poco transparente actuación”.
  Gerardo Milman, diputado de GEN-FAP, dijo que Boudou se defiende “atacando a la Justicia que lo investiga, a los medios que publican sus trapisondas y desviando su responsabilidad. Seguro preferiría que lo juzgara Oyarbide. Es un villano de su propia telenovela” l

El jefe de Gabinete y legisladores oficialistas respaldaron al vice

El jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, y los diputados Julián Domínguez (titular de la Cámara baja) y Agustín Rossi (jefe del bloque del Frente para la Victoria), además del senador Aníbal Fernández, entre otros, salieron a respaldar ayer al vicepresidente Amado Boudou.
  “Como dijo el vicepresidente, nunca este gobierno va a dejar que las mafias y las corporaciones empresarias y mediáticas lo condicionen”, dijo, escueto, Abal Medina. En la misma línea argumental, Rossi afirmó que Boudou “está sufriendo una embestida del poder corporativo, que tiene como único fin deslegitimar el triunfo electoral del 54% de los votos”, y dejó en claro que “cuando se tocan intereses de los poderosos seguramente que pueden hacerse presentes estos ataques”.
  Domínguez evaluó que la conferencia que brindó ayer Boudou sobre el caso Ciccone fue “un análisis de la realidad con la que concuerda la gran mayoría de los argentinos” y consideró que “a lo largo de la historia la estrategia de quienes no aceptan a la dirigencia política avalada por el voto popular fue la descalificación y el desaliento permanente para poner en crisis la acción de los gobiernos populares”.
  Luego hizo foco en los medios de comunicación hegemónicos, que —cuestionó— “lo que no pudieron hacer a través de las urnas, intentan concretarlo mediante operaciones que buscan torcer el rumbo que adoptó la Argentina, que es precisamente enfrentar esos intereses”.
  Por su parte, Rossi coincidió con Boudou en que “toda esta acción (por el caso Ciccone) en una persecución de los medios hegemónicos, en la misma sintonía del intento de la corrida bancaria para provocar la subida del dólar y la política alarmista en cuanto a la sustitución de las importaciones”.
  “El allanamiento a una propiedad que no habitaba Boudou es una expresión contundente de la embestida que sufre”, analizó luego, y relacionó esta situación a la construcción “de un espacio político que ha revalorizado la política para representar el interese general y evitar la presión de los poderes políticos”.
  “Estamos desarmando privilegios, como por ejemplo con la estatización de las AFJP que cobraban comisiones enormes”, reflexionó el legislador.
  Aníbal Fernández prefirió su cuenta en Twitter para hacerle llegar su respaldo al vicepresidente: “La operación periodística contra Amado Boudou es vergonzosa. La mugre no le perdona que los denuncie. ¡No aflojes ni un tranco e’ pulga!”, escribió el ex jefe de Gabinete.
  El diputado Dante Gullo (FpV) sostuvo que Boudou “no hizo acusaciones, se comportó con seriedad”, y llamó a “no hacerles el juego a los que quieren dañar a las instituciones”. “Si a vos te ponen en un diario que allanaron tu casa y no es tu casa y te lo publican en tapa, ¿estarías tranquilo?”, se preguntó el legislador.
  Luis D’Elía, dirigente de la Federación Tierra y Vivienda y titular de partido Miles, también avaló a Boudou y fustigó al juez Rafecas. “Me siento orgulloso de la posición que ha tomado Boudou de enfrentamiento a las mafias que conduce, sin dudas en el país, Héctor Magneto”, enfatizó. Sobre Rafecas, dijo: “No me extraña el show que armó con la prensa argentina, particularmente con (el periodista) Jorge Lanata, que tenía datos antes del allanamiento. Esto lo dejó a tiro del juicio político”.

Cobos

El ex vicepresidente Julio Cobos dijo que “la onda” expansiva del caso Ciccone “puede perjudicar a la presidenta” y señaló que, a su criterio, Boudou “tiene el respaldo del gobierno”. “Si yo fuese la presidenta —agregó— le hubiese dicho «andá y respondé al interrogatorio» (de la prensa, lo que evitó ayer)”. “De las dudas que hay, no esclareció ninguna”, concluyó.

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