De la ex Esma al Obelisco, 13 kilómetros. La caminata del reencuentro luego de tres años de silencio. Cantos, saltos, bengalas, remeras y banderas con las fotos de Perón, Evita, Néstor y Cristina Kirchner. Y también momentos de reposo y caminata silenciosa. Desde las 11 hasta las 17, seis horas exactas tardó la gigantesca columna de más de 20 cuadras por la mítica avenida del Libertador, desde el límite del mapa de la Capital Federal hasta el corazón de Buenos Aires, donde se fundió con la otra multitud, la que acompañó a los organismos de derechos humanos, y copó la Plaza de Mayo toda la zona de incidencia.
El 24 de marzo, luego del apagón de la pandemia y la crisis interna en el frente gobernante, fue la gran oportunidad que esperaba el kirchnerismo para restablecer su abrumadora superioridad política y callejera: el desconcierto por las diferencias con el presidente Alberto Fernández, a la vez que crea confusión y zozobra, profundiza la adhesión política a la agrupación política originaria del kirchnerismo, La Cámpora.
Una organización que consiguió lo que no había logrado desde hace posiblemente una década: encolumnar a 50 mil militantes en estado de gracia, desde la mañana, armar una peregrinación política con muy pocos antecedentes en la Argentina, sólo comparable con las caminatas religiosas a Luján.
El kirchnernismo buscó dejar en claro los riesgos de un eventual desacople por parte del albertismo" El kirchnernismo buscó dejar en claro los riesgos de un eventual desacople por parte del albertismo"
“Militaremos de corazón, somos los pibes los soldados se Perón, no me importa lo que digan los gorilas de Clarín, vamos todos con Cristina a liberar el país”, fue el cantito preferido que retumbó bajo el túnel ferroviario de la emblemática avenida, cuando pasa del barrio de Belgrano a la zona de los bosques de Palermo.
Fernández no fue mencionado por la feligresía kirchnerista, ni para bien ni para mal. La movilización, atípicamente extensa, excedió los contornos de la organización que conduce el hijo de la vicepresidenta. Junto a Máximo Kirchner y el resto de la plana de mayor de caminantes camporistas, se mostraron decenas de dirigentes: desde el ministro de Interior, Eduardo Wado de Pedro; el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof; legisladores nacionales e intendentes del conurbano bonaerense (Lomas de Zamora, Pilar, Malvinas Argentinas, entre otros municipios) que no conjugan ninguna relación orgánica con los “pibes” de La Cámpora. Pero quisieron estar ahí.
En paralelo
El día había empezado con el propio Fernández haciendo su acto del 24 de marzo en el Centro Cultural de la Ciencia, en el barrio porteño de Palermo, con la participación del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, y las referentes de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeyda y Angela Catalina Lita Paolin de Boitano. Todo mientras los “pibes” de La Cámpora se juntaban en Núñez.
“El Día de la Memoria es cuando más unidos tenemos que estar. Tenemos una sola consigna que es «verdad y justicia»”, aseveró el presidente.
Por lo demás, Alberto cuestionó a “los negacionistas que dicen eso no pasó, que hubo algunos desaparecidos pero que no fueron tantos, que hubo algunos nietos apropiados, pero no fueron tantos”.
Durante la larga marcha kirchnerista, cuando Buenos Aires disfrutaba del sol del mediodía, un hombre clave esa organización, Andrés Cuervo Larroque, le dijo a La Capital: “Esta movilización la tomamos como un acto litúrgico de demostración de conciencia. La venimos haciendo desde 2017, pero la tuvimos que interrumpir en los dos años anteriores por la pandemia”.
24m3.jpg
Los referentes de La Cámpora, al comienzo de la marcha.
Foto: Archivo / La Capital.
Para Larroque, el Día de la Memoria no está en el pasado ni en la nostalgia, se conecta absolutamente con el presente y con la coyuntura. “Nuestra tarea, desde la gestión, es alivianar el sufrimiento de nuestra gente y, en algún momento, poder llegar a crear los mayores niveles de felicidad para nuestro pueblo”, señaló.
Larroque, además, adelantaba a la mañana —como luego se verificó a la tarde— que su feligresía no pretendía disputar ningún protagonismo a los organismos de derechos humanos, “que tienen toda la centralidad por los años de lucha”.
Pero unos kilómetros mas adelante, el Cuervo volvió a hablar, se tentó y soltó frases picantes. “No nos podemos ir de algo que gestamos”, aclaró, respecto del armado del Frente de Todos (FdT), donde más que nunca quedó demostrado cuál es el socio fundador y mayoritario.
Luego, dio un latigazo fuera de contexto para Fernández: “Fue el jefe de campaña de un espacio que sacó cuatro puntos en la provincia (de Buenos Aires)”, en referencia a la candidatura de Florencio Randazzo en 2017.
Volver
La vuelta a la calle en el 24 de marzo, luego de dos años apagón pandémico, mostró que el fuego sagrado por la memoria, lejos de apagarse, se acrecienta con el tiempo. Y, sobre todo, le permitió al kirchnerismo celebrar —tal vez— su mayor logro histórico: la política de verdad y justicia que se aplica con los genocidas de la dictadura y que coloca a la Argentina en un sitio de excepcionalidad en el mundo entero.
Desde ya, no hay diferencias en la reivindicación del Día de la Memoria entre Alberto y el kirchnerismo. Pero no sólo con buena memoria, verdad y justicia se resuelve la crisis política del FdT, en especial por sus políticas económicas.
El kirchnerismo hizo una descomunal demostración de fuerza en la calle y dejó en claro que cualquier desacople albertista de su inspiración inicial (Cristina Kirchner) podría vaciar su deriva política y conducirlo a las orillas de la oposición, que —desde ya— lo espera con los brazos abiertos.
CFK en redes
Por su parte, Cristina destacó, a través de publicaciones en sus redes sociales, la multitudinaria manifestación a la Plaza de Mayo al conmemorarse el Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia.
https://twitter.com/CFKArgentina/status/1507128529359720464
“El pueblo argentino volvió a llenar la Plaza de Mayo #MemoriaVerdadYJusticia”, resaltó la ex jefa del Estado acerca de la masiva convocatoria en la ciudad de Buenos Aires.