Buenos Aires-
El ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Aníbal Fernández,
acusó hoy al ex represor Domingo Antonio Bussi de manejarse con una “altísima cuota
de cinismo” durante el juicio que se le sigue por la desaparición del senador
Guillermo Vargas Aignasse, y calificó de “canallescas” sus
expresiones.
Además, puso en duda los problemas de salud que argumentó tener el ex
gobernador tucumano, al señalar que en su alegato ante el tribunal que lo juzga mostró
“una lucidez pocas veces vista, que no condice con el estado físico que ha querido
mostrarle a la sociedad”.
“Nos muestra un personaje con una altísisma cuota de cinismo a la
hora de expresarse y, sobre todo, reivindicando una lucha donde se autodefine como titular de
la suma del poder público y responsable de hacer y deshacer lo que se le antojaba en nombre
de esa, entre comillas, guerra que él defiende”, advirtió Fernández.
Bussi enfrenta desde esta semana en Tucumán un juicio oral por la
desaparición en 1976 de Vargas Aignasse, senador tucumano.
En su alegato de ayer, que formuló en silla de ruedas y conectado a un
tubo de oxígeno a través de una cánula nasal, el ex represor negó la figura del desaparecido,
al considerarla como “un arbitrio psicológico” de las organizaciones
“terroristas” y justificó su accionar amparándose en que el país estaba por
entonces “en guerra”.
El general retirado, quien en el '76 era interventor militar en Tucumán y
jefe del Operativo Independencia contra la guerrilla, se consideró un “perseguido
político” al declarar en medio de llantos frente al tribunal.
Junto a su ex superior y ex comandante del III Cuerpo de Ejército, Luciano
Benjamín Menéndez, recientemente condenado a perpetua en Córdoba, Bussi afronta una acusación
por los delitos de violación de domicilio, aplicación de tormentos reiterados,
homicidio calificado, privación ilegítima de la libertad agravada y asociación ilícita,
los que constituyen delitos de lesa humanidad.
Esta mañana, en declaraciones a radio Mitre, el ministro de Justicia dijo
descreer del presunto precario estado de salud de Bussi.
En ese sentido, Fernández consideró paradójico que “un señor que
pareciera que se quebrara o (se muestra) sorprendido o emocionado o impactado por la
situación en la que se encuentra”, luego vierta “expresiones, algunas de ellas
canallescas respecto de la persona de Vargas Aignasse, descalificándolo por todos los lugares
que ha podido hacerlo”.
Por su parte, Ricardo Bussi, diputado tucumano e hijo del ex represor,
defendió hoy la declaración que hizo el militar retirado en el juicio: “Mi padre no
hizo desaparecer a nadie. Es un soldado que combatió una guerra”, subrayó.
El legislador esgrimió que “Tucumán fue escenario de una guerra,
donde hubo una violencia desatada sin igual”.
“Los tucumanos lo reconocen a mi padre como el hombre que salvó a la
provincia”, añadió y consideró un “capricho” de la fiscalía acusar a su
padre en la causa que investiga la desaparición de Vargas Aignasse.
Tras recordar que las organizaciones subversivas “Montoneros y ERP
secuestraron empresarios y mataban hijos de militares”, el diputado Bussi expresó que
“en la guerra ocurren hechos desgraciados y en toda las historia del mundo hubo
desaparecidos” en conflictos bélicos.
Por otra parte, negó que su padre haya simulado sentirse mal el martes
último cuando se inició el juicio con el objetivo de interrumpir el proceso.
“Mi padre es un hombre cardíaco, tuvo un fuerte dolor de pecho y el
médico de la provincia de Tucumán ordenó su internación. Estuvo dos días internado en terapia
intensiva. Es mentira que salió caminando”, aseveró. (DyN)