Santa Fe.— Unos quinientos familiares de víctimas de la violencia urbana que
se vive en esta ciudad, encabezados por los padres de Daiana Ruiz, la joven de 22 años asesinada el
viernes pasado, irrumpieron ayer en la Cámara de Senadores en medio de la sesión ordinaria y
pusieron contra las cuerdas a los legisladores, a quienes les exigieron la generación de leyes que
garanticen mayor seguridad. Durante gran parte de la tarde se vivieron momentos de suma tensión y
angustia, y sólo la mediación de la vicegobernadora Griselda Tessio y el titular de la Cámara de
Diputados, Eduardo Di Pollina, puso un manto de calma.
Carmen y José Luis Ruiz son los padres de Daiana y desde hace una semana viven
sumidos en el dolor. Aquel día su hija fue asesinada de un disparo en el pecho ejecutado por un
delincuente que la abordó cuando llegaba a su casa después de trabajar y le robó la cartera. Pero
ese pesar no los paralizó. Todo lo contrario. El martes fueron recibidos por el gobernador Hermes
Binner, a quien le reclamaron que extreme medidas para que haya más seguridad. Un día después, el
juez que investiga el crimen los atendió en su despacho. Y ayer fueron a la Legislatura.
Desde el retorno de la democracia fueron muchas las manifestaciones realizadas
frente al Palacio Legislativo. Pero sólo lograron ser atendidas mediante el ingreso de una
delegación o el acceso a las barras de los recintos de deliberaciones. Ningún grupo había logrado
irrumpir y forzar a los legisladores a tratar in situ una iniciativa.
Marca a presión. Eso pasó ayer, con las barras llenas y los senadores apretados
por la gente que los rodeó en cada banca. Así, debieron declarar a la Cámara "en comisión"
(mecanismo que permite debatir cuestiones con urgencia) y redactar en el estrado presidencial un
proyecto de comunicación al Ejecutivo provincial y al municipio capitalino con una decena de puntos
expuestos en el petitorio llevado por los familiares de víctimas de la inseguridad.
La oportuna decisión de Griselda Tessio de ordenar a la policía que se aleje y
su pericia, compartida por Di Pollina y el senador Norbeto Betique, más la valiosa asistencia del
titular de Cáritas Santa Fe, el sacerdote Axel Arginchona, permitió controlar la situación.
Abundaron gritos, llantos, reclamos, insultos, recriminaciones a la clase
política. Y finalmente, tras la aprobación unánime por parte de los 13 senadores presentes de la
iniciativa, los familiares aplaudieron y se fueron en orden.
Exigencias. Carmen y José Luís Ruiz junto a quienes los acompañaron ayer,
protagonizaron sin saberlo un hecho histórico. Su ingreso fue atropellado, reclamando no ser
"entretenidos ni engañados" pero exigiendo ser escuchados por "los representantes del pueblo".
Entraron al recinto y a viva voz se impusieron: "De acá no nos vamos hasta que
ustedes cumplan con el deber para el cual les pagamos que es el de legislar". En ese marco, que
empalideció el rostro de más un senador, Tessio leyó con infinita paciencia el petitorio de los
familiares, explicó que modificar leyes sobre la edad de imputabilidad de los menores o los plazos
de reclusión corresponde al Congreso de la Nación y aceptó reclamos ya clásicos en los barrios de
Santa Fe: iluminación, presencia policial, depuración de la fuerza, identificación oficial y
seguimiento de traficantes de drogas, entre otros. "No somos sus enemigos", se vio obligada a decir
en algún momento.