Dos cocinas de pasta base de cocaína, que funcionaban en los barrios rosarinos
Santa Teresita y Asturias, fueron desbaratadas ayer por efectivos de la ex Drogas Peligrosas de la
policía provincial. En un megaoperativo que incluyó 10 allanamientos simultáneos en distintos
puntos de la ciudad fueron incautados 20 kilos de cocaína, más de 30 mil pesos en efectivo y 8
armas de guerra. También había bidones con precursores químicos —ácidos clorhídrico y
sulfúrico, éter y acetona— necesarios para confeccionar la pasta base en cocaína. Además
fueron detenidas siete personas, entre los que se encuentran tres reconocidos narcos locales (ver
aparte).
Fue uno de los operativos más importantes en la última década. No sólo por el
secuestro de una importante cantidad de cocaína, que en la calle tiene un valor que oscila los 6
mil pesos el kilo, sino por la eliminación de dos lugares donde se fabricaba la droga. Se reconoce
como cocina, en el argot policial, al lugar donde se lleva a cabo la última fase del proceso de
elaboración de la cocaína. La transformación, mediante el estiramiento con precursores químicos, de
la pasta base en cocaína.
Con estas son tres las cocinas desbaratadas en Rosario en los últimos dos meses.
La anterior fue desmontada el 28 de febrero pasado en República y Cullen, en el corazón de barrio
Empalme Graneros. El operativo aquel fue de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) bajo las
órdenes del juez federal 4, Marcelo Bailaque, el mismo que ordenó el operativo de ayer. Que
permitió descabezar a la banda del Tuerto Boli, un hombre de 38 años, sindicado por las fuerzas de
seguridad como uno de los tres encargados fuertes de la venta de cocaína en la zona norte
rosarina.
En el sudoeste. Con diez grados bajo cero de sensación térmica, unos 90 policías
al mando del comisario Alejandro Franganillo, jefe de la ex Drogas Peligrosas de Rosario, iniciaron
diez allanamientos simultáneos. Iban a la búsqueda de al menos una cocina de cocaína. Pero hallaron
dos. Poco después las 6 la cuadra de Fragata Sarmiento al 3300 se llenó de policías de civil.
Hicieron foco sobre una casa de pasillo ubicada justo en el número 3348. Ahí, entre una verdulería
y uno de los almacenes del barrio Santa Teresita, funcionaba una cocina que estaba bajo la lupa de
los vigilantes desde enero pasado.
"Ahí vivía una familia desde mediados del año pasado. Me parece que habían
comprado la casa. Me quedé helado con lo de la droga. Era una casa donde venían muchos autos",
explicó una vecina.
Es una típica casa de familia trabajadora. Tres habitaciones, un baño, cocina
comedor, patio, parrillero y un horno de barro. Todo eso más un pequeño galponcito de 3 por 3
metros con techo de chapa. En ese lugar funcionaba la cocina que, por la cantidad de químicos
incautadas, tenía aires de laboratorio.
Unos ocho kilos de cocaína estaban en la última etapa de la fabricación, en
proceso de secado. Además en el lugar había un par de panes de cocaína listos para la calle, una
prensa, una licuadora, una balanza de precisión, una buena cantidad de pasta base y precursores
químicos.
Había cajas con botellas de éter etílico fabricados por una empresa de la
localidad bonaerense de Grand Bourg. Acido clorhídrico y sulfúrico producidos por una firma de la
localidad bonaerense de San Fernando y acetona elaborada en una empresa rosarina de barrio
Belgrano. Estos químicos figuran en una lista de 60 productos que no son ilegales, disponibles en
droguerías y controlados por la ley 26.045 que regla la comercialización y uso de esos químicos.
Ahí fue detenida una mujer.
Detrás del mercado. La segunda cocina estaba en el extremo oeste de la ciudad,
en una precaria casa de material, a medio construir, en la esquina de San Lorenzo (al 8500) y Los
Gallegos, en los confines de los barrios Asturias y Los Gráficos. Allí solo hallaron una cabeza de
chancho a medio comer y cuatro prendas tendidas en la soga. En ese lugar había elementos similares
a los incautados en la vivienda de Fragata Sarmiento. Hasta los precursores químicos eran de las
mismas marcas. Había tres kilos de cocaína en panes, drogas en distintos estados de elaboración y
varios kilos de cafeína, producto que se utiliza para alargar la cocaína. "Había substancias para
estirar la droga y llevarlas hasta los 400 kilos", precisó una fuente. En San Lorenzo y Los
Gallegos el hombre que debía cuidar de la droga no estaba.
Fue la primera vez en la última década que la ex Drogas Peligrosas provincial
desbarata cocinas de cocaína en Rosario. Las fuentes explicaron que no se encontraron rastros de
paco, que es el residuo de las cocinas en los que se elabora la cocaína. La hipótesis de los
pesquisas es que a estas viviendas de apariencia humilde llegaba desde el norte del país pasta base
ingresada desde Bolivia. Allí era sometida al proceso de estiramiento con el que se elaboraba
cocaína de distintas calidades y entonces se distribuía. Los números globales de la operación
marcan que en total había 20 kilos de cocaína lista para salir a la venta en la calle. Y entre tres
y cinco kilos en etapa de elaboración. También decomisaron unos 150 kilos de sustancias para cortar
la droga y estirarla.
Incremento
El secuestro de cocaína en los primeros 5 meses de 2008 aumentó casi 10 veces
respecto de igual período de 2007, mientras que el de marihuana subió 31 veces, según el Ministerio
de Seguridad. Eso se debe, según las autoridades, "a que se ataca a los grandes distribuidores y no
a los consumidores".