POLICIALES

Una venganza entre bandas se cobró la vida de un adolescente

Nicolás Ezequiel Ríos tenía 17 años. Salió de la casa de unos amigos y un Renault 11 lo persiguió. Desde allí le dispararon en Barra y 27 de Febrero

Miércoles 23 de Septiembre de 2020

Sobre el pavimento, a la altura del cantero central de 27 de Febrero y Barra, hay una mancha de sangre seca que nadie va a limpiar y que espera que la lluvia la disuelva. Los vecinos del barrio pasan sobre ella y la pisotean sin saber que la noche del lunes allí cayó malherido Nicolas Ezequiel Ríos, de 17 años, quien murió el mediodía de ayer en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. Aparentemente lo emboscaron luego de que balearan una casa en la que el chico estuvo durante la tarde del lunes con algunos amigos.

A las 21.30 del lunes “Nico”, como lo conocían en el barrio, se retiró de esa vivienda y fue baleado una hora después. El presunto agresor fue perseguido luego de que un móvil policial que pasó casualmente por el lugar fuera alertado por los vecinos, quienes le brindaron a los agentes las características del auto que baleó la vivienda y desde donde, se presume, también pudo haber sido atacado a “Nico”. La patrulla lo detectó a una cuadra de la casa indicada y persiguió a su ocupante que sin embargo logró fugar a pie tras chocar con un árbol en la huida.

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Por lo bajo los vecinos aseguran que la muerte de “Nico” era esperada y que está ligada al ataque que costó la vida de Lucas Casetti, un peluquero de 37 años herido de un disparo en el cráneo el 17 de septiembre pasado en Barra y la Paz, a cuatro cuadras de donde ejecutaron el lunes al adolescente.

Casetti murió el domingo en el Heca tras agonizar tres días. Si bien el hombre “no tenía nada que ver”, como cuentan sus allegados, al parecer la bala que lo mató estaba destinada al “Gordo”, a quien la gente del lugar ligan a la banda de Walter “Dulce” Abregú, el jefe de un clan familiar que manejó durante varios años el negocio del narcomenudeo en la zona de Parque Oeste y en el Fonavi de Rouillón y bulevar Seguí y que se encuentra detenido desde agosto de 2019.

Un conocedor de la zona fue crudo en el relato. “Los tiros que mataron al peluquero eran para el «Gordo» y parece que los que les fueron a tirar son amigos de «Nico». Pero le erraron de hombre y el «Gordo» sabía que eran para él. Por eso esa bandita quizo vengarse. Primero le tiraron al pasillo donde viven estos pibes, aunque Nico vive en otro lugar; y parece que lo esperaron a él dando vueltas por la manzana en un Renault 11. Cuando lo vieron lo bajaron”.

Cuando se habla de “los amigos” de Nico se refieren a una familia que vive en un pasillo de calle Garzón, a unos metros de 27 de Febrero. “Estos pibes salen a robar a la noche y hacen de todo, son multirubro. El barrio está insoportable. Si salís a caminar no sabés si te vas a ligar un tiro. Hay varias banditas así por acá y se pasan la bronca a cada rato”, aseguró una comerciante. “Las balas fueron para ellos, para los del pasillo, que tienen muchas broncas”, insitió.

Los primeros datos brindados por la Fiscalía aseguraban que unas horas antes de ocurrir el homicidio se produjo una balacera en un domicilio de Garzón y 27 de Febrero donde viven “los amigos” de Nico y que uno de los chicos le pidió al adolescente que se llegara hasta su casa. Cuando estaba cerca fue “interceptado y agredido por una persona, no identificada al momento, con un disparo de arma de fuego en la zona del cráneo”.

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La versión del Ministerio Público de la Acusación coincide en el hecho del auto que registraron cámaras y testigos: un Renault 11. Y agrega que fue perseguido por un móvil de la Policía Motorizada que si bien no presenció el ataque pasaba por el lugar casualmente y tanto los vecinos como testigos les indicaron que había participado del atentado a la vivienda. En su escape, ese auto chocó contra un árbol en Garzón al 2600. Allí el conductor se bajó y corrió hacia el interior de un pasillo dejando dentro del auto una pistola calibre 38 que será peritada para comprobar si fue el arma usada en el homicidio de Nico o sólo en el atentado a la vivienda de Garzón y 27 de Febrero.

En tanto, la fiscal Gisella Paolicelli instruyó al gabinete criminalístico de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) para el relevamiento de la escena criminal y de la casa baleada, donde se levantaron vainas servidas calibre 9 milímetros y 38.

En el marco de la pesquisa, los investigadores demoraron a uno de los habitantes de la casa atacada, a quien identificaron como Jonathan L. Es que una hipótesis es que los dos hechos están ligados.

De Nico los vecinos saben poco. “Son varios hermanos y viven dispersos en el barrio, algunos por calle Gálvez, otros por Garzón. Su abuelo era un hombre muy trabajador, don Juan, y era una familia evangélica”. Poco para una vida tan corta.

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