En la cuadra de Chacabuco al 3900 el comentario de los vecinos distingue al menos una vivienda que en los últimos años funcionó como un punto de venta de drogas. En el día a día, aseguran, quedaba claro por el movimiento de personas ajenas al vecindario que llegaban, hacían lo suyo y se iban. Pero otro aspecto lo diferencia de las demás casas: su fachada está repleta de balazos. No es la única en la cuadra que luce las perforaciones ligadas a disputas violentas, pero ninguna tiene tantas. A los 32 disparos que recibió la noche del lunes se le suman varias decenas más correspondientes a otros ataques.
La mañana del martes al movimiento habitual del vecindario de Chacabuco al 3900 se le había sumado la patrulla a pie y en una camioneta de agentes de la Gendarmería. No estaban ahí por casualidad, sino porque se trata de una de las cuadras más violentas de barrio Tablada. Por su historia reciente y por su presente, que se cruzan en la misma trama. La noche del lunes, desde un auto sin patente, alguien disparó una ráfaga de balazos sobre una vivienda. Los peritos juntaron 32 vainas servidas y aunque al momento se desconocen los autores del hecho sí hay una idea del contexto en el que ocurrió el ataque.
En esa casa vive Carina Verónica A., una mujer de 50 años que el 10 de marzo pasado fue detenida en un operativo del Departamento de Investigación Criminal sobre Narcotráfico de la Agencia de Investigación Criminal en el marco de una investigación federal por comercio de drogas. Al día siguiente fue indagada y, si bien todavía no se resolvió su situación procesal, quedó con prisión domiciliaria porque está a cargo de una hija de 30 años con discapacidad y otra de 8 que está atravesando un tratamiento oncológico.
En el mismo procedimiento fue allanada una vivienda vecina, de Chacabuco al 4000. En total hubo cuatro personas detenidas. Además de Carina A., quedaron a disposición de la Justicia federal Hugo César L., de 40 años, Gerardo Alberto L., de 19 años e Ismael Leandro F., de 33 años.
Desde la AIC indicaron que las personas investigadas "desarrollaban actividades contrarias a la ley de drogas 23.737 ya que realizaban comercialización y fraccionamiento de estupefacientes". También detallaron que secuestraron cinco kilos de droga compacta entre cocaína y marihuana, además de droga fraccionada lista para la venta al menudeo, una balanza de precisión y algunos celulares.
Una casa devenida en búnker
Ningún vecino de la zona puede decir que desconoce lo que pasa en esa casa. Un muchacho, que este martes miraba el trabajo del móvil televisivo desde la vereda de enfrente, al ser consultado por este diario sugirió no tener idea sobre lo que ocurre alrededor de esta vivienda, pero luego se soltó. "No me voy a hacer el boludo, yo consumo y venía a comprar acá. Pero igual acá venden por todos lados", sinceró.
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Foto: Héctor Río
En ese último comentario está una de las claves del ataque de la noche del lunes. La casa de Carina A. es el blanco principal de los atentados a balazos que se dan en el marco de una disputa por el narcomenudeo en la zona que tiene distintos protagonistas y capítulos en los años recientes. Además de las investigaciones judiciales y el relato de los vecinos que posicionan a esta casa como un punto de venta de drogas, y a la vez epicentro de los conflictos violentos en la zona, las marcas de los balazos son una clara muestra. No solo los recientes, sino varios más correspondientes a ataques ocurridos en otros momentos que incluso alcanzaron a viviendas aledañas.
La mayoría de las marcas de esos antiguos disparos fueron tapadas pero aun así los remiendos llegan a distinguirse. En total suman al menos 100 perforaciones. Es llamativo también cómo la casa fue perdiendo color con el paso de los años. Los distintos registros fotográficos muestran que pasó de los ladrillos vistos en 2013 a un decorado en piedra en 2018, hasta la imagen actual que es una pared sin revoque, repleta de balazos y con puertas y ventanas tapiadas por chapones que los disparos no alcanzan a perforar. Es la historia en imágenes de una casa devenida en búnker.
El conflicto
En agosto de 2021 la Justicia provincial imputó a Mauro Emanuel V., de 29 años, quien para entonces ya estaba detenido en la cárcel de Piñero. El fiscal Federico Rébola, de la unidad especializada en investigar balaceras, lo acusó de liderar desde la prisión una asociación ilícita, por ordenar amenazas coactivas calificadas por compeler a la víctima a abandonar su residencia y por extorsión agravada por la participación de un menor de edad y utilización de arma de fuego. El desarrollo de esa investigación expuso que V. planeaba obligar a una vecina de la cuadra de Chacabuco al 3900 a vender en su casa droga bajada por Ariel Máximo "Guille" Cantero.
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En los planes de esta persona también estaba desplazar al punto de venta de drogas de esa cuadra, y es ahí donde aparece Carina Verónica A. "La vamos a cerrar a Karina", consta en el legajo que V. escribió en uno de los mensajes amenazantes enviados a la víctima. Para los investigadores hacían referencia a la mujer que vive en la casa baleada la noche del lunes y aseguraban que anteriormente ya había sido blanco de otro ataque ordenado justamente por Mauro Emanuel V.
El conflicto puede trascender a otros protagonistas si se tiene en cuenta que Carina A. fue pareja de Jorge Funes, padre de los jóvenes también ligados al narcomenudeo en el conocido "clan Funes". Distintas broncas ligadas a esta familia fueron el telón de fondo de muchas balaceras y homicidios ocurridos en ese sector del barrio Tablada y alrededores.
Últimas balaceras
En marzo de 2020 la casa de Carina Verónica A. fue blanco de una balacera. Por ese hecho minutos después fueron detenidos dos jóvenes, uno de 27 años y otro de 15, que llevaban consigo un cartel que decía "con la mafia no se jode". Meses después, en enero de 2021, la misma vivienda fue blanco de otro ataque. Según denunció la mujer en ese entonces un joven apodado "Lukita" llegó a su casa con un arma de fuego en mano y la amenazó de muerte para que abandonara la vivienda. Luego le disparó en una pierna y le tiró una granada EAM-5 desactivada, hecho por el cual tuvo que intervenir la sección Explosivos de la policía, que realizó una detonación controlada ya que el artefacto estaba en condiciones de estallar.
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Además, en octubre la misma vivienda fue allanada en el marco de la investigación por el asesinato de Mariel Lezcano, una joven de 21 años que había sido condenada a seis años de prisión domiciliaria por formar parte de la banda de René Ungaro, dedicada al narcomenudeo en la zona y enemistada con el clan Funes luego de haber sido socios durante algunos años. En una serie de allanamientos en otros domicilios fue detenido Jorge Funes, quien en principio no estaba vinculado al crimen pero tenía un pedido de captura activo de la Juzgado Federal Número 4, el mismo que ordenó los allanamientos de este viernes.