En menos de un mes, dos departamentos del mismo piso de un edificio ubicado en 3 de Febrero al 2000, en el macrocentro de la ciudad, recibieron la visita de ladrones que aprovechando fines de semana largos y la ausencia de sus ocupantes trabajaron tranquilos y robaron distintos objetos bajo la modalidad conocida como escruche.
El edificio "Berno" está ubicado sobre calle 3 de Febrero 2076, a poco más de 100 metros de bulevar Oroño. Tiene un ingreso austero en el cual un pasillo conecta con los ascensores que conducen a los nueve pisos, con tres departamentos por nivel. No es una construcción de las más nuevas; no cuenta con personal de vigilancia ni portero, aunque una mujer realiza tareas de limpieza tres veces por semana.
En el departamento "C" del 6º piso vive Milagros, una joven de 21 años estudiante de ciencias económicas oriunda de la ciudad de Gálvez. Como hace la mayoría de los alumnos universitarios, un feriado que se pega al fin de semana da margen para visitar a la familia. Y eso ocurrió el jueves de Semana Santa (13 de abril), cuando viajó primero a Roldán y de allí iría a su ciudad natal.
Pero una vecina la llamó a las dos de la mañana del mismo día en que se había ido alarmada porque notó que la puerta de su departamento había sido forzada y entreabierta.
"Estaba en Roldán y me volví tan rápido como pude. Al llegar, vi la puerta barreteada, todo revuelto y me faltaban la computadora portátil, una pava y un horno eléctrico, además de algo de ropa", recordó con angustia la joven, que dejó radicada la denuncia en la comisaría 2ª.
El mismo piso
Para preocupación de los vecinos, y cuando todavía el robo a Milagros era un comentario habitual en los palieres y ascensores, el último fin de semana el edificio volvió a ser visitado por ladrones. Y otra vez apuntaron al sexto piso. Esta vez fueron al departamento "B", habitado por una joven identificada como Andrea, vecina de Milagros, estudiante de medicina y oriunda de Rafaela, donde había viajado el jueves pasado para aprovechar el feriado del 1º de mayo.
Como la víctima no estaba cuando llegó el cronista de este diario, Milagros trató de reconstruir el hecho con una mecánica calcada al que sufrió ella. "Llegó ayer de viaje (el lunes) y encontró la puerta barreteada. Le revolvieron todo pero no le robaron nada. Es raro, porque tenía un televisor de plasma y varios objetos fáciles de transportar. Ella cree que fue el domingo a la noche", especuló.
Es que para la joven resulta inquietante saber que los hampones lograron colarse dos veces en pocos días en el inmueble, sin forzar cerraduras ni romper vidrios o los ventanales que dan a la calle. "Sabían que no había gente", señaló la joven estudiante.
Y aunque ella no quiso posar sospechas sobre nadie, esos indicios marcan en principio que los ladrones accedieron con llave propia o cuanto menos esperaron el descuido de un vecino para acceder a la propiedad.
"En el mismo piso hay un tercer departamento que está vacío. Creo que viene gente a trabajar y no hay control sobre esa situación", apuntó un vecino consultado ayer por este diario.
Tras los dos escruches ocurridos en menos de un mes, los administradores de la propiedad decidieron hacer una inversión y colocar un moderno sistema electrónico de cerradura con tarjetas, el cual deja estampado los datos del usuario, el día y horario de ingreso y egreso al edificio.
3 de febrero 2076. El edificio fue asaltado en dos fines de semana largos.
Los ladrones aprovechan la ausencia de moradores para acceder a los departamentos barreteando puertas