Policiales

Un joven fue ejecutado de cinco tiros en un hecho de tinte mafioso

Ayer, cuando el sol primaveral de la siesta inundaba la esquina de Entre Ríos y 27 de Febrero y los mosquitos molestaban a todos, una serie de estampidas sobresaltó a los clientes que almorzaban en los dos restobares de la ochava. Una flamante cupé BMW blanca con una pareja y un niño en su interior se había detenido por calle Entre Ríos a la espera de que el semáforo les diera paso.

Domingo 09 de Septiembre de 2012

Ayer, cuando el sol primaveral de la siesta inundaba la esquina de Entre Ríos y 27 de Febrero y los mosquitos molestaban a todos, una serie de estampidas sobresaltó a los clientes que almorzaban en los dos restobares de la ochava. Una flamante cupé BMW blanca con una pareja y un niño en su interior se había detenido por calle Entre Ríos a la espera de que el semáforo les diera paso. Junto a ellos paró una moto Yamaha YBR 250 negra y su conductor, sin pudor de exhibir su rostro, sacó una pistola calibre 9 milímetros, apuntó hacia el auto y disparó "entre 5 y 10 tiros", según dijeron algunos testigos. No obstante el ataque, quien manejaba la cupé importada pudo arrancar y cruzar el bulevar hacia el sur. Pero el sicario se bajó de la moto, se plantó en mitad de la calle, apuntó nuevamente y disparó a la distancia "dos o tres veces más" hacia el auto que huía. El crimen, con un claro sello mafioso, se había concretado.

Martín El fantasma Paz tenía 27 años y ningún antecedente penal. En la cupé BMW valuada en unos 400 mil pesos que le entregaron el miércoles, iba acompañado por su esposa y su hijo de 2 años. Nada le hizo presumir que era seguido con fines de muerte. A pesar de los disparos recibidos pudo conducir por calle Entre Ríos al sur, doblar en Gálvez al oeste y como pudo llegar hasta Corrientes para girar hacia el norte. Agonizando, y con el auto haciendo un zig zag que lo llevó a chocar a tres autos estacionados, Paz llegó hasta el frente de la casa indicada con el 2663 de Corrientes. Allí se detuvo, incluso su vida.

Del infierno de sangre y fuego en el que se había convertido el habitáculo de la cupé BMW descendieron la mujer, "joven, flaca y bonita", como la describió un vecino. Llevaba en upa a su pequeño hijo. La chica estaba desesperada, lloraba, gritaba, pero estaba ilesa igual que el pequeño.

Un sicario. Cuando los primeros policías arribaron al lugar del homicidio trataron de contener a la mujer y la trasladaron a la comisaría 5ª. En tanto, los forenses comprobaron que el cuerpo de Paz presentaba cinco orificios de bala calibre 9 milímetros: en el abdomen, el pecho, la espalda y dos en los brazos. Otra bala se encontró en uno de los faros traseros del vehículo. En total, del lugar se rescataron seis vainas y dos ojivas. Pero cuando los pesquisas recorrieron los 100 metros que hizo el vehículo por calle Entre Ríos, detectaron que en otro auto estacionado también había un proyectil incrustado. A nadie le cupo duda entonces de que estaban ante un experto tirador, un verdadero sicario.

Sin embargo, el asesino no vio esa escena. Había dejado su moto tirada en la esquina de 27 de Febrero y Entre Ríos cuando se paró en medio de la calle y tiró al auto mientras el matrimonio huía. Tras ello volvió sobre sus pasos, guardó la 9 entre su ropa, levantó la moto y se fue por Entre Ríos hacia el sur. "Un auto lo siguió unos metros. Dobló en contramano por 27 de Febrero, llegó a mitad de cuadra, se volvió y fue tranquilo detrás de la moto. Para mi que estaban juntos", contó un vecino que pidió no dar ni siquiera su nombre de pila.

Mario, un vecino de la cuadra donde se desató el pandemonium, vio todo lo ocurrido y lo contó a La Capital. "Era una tarde tranquila....pero. La moto se le le puso al lado. El que manejaba esa moto era un tipo medio petiso, joven, sin gorrita, sin casco. Sacó la pistola y le empezó tirar, la piba gritaba desde adentro del auto y el tipo no paraba. Cuando el auto arrancó el loco se paró en la calle, apuntó y siguió tirando. Parecía una película". El hombre parece no creer lo que presenció: "Acá hay robos seguidos, pero esto nunca".

Vínculos. Hasta el pasado miércoles, El fantasma Paz andaba en un Volkswagen Bora. Pero ese día le entregaron la flamante cupé BMW cero kilómetro, patente LQN294. Recién empezaba a disfrutarla cuando la muerte lo fue a buscar. Era un hombre muy joven y quedó dentro del habitáculo del auto con su ropa cubierta de sangre y sus zapatillas Nike Airmax impecables. Los policías que requisaron el vehículo no hallaron ni armas ni drogas.

Cuando la calma volvía al barrio, al lugar no sólo llegó un sinnúmero de policías sino también el juez de Instrucción Juan Carlos Vienna y varios familiares y amigos de Paz, entre ellos los integrantes de una reconocida familia del barrio Las Flores asociada al narcotráfico y a crímenes de esa zona del sur rosarino. Es que Paz fue hasta ayer parte integrante del núcleo directo de la familia Cantero, uno de cuyos integrantes admitió ante este diario que la víctima era su "cuñado, pero nada que ver", dijo despegándolo de los negocios sucios por los que ellos fueron históricamente acusados.

En ese sentido, altas fuentes policiales aseguraron que el apodo de El fantasma que identificaba a Paz tenía que ver con ese estar despegado de los Cantero. "Nunca tuvo un antecedente penal, pero para nosotros era el hombre que se movía en la trastienda blanqueando los dineros sucios que Los monos movían", dijo un alto oficial.

Por su parte Luis Paz, padre del muchacho asesinado, trató de explicar ante La Capital su visión de lo ocurrido. "No fue un crimen mafioso. Quisieron robarle el auto. Por suerte la chica y el nene están bien". El argumento es lógico en quien acaba de perder a su hijo.

Acerca del homicida, que actuó a cara descubierta y podría ser identificado mediante las filmaciones de algunas cámaras de video que hay en comercios de la zona, anoche algunos voceros de la pesquisa sugerían que podría ser de afuera de Rosario por la impunidad con la que se mostró, sin casco ni nada que le cubra el rostro.

"No tenemos más datos que lo que se vé. Vamos a invetigar en todos lados", sotuvo una alta fuente policial sin poder salir del asombro. Y el juez Vienna, caminando por la escena del crimen y lleno de preguntas, atinó a decir: "Lo que tenemos es que la víctima no tenía antecedentes y estamos investigando que pasó". Muy cerca de allí, en una vidriera de 27 de Febrero y Corrientes, tres jóvenes estaban sentados. Uno de ellos apretaba en sus manos, impotente, una gorrita de béisbol. No paraba de llorar.

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