“Negrito, ¿todo bien? ¿Está el Isma?” Al joven que llamó a la puerta de una casa de Biedma al 2800, en barrio Matheu, le bastó preguntar por Ismael Rodrigo Barboza para que el joven de 19 años saliera a recibirlo. Cuando se acercó a la puerta recibió tres disparos en el pecho y murió sobre una cama. Era el cuñado de Nelson “Pandu” Aguirre, preso por integrar una asociación ilícita comanda por el fundador de Los Monos, Ariel “Viejo” Cantero. Este viernes, un joven de 26 años al que le dicen “Negro” o “Ciruja”, fue imputado como el autor del crimen y quedó en prisión preventiva.
Se trata de Nahuel Matías B., un cuidacoches a quien la fiscal Marisol Fabbro imputó como autor de un homicidio agravado por el uso de arma y la portación ilegal de un arma de guerra. La jueza Verónica Lamas González rechazó las medidas cautelares alternativas a la prisión solicitadas por la defensa pública del acusado y le dictó la prisión preventiva por el plazo legal de dos años.
Ismael Barboza fue asesinado el lunes 9 de mayo pasado en su casa de Biedma 2825, la misma vivienda que fue objeto de allanamientos en una causa por asociación ilícita. En el mismo domicilio había sido detenida diez días antes su hermana Brenda Jackeline Barboza, imputada por un intento de homicidio instigado por su pareja “Pandu” y como una de las 22 personas acusadas de integrar una organización comandada por el “Viejo” Cantero. Una banda que según los fiscales Valeria Haurigot , Franco Carbone y Gastón Avila se dedicaba a un polirrubro de delitos que van desde las balaceras y extorsiones hasta las riñas de gallos y manejes con cajas de planes alimentarios.
A raíz de un llamado al 911, efectivos del Comando Radioeléctrico llegaron cerca de las 18.30 de aquel 9 de mayo a la casa donde ocurrió el crimen, en cuyo frente se lee la palabra kiosco y que para algunos investigadores sería una fachada de un búnker de drogas o aguantadero de armas. La casa de dos plantas _la alta en construcción_ está a unos cincuenta metros de Ovidio Lagos, frente a una parada de colectivos. Tiene doble puerta, una de ellas de rejas en la que quedaron marcadas con tiza con dos orificios a la altura del pecho.
Al ingresar, los policías encontraron al chico tendido en la cama en una habitación y con tres heridas de bala en el tórax. En el lugar se levantaron tres vainas servidas calibre 9 milímetros que fueron remitidas a Gendarmería Nacional para ser peritadas. También fue secuestrado material estupefaciente, en una cantidad no precisada, por lo que se le dio participación a la fiscalía Federal en turno.
En un primer momento no estaba clara la mecánica del homicidio. Una versión indicaba que él o los atacantes habían disparado apenas Ismael abrió la puerta; otra, que el crimen había ocurrido en el interior de la casa. Dentro de la vivienda, junto a la víctima, estaba un chico de 18 años con un problema importante de adicción a drogas que había huido de su casa 15 días antes. Algunos vecinos indicaron que el tirador había llegado en moto.
De acuerdo con la reconstrucción de la que dio cuenta la fiscal en la audiencia, el crimen fue alrededor de las 18.20. Nahuel Matías B. fue acusado de haber llegado a esa hora a la casa de Biedma al 2800. En ese momento, con Barboza estaban dos amigos. Uno de ellos fue a atender. “Negrito, ¿todo bien? ¿Está el Isma?”, le dijo el joven que había llamado a la puerta. El amigo de Ismael fue a buscarlo. Cuando el muchacho se acercó a la puerta recibió tres disparos 9 milímetros en el tórax. Según el planteo de la fiscal en la audiencia, los testigos dijeron que no hubo un intercambio de palabras, que enseguida se escucharon los tiros y que el muchacho entró a la casa diciendo que le habían pegado. Murió por una grave lesión cardiopulmonar.
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Los testigos identificaron al tirador como un muchacho que cuidaba autos frente a una canchita, de quien no conocían que tuviera algún conflicto con Ismael, quien incluso solía saludarlo cuando pasaban caminando por el lugar. En base a tareas de inteligencia policial se estableció el nombre del sospechoso. Este miércoles fue detenido y uno de los testigos lo reconoció en una rueda judicial.
La fiscal dijo en la audiencia que el móvil del crimen todavía no está claro. La defensora pública Susana Brindisi, en tanto, planteó que “si bien todos coinciden en señalar la presencia de B. en el lugar, ninguno de ellos puede señalarlo como autor de los disparos”.
El cuñado de la víctima, Nelson Aguirre, está acusado de liderar desde la cárcel de Coronda una violenta célula que cometía delitos. Además cumple una condena a 16 años de prisión por el crimen de Javier Barquilla en Villa Banana. En la causa contra Ariel Cantero, el domicilio de Biedma 2825 donde ocurrió el crimen fue descripto como un lugar que “se usaría de fachada de local comercial para tenencia y distribución de armas y municiones”.