Con un ardid digno de una película de acción, tres ladrones asaltaron ayer por
la mañana la sucursal del banco Credicoop de la localidad de Fighiera, 40 kilómetros al sur de
Rosario. El atraco comenzó cuando un llamado anónimo alertó a la subcomisaría de la localidad sobre
un supuesto accidente con víctimas fatales en la autopista. Con esa novedad, hacia el lugar partió
el único móvil que tiene el pueblo. Entonces, como si fuera parte del guión cinematográfico,
llegaron los asaltantes en un Fiat Uno, ingresaron encapuchados y redujeron a 18 personas. Todo
duró menos de cinco minutos. Al escapar con un botín cercano a los cien mil pesos fueron
interceptados por un policía que les salió al cruce a pie, con quien se enfrentaron una feroz
balacera.
Pocos minutos después del robo, el Fiat Uno apareció
totalmente calcinado en un camino rural que en el pueblo conocen como el de "la cerámica", a unos
1.500 metros al este de la ruta provincial 21. El auto tenía las huellas del intercambio de balas
con el policía. Seis disparos sobre el lateral derecho y dos en la luneta. Varios de esos impactos
atravesaron el vehículo, por lo que los pesquisas no descartan que alguno de los ladrones resultara
herido. Anoche investigaban si un policía que dos horas después ingresó herido a un hospital habría
integrado el grupo delictivo (ver aparte).
Casi al mismo tiempo, efectivos de la Brigada Motorizada de
la policía de Villa Constitución —a 20 kilómetros de Fighiera— detuvieron un remís en
el que viajaban cuatro hombres. Trataron de huir, pero fueron apresados y se investiga si alguno de
ellos fue parte del golpe.
Pueblo grande. Fighiera es un pueblo grande de unos 7 mil habitantes. Su centro
neurálgico es la plaza San Martín, ubicada en la manzana demarcada por las calles Pueyrredón,
Moreno, Andrade y Ameghino. En ese sector están desplegados el edificio comunal, la iglesia, la
subcomisaría 11ª y la escuela media 3007. Frente a la plaza, por Pueyrredón al 900, está la
sucursal del Credicoop donde trabajan seis empleados y un policía hace adicionales.
Como cualquier día de semana, ayer el banco abrió sus
puertas a las 8. En un acto espasmódico el local se llenó de clientes que buscaban, en su mayoría,
pagar impuestos y servicios. En la puerta estaba estacionada la única chata que tiene la policía en
el pueblo. Sobre las 8.30 llegó al Credicoop un camión de Prosegur. De él bajaron dos empleados
cargando igual número de sacas. Entraron, las dejaron y siguieron viaje. Cuando el camión comenzaba
a enfilar para la ruta, el teléfono de la subcomisaría 11ª sonó. "Hay un accidente con muertos en
el kilómetro 257 de la autopista", dijo una voz y cortó. Como indica el protocolo, el móvil de la
sub 11ª partió hacia el siniestro. Así se inició el golpe.
Según pudo establecerse, cuando la chata había transitado
unos 200 metros, a las puertas del banco llegó un Fiat Uno rojo. Bajaron tres hombres y dejaron las
dos puertas del auto abiertas. Se colocaron pasamontañas y entraron. "Esto es un robo", gritó
uno.
"Pensé que era una broma. Después agarré bien mi platita en
la mano —unos 150 pesos—, me tiré al piso y me tapé la cabeza con el brazo", comentó
Ñata, de 65 años, quien estaba entre los 12 clientes que presenciaron el asalto. Fuentes de la
pesquisa indicaron que uno de los ladrones fue directo a encañonar al policía que estaba en una
pequeña garita. Pero el vigilante vio el movimiento y se encerró. Activó la alarma y con su celular
llamó al Comando Radioeléctrico de Arroyo Seco.
División de roles. Actuando contrarreloj, dos de los ladrones condujeron
al tesorero y los empleados del banco hacia el cofre. El tercero se quedó custodiando al resto de
las asustadas víctimas. "Todo duró menos de cinco minutos. Un señor que estaba en la cola se asustó
y quiso salir corriendo. Pero uno de los ladrones le pegó una patada y lo tiró al piso", recordó
otra de las clientas que trataba de pagar el abono de la televisión por cable. Según un vocero, los
maleantes tomaron del tesoro 5.900 pesos "en desuso, que iban a ser enviados al Banco Central" y
las dos sacas que había dejado Prosegur con 30 mil dólares. Luego salieron rumbo al auto. Aunque no
llegará a la pantalla grande, el robo quedó grabado por las cámaras de seguridad. Pero ya habían
pasado cinco minutos y afuera el tiempo corría.
Fuego cruzado. Al saber que el banco estaba siendo asaltado el cabo
primero Luciano Z., de 47 años, salió de la sub 11ª y cruzó la plaza San Martín a la carrera. "Son
los del auto rojo", le dijo un hombre que se alejaba del lugar. El vigilante se movió con cautela y
se parapetó detrás de un árbol, en diagonal al banco y frente al auto de los ladrones, que estaba
con las puertas abiertas. Esperó la salida de los ladrones y cuando pusieron un pie en la vereda
gritó: "Policía". Ahí empezó un feroz intercambio de disparos. "Fue como una ráfaga. Pum, pum, pum.
Estaba tomando asistencia a la clase y escuché los disparos", contó Marcelo, preceptor de la
escuela media, en la que había unos 160 alumnos.
Fuentes consultadas contaron que el vigilante disparó todo
el cargador. Es decir trece balas calibre 9 milímetros. "Me asusté y salí a ver qué pasaba. Se veía
el brazo del policía detrás del árbol y al último ladrón tratando de meterse en el auto. Igual
huyeron", rememoró Sergio, otro vecino. En el lugar quedaron vainas servidas calibre 9 milímetros y
22.
Pocos minutos después del Fiat apareció en llamas en un
camino rural ubicado al este del pueblo. Estaba a unos 1500 metros de la ruta 21, metido entre los
yuyales. Lo habían quemado encendiendo un bidón de combustible en su interior.