Mendoza.— Un preso fue asesinado y cinco guardias fueron tomados como
rehenes y luego liberados durante un violento motín que se extendió durante seis horas en un penal
mendocino situado en la zona precordillerana de Cacheuta, en el departamento Luján de Cuyo.
Según explicó el director general del Servicio Penitenciario cuyano, Alberto
Melgarez, la revuelta se inició a las 7 de la mañana de ayer en el penal de máxima seguridad
Almafuerte, donde tres reclusos reclamaban ser trasladados a otro lugar de detención. Previo a
conocerse el pedido, uno de los internos simuló un estado de convulsión en la enfermería del
pabellón 3 y cuando cinco penitenciarios acudieron en su ayuda fueron encerrados en una celda.
En medio de la confusión, un recluso identificado como Darío Vega, quien purgaba
una condena de 18 años por abuso sexual, fue asesinado con un arma blanca. Enterado de la
situación, arribó al penal el ministro de Gobierno provincial, Mario Adaro, y se iniciaron las
negociaciones con los tres presos que reclamaban ser llevados a otra cárcel. Se trata de Mario
Lorca y Sergio Barroso, ambos cumpliendo condenas hasta 2013, y Diego Casanova, que cumple una pena
de 32 años que vencerá en 2036.
A medida que transcurrían las horas y avanzaban las negociaciones con las
autoridades, los reclusos fueron liberando a los guardias en forma paulatina y cuando advirtieron
que su reclamo no iba a ser atendido, desistieron de su actitud y dejaron libre al último
rehén.
Ilesos.Adaro aseguró que el motín en la cárcel de Cacheuta cesó a las 13.30 y
que ninguno de los rehenes fue lesionado.
La revuelta tuvo lugar en el pabellón 3 de la cárcel, sector donde se encuentran
alojados 32 presos considerados de máxima peligrosidad y que cumplen largas condenas. En ese mismo
lugar fue asesinado Vega, cuyo cuerpo fue trasladado para efectuarle la autopsia correspondiente y
confirmar si fue asesinado con un arma blanca. Así lo dispuso el fiscal Fernando Giunta, del
Departamento Judicial Luján de Cuyo, que también concurrió al lugar enterado de la situación.
Desde que el penal fue inaugurado en 2007en Cacheuta, a unos 25 kilómetros al
suroeste de la capital mendocina, esta es la primera vez que se registra un incidente de este tipo,
pese a que la población carcelaria total asciende a 938 internos.
Tras una requisa efectuada al finalizar la revuelta, Melgarez aseguró que en el
resto del establecimiento "la situación es de normalidad y que no se han registrado daños en el
edificio, ni tampoco quemas de colchones ni otros incidentes que hayan alterado más la situación"
Por su parte, el ministro Adaro resaltó la labor del personal penitenciario del establecimiento por
el modo en que enfrentaron la problemática. l (Télam)