Tormento en el asalto nocturno a la casa de un abogado en San Lorenzo
Un abogado de San Lorenzo, su esposa y los cuatro hijos de la pareja tuvieron un violento
despertar ayer a las 4 de la madrugada: al menos tres ladrones que entraron al chalé con linternas
los sacaron de la cama, los ataron con cordones de zapatillas y los encerraron en dos habitaciones
para registrar toda la casa en busca de una cifra fuerte de dinero que no encontraron. “No
era acá. Nos dieron mal el dato”, se quejó uno de los maleantes...
21 de julio 2009 · 01:00hs
Un abogado de San Lorenzo, su esposa y los cuatro hijos de la pareja tuvieron un violento
despertar ayer a las 4 de la madrugada: al menos tres ladrones que entraron al chalé con linternas
los sacaron de la cama, los ataron con cordones de zapatillas y los encerraron en dos habitaciones
para registrar toda la casa en busca de una cifra fuerte de dinero que no encontraron. “No
era acá. Nos dieron mal el dato”, se quejó uno de los maleantes luego de recorrer la casa
durante más de 40 minutos para partir con algo más de mil pesos, celulares, electrodomésticos y
ropa.
Sergio Fabián Dabove trataba de hablar con serenidad ayer tras la
invasión de la madrugada, pero conservaba la amargura en el rostro. El abogado de 44 años trabajó
hasta hace pocos años en la Defensoría del Pueblo de Rosario. Ahora es asesor del diputado radical
Santiago Mascheroni en la legislatura provincial. Fue socio del actual intendente de San Lorenzo
Leonardo Raimundo y su hermano es juez de Faltas allí
La pesadilla que vivió despierto comenzó alrededor de las 4 en su
vistoso chalé de dos plantas de Colón 1454. La casa está a media cuadra del extremo sur del Campo
de la Gloria, en una calle que corre paralela al río, a una cuadra del Paraná.
Dormía con Miriam, su esposa, en su dormitorio de la planta alta cuando
los despertaron dos presencias extrañas a cada lado de la cama. “Quedate tranquilo y decime
dónde está la plata. No te hagás el boludo”, le dijo uno de los ladrones.
El abogado no pudo verles la cara porque jamás prendieron la luz. Los
asaltantes usaban linternas. Eran tres y tenían un arma de fuego. Uno de ellos, de contextura
pequeña, había entrado por el estrecho ventiluz de un baño de la planta baja. Luego abrió la puerta
del fondo a sus secuaces. El escalamiento quedó marcado en la pared.
Luego subieron a la planta alta. Uno de los maleantes despertó a los
chicos, dos mujeres de 18 y 16 años y dos varones de 15 y 8 años. Los reunió en un cuarto donde les
ató las manos y los pies con cordones de zapatillas. “Quédense tranquilos. No somos asesinos
ni violadores. Si tienen sed me dicen y les damos agua”, se anunció.
“No toquen a los pibes”. La peor parte transcurrió en el dormitorio,
donde a Dabove le reclamaron a patadas el dinero. El profesional les entregó 300 pesos y 200
dólares. Les juró que era todo lo que tenía, pero insistieron. “Yo no me resistí y creo que
eso les permitió trabajar tranquilos. Lo único que pedí fue que no me tocaran los pibes. Les ofrecí
la tarjeta de crédito, ir a un cajero automático o que se llevaran el auto, pero sólo querían
dinero”.
Los asaltantes obligaron al abogado a arrodillarse junto a su esposa,
los ataron entre sí, los acostaron boca abajo y les cubrieron la cabeza con almohadas. “Me
sacaron el anillo de casado. Me dijeron que si no salía me cortaban el dedo”, detalló Dabove,
a quien el maleante le provocó un leve corte en el dedo anular con un cuchillo.
Durante unos 40 minutos los ladrones registraron toda la casa. Además
del dinero se llevaron camperas de los chicos, zapatillas, cadenitas y anillos de oro, una cámara
digital y una play station.
Miriam pudo desatarse primero y comenzó a llamar al 911. “Como no
nos atendían tuve que ir a la comisaría 1ª a hacer la denuncia”, dijo Dabove. Según el
profesional, uno de los ladrones tenía “tonada cordobesa” y entre ellos comentaban que
se habían equivocado de casa: “Vinimos al pedo. No era acá”, decían.
Dabove relacionó el asalto con uno similar que a fines de junio sufrió a
cuatro cuadras de allí, por la misma calle, el ex intendente sanlorencino Rubén Téves (ver aparte).
Entonces la policía atribuyó el golpe a una banda de cordobeses conocida como los Gancheros, que
ingresan a viviendas usando un gancho armado con el rayo de una moto que les sirve para abrir la
puerta desde afuera cuando está puesta la llave.
El comisario Sergio Di Franco, jefe de la Brigada de Investigaciones de
la Jefatura de San Lorenzo, cree que no se trataría de los mismos autores porque en este caso
“entraron por una ventana, usando una persona de contextura chica y no se llevaron mucho
dinero, como si se tratara de un hecho al voleo”.