Un interno de la cárcel de Coronda, que cumplía una condena de 9 años y medio de
prisión, aprovechó la nula vigilancia que existe en la granja externa al penal en la que trabajan
los reclusos que acceden a beneficios laborales y se fue. Pero no lo hizo solo. Dos o tres personas
que lo esperaban muy cerca de allí en un Chevrolet Corsa bordó lo recogieron y emprendieron la
huida.
El prófugo fue identificado como Héctor Medina, oriundo de
la zona sur de Rosario. Esa persona cumplía hasta ayer una sanción de 9 años y medio de prisión por
los delitos de robo calificado, portación ilegal de armas y resistencia calificada, según indicaron
a este diario fuentes policiales. Y agregaron que estuvo vinculado a un grupo de veteranos
asaltantes de bancos, liderados por dos conocidos hampones: Bola y Chapita.
Beneficios. Medina se encontraba, de acuerdo a voceros del Servicio
Penitenciario (SP), en una etapa de la condena en la que había accedido a algunos de los beneficios
legales establecidos y hasta ayer nunca había causado problemas. En ese orden, una alta fuente del
organismo carcelario santafesino indicó que Medina accedió en los últimos meses a salidas
transitorias los fines de semana. La última se cumplió sin ningún tipo de inconvenientes, es decir
el domingo a la noche se presentó en el penal.
El recluso también había logrado salidas laborales
"extramuros" para desempeñarse en la granja y huerta que se encuentra a unos cien metros de la
cárcel y que depende del Instituto Autárquico Provincial de Industrias Penitenciarias (Iapip).
Según trascendió ayer, Medina integraba un grupo numeroso de reclusos que todos los días laboraban
en ese lugar. Pero cuando el resto de sus compañeros retornó al penal, la guardia detectó que él no
había vuelto y, como es costumbre, nadie sabía nada.
Todos menos uno. "Volvieron todos menos Medina", indicó el director del SP,
Mariano Bufarini, quien agregó: "Me llamó la atención la actitud que tomó, porque era un interno
que venía cumpliendo con todos los compromisos, no faltó a ninguno". Fuentes policiales indicaron
que Medina traspuso un cerco perimetral de la granja y salió a una calle donde lo aguardaban dos o
tres hombres en el interior de un Chevrolet Corsa de tres puertas color bordó.
"No la tengo confirmada, pero esa versión también llegó a
mis oídos", respondió Bufarini al ser consultado acerca del apoyo externo que habría recibido
Medina. El funcionario sostuvo que la granja es un lugar que no cuenta con las medidas de
vigilancia estrictas del mismo penal porque es considerado un espacio "abierto".
"Es un lugar donde no hay las medidas de seguridad del
penal y los internos que concurren allí están a cargo de un maestro del Iapip con el que cumplen
las distintas actividades", precisó.
Las circunstancias en las que Medina abandonó el
correccional muestran a las claras que no fue un episodio casual, producto de un simple
aprovechamiento de las condiciones relajadas de seguridad del lugar.
Familia. De acuerdo a voceros de la Unidad Regional II, el hombre estaría
vinculado familiarmente al Bola, un conocido del hampa local que forjó la mayoría de sus
antecedentes penales con robos a mano armada a bancos y transportes de caudales. "Sería yerno del
Bola, un viejo cañero que se especializó en robo a bancos junto con Pacú M., Cuisa S., El Perro y
Chiqui T.", rememoró un pesquisa.
El prófugo, de acuerdo a esa fuente, tenía hasta ayer tres domicilios
registrados en su prontuarios, todos en el barrio Las Flores, en la zona sur de Rosario. Una
versión extraoficial indicaba que Medina estaría afrontando algunos problemas familiares y que por
eso lo fueron a buscar. Pero ayer no regresó.l