Era una banda de pesados del delito y muy bien armada: llevaban un fusil de
asalto AK-47, tres pistolas calibre 11.25 y otra calibre 40. Andaban en una camioneta robada un par
de meses atrás y la mañana de ayer dieron un jugoso golpe en Casilda que les reportó 30 mil pesos
en efectivo. Después huyeron por caminos rurales, presuntamente para llegar a la provincia de
Buenos Aires, pero en General Lagos un móvil de la Patrulla de Caminos salió tras ellos y entonces
se armó una alocada persecución regada de tiros. Todo terminó en un camino de acceso a esa
localidad cuando la camioneta de los maleantes chocó contra un acoplado estacionado y volcó: uno de
los ladrones murió y sus cómplices terminaron heridos.
La mueblería Andreose está ubicada en la esquina de Mitre y Fray Luis Beltrán,
en el centro de Casilda. Ese fue el blanco que ayer se impusieron cinco delincuentes, cuatro de
ellos de alto linaje delictivo (ver abajo). Aproximadamente a las 8.15, una Toyota Hilux color
negra y sin la patente delantera, se estacionaron frente al comercio. Tres de los cinco hombres que
iban en el vehículo bajaron y, armados, entraron al local sin que los vecinos se dieran cuenta.
En pocos minutos maniataron a siete personas, entre empleados, proveedores y
clientes. Robaron 30 mil pesos entre efectivo y valores. Además cargaron un televisor de pantalla
plana, cuatro reproductores de DVD y 50 relojes. Luego se subieron al auto y desaparecieron.
El alerta. Nada se supo de los ladrones hasta dos horas más tarde. Pasadas las
10.15, a los cuatro efectivos de un móvil de la Patrulla de Caminos que realizaba operativos de
rutina en el peaje de General Lagos, en la autopista Rosario-Buenos Aires, les llamó la atención la
velocidad a la que viajaba una Toyota Hilux negra que levantaba polvareda por uno de los caminos
rurales que salen a la ruta. Entonces decidieron salirle al cruce para identificarlos.
Cuando a bordo del patrullero los policías se pusieron detrás de los maleantes y
les hicieron señales para que se detuvieran, desde la Hilux se asomó el cañón de la AK-47 y partió
una ráfaga de disparos. Uno dio en el parabrisas del móvil policial, otro en la puerta del
acompañante y el tercero cruzo el vehículo sin alcanzar a los policías. "El personal no hizo tiempo
a repeler la agresión", precisó una fuente consultada.
La Toyota Hilux dejó la autopista y se metió por un camino de ripio que ingresa
a General Lagos. Fueron unos 2.000 metros de un duelo de pilotos a nivel de película de acción. "Yo
los veía venir entre la polvareda. Estaba en la puerta de mi casa charlando con el panadero cuando
aparecieron", contó María Fernanda, una vecina del barrio General Motors. Lo que contó la mujer fue
que al llegar a calle Tucumán, la primera cuadra del pueblo, el vehículo de los maleantes se
encontró con un camión que maniobraba delante de ellos. Cuando el camionero vio la que se le venía,
frenó y dejó el espacio suficiente para que pasaran los vehículos.
El conductor de la Toyota venía jugado: pasó por delante del camión y se cruzó
de mano. Entonces se topó con una camioneta Chevrolet que estaba estacionada y el delincuente debió
volantear para esquivarla. El ripio y un lomo de burro lo dejaron sin opción y la 4x4 se estampó de
lleno contra un acoplado detenido.
"El golpe del choque sonó como el estallido de una bomba. La camioneta chocó y
volcó en el zanjón. Pero el acoplado se desplazó unos 30 metros, cruzó la calle y casi se mete
adentro de mi casa", relató Alejandra.
Entonces llegó el móvil de la Patrulla de Caminos que perseguía a los ladrones.
"Todos adentro, todos adentro que son delincuentes", les gritaron los policías a las vecinas.
Enseguida los policías apresaron a uno de los ladrones que salió gateando del
auto volcado. Pero el golpe fue letal para el conductor del vehículo, que murió camino al Hospital
de Emergencias de Rosario. Sus cuatro cómplices resultaron con heridas que no ponen en riesgo sus
vidas y tras las atenciones de rigor quedaron detenidos.
La investigación quedó en manos de la División Judiciales de la policía. Por el
atentado y la resistencia calificada a la autoridad seguida de muerte entiende el juez de
Instrucción Luis María Caterina. Y por el robo calificado a la mueblería en Casilda, la jueza
Silvia Nogueras.