Fue un golpe quirúrgico el ocurrido entre la noche del pasado sábado y la
madrugada del domingo en un depósito de agroquímicos de Bombal, sobre la ruta provincial 14, a 100
kilómetros de Rosario. Los ladrones violentaron los candados del portón del predio, inutilizaron la
central telefónica —desde donde se operaba la alarma dentro del galpón— y en un camión
cargaron casi 5 mil kilos de herbicidas de primera marca. La carga fue valuada en 90 mil dólares.
"El que hizo esto conocía mucho sobre alarmas y agroquímicos. Se llevaron la línea más cara de
herbicidas de Roundup", explicó ayer Guillermo Bouvier, dueño del depósito asaltado.
En el kilómetro 79 de la ruta 14 está el depósito de
Bouvier, que se dedica a este rubro hace 20 años. El depósito abarca unos mil metros cuadrados
divididos en una zona de acopio y otra de carga. El sábado se trabajó "hasta última hora del día".
Luego se cerraron las puertas y se conectaron las alarmas con sensores de movimiento. "Es una zona
completamente iluminada por dentro y por fuera del depósito", explicó Bouvier. El domingo a la
mañana, un empleado encontró "los candados y las puertas violentados", según contó. Faltaban
herbicidas por 90 mil dólares.
Golpe certero. "Fue un robo muy puntual. Entraron al predio, accedieron a los
techos que son altísimos, de más de cinco metros de altura. Se fueron moviendo hasta la central
telefónica, donde está la alarma, y la destruyeron. Esa central está a casi 5 metros de altura",
contó el damnificado.
Después los ladrones metieron un vehículo, se estima que un
pequeño camión, y cargaron casi 5 mil kilos de herbicidas en caja de la marca Roundup Max y
Ultramax. Un producto "selectivo para el control postemergente de malezas anuales y perennes en
soja, maíz y algodón", según la página oficial de la marca en Internet.
No se llevaron nada más. Dejaron cientos de kilos de otros
productos.
"Rompieron las alarmas, que no alcanzaron ni a sonar.
Entraron por los techos, abrieron el portón, metieron un camión y se llevaron casi 5 mil kilos de
ese producto", contó Bouvier. "Si no conocían el lugar (por el depósito) sabían mucho de alarmas",
reflexionó. "El lugar tiene sensores de movimientos en todo el perímetro. Si una persona ingresa
por los portones o por los laterales, la alarma suena. Pero destrozaron la central y la alarma no
alcanzó a sonar", comentó. "Lo robado no es una mercadería difícil de revender en el mercado negro.
Las cajas tienen un número de partida de acuerdo al fabricante. De no seguír rápido la ruta es muy
difícil de recuperar", explicó Bouvier.
Los productos más buscados por los delincuentes, que
después tienen rápida salida comercial, son el glifosato (herbicida) y la cipermetrina.
Bouvier se quedó masticando impotencia. Recordó que el pasado 27 de
noviembre de 2007 cinco hombres irrumpieron a su oficina en el centro de Bombal y lo asaltaron.
"Eran cinco personas que nos redujeron, nos ataron y nos robaron de todo un poco. Buscaban una
cifra de dinero que es imposible que circule. Este rubro se mueve mucho con cheques", recordó. En
el caso trabajan los pesquisas de la Unidad Regional VI. l