Tenían información precisa y herramientas eficaces para un plan de robo que
incluía sólo lo que se llevaron. El grupo accedió a un departamento de primer piso ubicado por
Entre Ríos a metros del parque España y se apropió de un más que interesante parque de armas. Sin
forzar ninguno de los ingresos al departamento ni al edificio, los intrusos se apoderaron de dos
pistolas calibre 9 milímetros, dos revólveres calibre 38 y otro 44; tres fusiles Mauser, Winchester
y Remington; y tres escopetas Maverick calibre 12.70. Levantaron, además, 1.500 pesos en
efectivo.
"Sólo violentaron el cajón de un escritorio y el exhibidor vidriado donde
estaban las armas", explicó una fuente allegada a la causa. La víctima del despojo, Lucas G., es un
comerciante exportador de 24 años. "Estoy apurado y no voy a hacer comentarios. Pregunten a la
policía", se atajó ayer en la puerta de la comisaría 3ª.
El escruche, como se denomina al robo en una propiedad en ausencia de sus
moradores, se produjo el jueves en uno de los coquetos edificios de Entre Ríos al 100, frente al
Colegio Nacional Nº 2.
El acceso. El edificio en cuestión no cuenta con cámara de seguridad y dispone
de un encargado que trabaja en horario cortado, lo que deja un lapso sin cobertura entre las 12 y
las 18. Sin violentar cerraduras de puertas, un número no determinado de maleantes ingresó a un
departamento del primer piso y se movió alli con tranquilidad. Los pesquisas concentraron la
investigación en un margen de diez horas, en los que la vivienda estuvo desocupada.
"El departamento no estaba desordenado, como ocurre cuando revuelven en busca de
dinero u objetos. Sólo violentaron dos cerraduras: la de un escritorio y la del mueble exhibidor
donde estaban las armas, varias de ellas de colección", explicó la fuente.
La vivienda está ubicada en primer piso y una de sus habitaciones da a un patio
interno, al que se accede por una puerta ventana de vidrio, que tampoco fue forzada. El patio,
compartido por otros departamentos, está dividido por un tapial de unos 2 metros de altura. "Parece
claro que iban sabiendo que estaban las armas", relató el vocero.
El trabajo se concentró en una de las habitaciones de la casa que oficia de
oficina. Allí estaban el cristalero con las armas y el escritorio, cuyo cajón fue violentado.
"Parece que buscaban las llaves del exhibidor. Y ahí se toparon con el dinero en efectivo que se
llevaron", contó el investigador. Los delincuentes se hicieron de un lote de armas con un alto
valor de comercialización en el mercado negro de coleccionistas y del hampa.
La ferretería. Se llevaron dos pistolas calibre 9 milímetros, una marca Glock
—que tiene la particularidad de contar con un cargador para 17 proyectiles— y otra
Beretta, arma estándar de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y de la Guardia Civil española.
Un revólver calibre 38 Smith and Wesson y otro Ruger 44. Un fusil Mauser 760, un Remington 16 y un
Winchester 44. Esta última conocida en Norteamérica como "el arma que conquistó el oeste" y
popularizada en los western de las décadas del 30 y 40. Y tres escopetas Maverick calibre
12.70.
Pudo saberse que del edificio faltaban varios tachos para la basura en los
cuales pudieron sacar las armas. Los investigadores indicaron que el damnificado aportó toda la
documentación en regla del armamento robado, que está a nombre de su padre. La investigación está a
cargo de la seccional 3ª.