María Juana.— Un grupo indeterminado de delincuentes ingresó a una empresa
de acopio de granos y venta de fertilizantes y tras forzar una ventana se llevaron mercadería y
dinero en efectivo por 70 mil pesos. Para lograr su objetivo, los maleantes neutralizaron la alarma
del lugar y abrieron una vieja caja fuerte. El robo fue descubierto al día siguiente por los
empleados.
Los 5 mil vecinos de esta localidad ubicada en el departamento Castellanos, a
210 kilómetros al noroeste de Rosario, no salían del asombro. Es que en los meses de mayo y junio
del año pasado se cometieron hechos calcados en una cooperativa de Bouquet y en la planta de silos
de la firma Dadone en la ciudad de Las Rosas, a pocos kilómetros de allí.
En ambos casos, los ladrones esperaron que los trabajadores se retiraran de las
instalaciones, forzaron una ventana externa y con una amoladora abrieron la caja fuerte de donde
retiraron los únicos 2 mil pesos en efectivo que se hallaban.
En el robo detectado este fin de semana, el dinero grande lo obtuvieron con la
mercadería encontrada en el depósito lindero (fertilizantes, insecticidas y otros productos
químicos que se usan en el campo). Con unos pocos bultos trasladados se hicieron de 68.000 pesos,
según cifras aportadas por la empresa damnificada.
El hecho ocurrió en la firma Bocchio y Zimmermann SRL cuyas instalaciones están
ubicadas a la vera de la ruta 13, a unos 200 metros del acceso al pueblo que es reconocido por
contar con la primera fábrica argentina de vagones ferroviarios, con instalaciones de 32 mil metros
cuadrados cubiertos, estructurados para diversos trabajos desde planta pesada hasta trabajos
menores. Actualmente desarrollan allí un proyecto ferro naval, de construcción de barcazas para el
transporte fluvial a granel, en particular de mineral de hierro.
Sin pistas. El viernes la empresa agrícola asaltada, dedicada al acopio y comercialización de
cereales, trabajó hasta las 20. El último empleado en retirarse colocó la clave del sistema de
alarmas que funcionaba a la perfección y se fue a su casa, según dijo a este diario el jefe
policial Ricardo Pereira. Cuando los empleados regresaron a las 8 de la mañana siguiente se
encontraron con el desorden.
Para la policía se trató de una acción mucho más rápida de lo que presumen en una zona oscura y
poco poblada. “No hay testigos y encima tenemos pocas pistas. Veremos cómo están las
investigaciones de los otros casos en la zona”, dijo Pereira en relación a los otros
robos.
“Entiendo que a las alarmas las hicieron saltar con electricidad, desafectaron las
plaquetas. En cuanto al resto de la mecánica necesitaron de herramientas y algo de logística. No
hace falta un vehículo muy grande (con una camioneta alcanza) para llevarse la mercadería que se
denunció”, confió el jefe policial.
En los golpes similares ocurridos en Las Rosas y en Bouquet, los maleantes neutralizaron las
alarmas y abrieron los cofres con amoladoras. En forma coincidente, los robos fueron descubiertos
un par de días después por los empleados de las empresas, quienes se toparon con destrozos en los
depósitos y el faltante de dinero.