Policiales

Reclama por salidas transitorias que otorgan al hombre que asesinó a su hijo

Luis Ratari se quejó de que no fue informado en tiempo y forma sobre una audiencia en la que resolvieron un beneficio para el condenado.

Lunes 04 de Marzo de 2019

Todos los domingos Luis Ratari va a las 11 al cementerio de disidentes y se queda allí con su mujer hasta "mas o menos las dos". Le habla a su hijo Matías; le acomoda las flores, le limpia la tumba. El 16 de abril de 2016 Lucas Fernández, de 23 años, le disparó a Matías desde un balcón en Cochabamba al 300 en un confuso episodio.

El 15 de diciembre de 2017 la familia prestó conformidad a un acuerdo abreviado homologado por la jueza Patricia Bilotta y así Fernández fue condenado a "cinco años de prisión efectiva, eso fue lo que firmé", dice Luis. La semana pasada Ratari fue citado a presenciar la audiencia en la que se debatió el beneficio constitucional de salidas transitorias de dos horas al mes para Fernández, pero Luis no está de acuerdo. "Me avisaron tarde y mal, ni siquiera pude estar presente. Avasallaron mis derechos y ni pude presenciar la audiencia, pero el que tiene un hijo muerto soy yo", reclama.

Luis no está de acuerdo con los beneficios pero tal vez no pueda argumentar demasiado al respecto. La ley penal indica que a las audiencias sobre beneficios pueden asistir familiares de la víctima, pero que el juez sólo tiene la obligación de escucharlos y que la opinión de las víctimas o sus familiares no son relevantes a la hora de decidir el destino del penado.

"Al menos quiero poder participar. Me avisaron por teléfono de la audiencia y fui hasta los Tribunales ordinarios. Era a las 9 y llegué al juzgado que tramitó la causa de mi hijo, en Balcarce y Pellegrini, y ahí me dijeron que la audiencia era en el Centro de Justicia Penal (CJP) de Sarmiento y Virasoro. Y yo no lo sabía porque me avisaron por teléfono y ni una notificación formal me hicieron para tener la dirección", contó Ratari.

"Enseguida me fui al CJP y cuando llegué me dijeron que la audiencia había terminado y yo ni estuve. Yo no sé si podría haberme opuesto pero al menos quería estar. A mi hijo no voy a volver a ver y ni sé qué es de la vida del hombre que lo mató, pero cuando firmé al abreviado decía cinco años y espero que se cumpla esa condena".

Otra de las preocupaciones de Luis es dónde quedaron una serie de objetos que eran de su hijo Matías y nunca aparecieron. "Esos objetos en plata no son nada, pero para nosotros son muy importantes, sobre todo para mi mujer. Eran un reloj Kosiuko; dos dijes de plata y algunas cosas mas. De más está decir que lo que tenía algún valor como una batería de moto y algo de plata que Mati tenía encima tampoco aparecieron", cuenta dolido el padre.

Restaurativa

La investigación y el juicio por la muerte de Matías se saldó cuando la jueza Bilotta formalizó un juicio abreviado. Ratari aceptó en el acto la disculpa presentada por el condenado al sostener que "estaba arrepentido" por el hecho que cometió y se mostró en ese momento dispuesto a llegar a un acuerdo en el marco de lo que se denomina "justicia restaurativa", es decir el acercamiento entre la familia de la víctima y el victimario en pos de cerrar un hecho que, según quien fue uno de los abogados de Ratari, Gustavo Feldman, "fue un típico acto de desborde de nocturnidad con una reacción desproporcionada y consecuencias fatales".

El hecho ocurrió a las 4.30 de la mañana del 16 de abril de 2017 frente al edificio de Cochabamba 329 donde vivía Lucas Fernández. Entonces, en la puerta del inmueble estaban cuatro familiares del joven que recién habían bajado del departamento tras festejar el cumpleaños número 23 del muchacho.

Durante la homologación Feldman sostuvo que nunca quedó claro cómo empezó el episodio, pero hubo un entredicho entre Matías y un amigo que pasaban por allí en moto y las demás personas. Entonces el rodado dio una vuelta en "U" y volvió hacia la puerta del edificio generándose una discusión.

En esas circunstancias, desde el balcón de su departamento del tercer piso, y supuestamente en defensa de sus familiares que proferían algunos gritos, Fernández disparó con una pistola Hi Power calibre 9 milímetros con balas de teflón que días después fue secuestrada en la misma propiedad. Uno de los proyectiles impactó en el hombro de Ratari quien murió casi en el acto.

Acuerdo

La jueza Bilotta, tras escuchar a las partes, la manifestación de arrepentimiento de Fernández y la aceptación de las disculpas por parte del padre de Matías, homologó el acuerdo abreviado y condenó al ejecutor a cinco años de prisión efectiva que el acusado cumple en la cárcel de Piñero por "homicidio agravado por el uso de arma de fuego cometido en exceso de la legítima defensa en concurso real con portación de arma de guerra".

Además le impuso el pago de un resarcimiento económico de 400 mil pesos a la familia de la víctima (250 mil de los cuales tuvo que efectivizarlos para la firma del juicio abreviado), el decomiso de la poderosa arma utilizada para cometer el crimen y el compromiso del acusado de realizar una declaración pública de culpabilidad en la cual "deje limpio el nombre y honor de Matías Ratari".

Durante la audiencia imputativa, Feldman sostuvo que "la tenencia de un arma del poder de la que usó Fernández para matar a Ratari puede considerarse un anticipo del acto" que cometió. "Nadie compra un arma como esa si no piensa que en algún momento la va a usar, aún si no se imagina el riesgo severo que implica su tenencia", agregó el abogado.

Luis seguirá yendo junto a su mujer al cementerio y sabe que su familia no volverá a ser lo que era, pero a su hijo lo tiene cada día mas cerca. "En el taller de motos del que vivimos y que era de Mati tenemos una foto inmensa de él. Siempre sonríe".

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