Una nueva marcha universitaria copó Rosario. En un movilización totalmente trasversal, alumnos, docentes, trabajadores no docentes, grandes, chicos y hasta familias enteras colmaron más de diez cuadras céntricas y marcharon hasta el Monumento Nacional a la Bandera, donde se realizó el acto de cierre. El público fue heterogéneo, pero la consigna era una sola: defender la educación superior pública y pedirle al gobierno que cumpla con la ley de financiamiento universitario.
La convocatoria comenzó en plaza San Martín, en la esquina de Córdoba y Dorrego, que se abarrotó rápidamente. Pasadas las 15 el espacio ya empezaba a llenarse y los bombos ganaron protagonismo. No solo dieron el presente el gremio docente y no docente, sindicatos, centros de estudiantes y organizaciones políticas de todos los colores, sino que a la movilización asistieron un sinfín de estudiantes "silvestres", no agrupados partidariamente, que llegaron a la plaza espontáneamente en defensa de su propio acceso a la educación universitaria. "Honrá tu lugar", rezaba la pancarta que sostenía Martina, una joven alumna de la facultad de Psicología.
A las 16 la interminable columna comenzó su marcha y recorrió el microcentro, con la bandera de la Universidad Nacional de Rosario a la cabeza. Atrás se ubicaron organizaciones estudiantiles, la Federación Universitaria de Rosario (FUR), la Asociación Gremial de Docentes e Investigadores (Coad) y la Asociación del Personal de la Universidad Nacional de Rosario (Apur), entre otros. El rector Franco Bartolacci no estuvo en la movilización rosarina sino que viajó a Buenos Aires para dar el presente en la gran marcha en Plaza de Mayo, en el marco de su rol de presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
Pasada las 18 columnas enteras seguían bajando hacia el Monumento, tanto por Santa Fe como por Córdoba. Los manifestantes coparon toda la zona, incluido el parque aledaño. Allí se realizó un acto de cierre, donde tomó la palabra un referente por gremio, entre ellos Darío Masía, vicerrector de la UNR; Alejo Rossi, presidente de la FUR; Federico "Pachi" Gayoso, secretario general de Coad, y Sergio Acuña, secretario general adjunto de Apur.
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Una movilización trasversal
De la multitudinaria manifestación no solo participaron estudiantes y docentes de la Universidad Nacional de Rosario, sino también personas de todas las edades que, por distintos motivos, no accedieron a educación universitaria, pero igualmente creen en su valor y salieron a la calle a defenderla.
Este es el caso de Gabriela y Luis, dos jubilados que no completaron una carrera universitaria, pero que este martes asistieron a la gran movilización. "Es muy importante apoyar a los que educan, es la única posibilidad que haya un futuro para los jóvenes", le dijo la pareja a La Capital.
También están quienes tienen décadas de trayectoria en la Universidad, como María Inés, de 84 años, quien se recibió como arquitecta en la Facultad de Arquitectura y ejerció durante más de 40 años. "Yo fui educada en la pública, pero también eduqué a otros, fui docente muchos años", le confió la octogenaria a este diario, mientras permanecía sentada en su silla de ruedas. "Mis tres hijos y yo somos todos formados en la UNR: somos de la pública hasta el hueso", siguió la mujer, madre de tres egresados de la Universidad Nacional de Rosario: un abogado, una médica y una artista plástica.
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Historias transformadas por la universidad pública
"Mis abuelos no pudieron terminar la primaria, mis papás no terminaron la secundaria y yo tuve la posibilidad de acceder a la universidad pública. Hoy soy decana de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales (FCPolit)", expresó Cintia Pinillos, máxima autoridad de la casa de estudios ubicada en el predio conocido como La Siberia.
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Foto: Celina Mutti Lovera / La Capital
Pinillos, al igual que tantos, es la primera generación de universitarios de toda su familia. En su caso, acceder a la educación superior de manera gratuita cambió su recorrido profesional para siempre. "Hace 25 años que soy docente de la Facultad de Política (y Relaciones Internacionales), y mi familia no tenía ningún tipo de vínculo con la Universidad, pero yo le debo todo lo que soy profesionalmente a la universidad pública", agregó la decana de la FCPolit. Hoy sus hijos transitan la secundaria en escuelas medias de la UNR y esperan graduarse para anotarse a alguna de las carreras del sistema universitario nacional.
"Madre costurera + padre maestro + universidad pública = hijo ingeniero", señala el cartel de Ricardo, ingeniero electrónico egresado de la UNR y docente de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura (Fceia) hace más de dos décadas. "Mi historia de vida es la de muchos, tantos argentinos encontraron en la educación pública una escalera de ascenso en la actividad social y económica", sostuvo el profesional en diálogo con este medio, y agregó: "Tenemos mucha angustia, nuestro lugar es en las aulas y en el trabajo".