Policiales

Procesaron al titular y dos encargadas de prostíbulos ubicados sobre la ruta A-012

Los locales fueron allanados el mes pasado por orden del juez Carlos Vera Barros. Entonces fueron liberadas siete mujeres dominicanas

Viernes 22 de Septiembre de 2017

El juez Federal Carlos Vera Barros procesó con prisión preventiva y le trabó embargo por 20 mil pesos a tres personas, dos de ellas mujeres, acusadas por trata de personas con fines de explotación sexual. Habían sido detenidos el 21 de agosto en tres prostíbulos que funcionaban sobre la ruta A-012, entre Pueblo Esther y General Lagos: "El Negro Olmedo", "Azul" y "El rojo". Efectivos de la Policía Federal Delegación Rosario liberaron en esa oportunidad a siete mujeres, en su mayoría oriundas de República Dominicana, a partir de la investigación que llevó adelante el fiscal federal Mario Gambacorta, quien determinó que los tres locales estarían relacionados entre sí.

Los allanamientos se realizaron la madrugada del 21 de agosto pasado con órdenes libradas por el juez Vera Barros. El operativo más importante se realizó en el bar "El Negro Olmedo", ubicado en el kilómetro 2,8 de la ruta A-012, donde secuestraron drogas, dinero, juguetes eróticos, planillas, cuadernos contables y un revólver Eibar calibre 32 largo con seis cartuchos en su tambor. En el local había 15 parroquianos, tres de los cuales eran menores. La misma suerte corrieron los garitos llamados "El rojo" y "Azul".

Tras el procedimiento se conoció que entre los detenidos estaba Luis Alberto S. (dueño de "El Negro Olmedo"); el encargado del sitio, Diego Omar L. (a quien le secuestraron ocho tubos con cocaína), y tres mujeres: María del Luján V.; Miriam Edith C., y Nahir Jacqueline M., encargadas de cobrar y contabilizar los pases. A su vez, la última de las citadas fue hallada en posesión de cocaína y también un cliente quedó detenido por la misma causa.

Endeudadas

El procesamiento se conoció a través del portal fiscales.gob.ar, donde se indica que la investigación "se basa en la hipótesis de que los tres locales están relacionados y que en ellos había trabajadoras sexuales extranjeras, en su mayoría de República Dominicana". Los boliches funcionaban bajo el sistema de "copas" y "pases", es decir que "el cliente llegaba y para entablar contacto con las trabajadoras debía pagar una consumición para luego llegar a tener relaciones sexuales". También se estableció que "las víctimas arribaban a los lugares en remises y se hacían cargo del 50 por ciento del costo del transporte, mientras que la otra mitad de la tarifa sería asumida por los presuntos regentes los prostíbulos", según el portal.

Según fiscales.gob.ar las mujeres "ingresarían con una deuda monetaria y para saldarla tendrían que trabajar ofreciendo servicios sexuales dentro de los establecimientos investigados". "Esa suma serviría para los gastos comunes del inicio de la actividad, como ser la compra de preservativos, papel higiénico, servilletas de papel, prendas íntimas, es decir que funcionaría como enganche, y a partir de ahí las mujeres estaban todo el tiempo endeudadas con el dueño. Esas deudas se generarían también por motivos de conducta, horarios o trasgresión a ciertas reglas implícitas".

El galponcito

El testigo que permitió dejar al desnudo el sistema señaló que en "«El Negro Olmedo» había en forma precaria ciertos lugares destinados a la actividad sexual, tanto dentro del lugar como en las afueras, donde hay un galponcito. A su vez, las mujeres no pueden disponer de su libertad para ir a otro lugar más confortable para llevar a cabo el acto sexual, ni tampoco elegir con quién estar".

La pesquisa determinó que los responsables de los boliches ejercían distintos mecanismos de coacción y control respecto a las víctimas. Ya que, además de retenerles el 50 por ciento de sus ganancias durante el período de permanencia en el prostíbulo, llevaban adelante un sistema de vigilancia constante, tanto a través de la presencia de los responsables del lugar o sus encargados, como mediante el aleccionamiento apreciado en el discurso de las víctimas. Estas características responderían a condiciones de permanencia impuestas unilateralmente por parte del dueño y los responsables, lo cual permite sospechar la existencia de una relación de poder que éstos ejercerían sobre las presuntas víctimas del delito investigado.

Un local. En el kilómetro 2,8 de la ruta A-012 había siete mujeres.

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