Fueron dos disparos de escopeta dirigidos desde un auto a una esquina de barrio
Las Flores colmada de gente. El resultado no podía ser menos grave: Francisco Ponce, un cocinero de
31 años, murió alcanzado por múltiples perdigonadas y dos hermanitos de 6 y 13 años sufrieron
heridas. Por ese ataque temerario, un joven de 25 años fue ahora procesado como coautor del crimen,
tras ser señalado por testigos como uno de los ocupantes del vehículo.
El joven procesado es Marcelo "Coti" Pereyra, de 25 años. Su nombre había sido
aportado por los vecinos que el domingo 19 de octubre presenciaron el ataque, que los sorprendió
mientras pasaban la tarde en la esquina de Belén y Clavel.
El joven detenido adujo que ese día estuvo trabajando como amansador de caballos
en las islas frente a Rosario. Pero el juez de Instrucción Osvaldo Barbero consideró insuficiente
su declaración frente a los numerosos testimonios que lo sindicaban. Lo procesó por homicidio
simple, lesiones y portación ilegal de arma de uso civil, todo eso agravado por la participación de
un menor de edad.
Pereyra también estuvo acusado de comprar la bicicleta robada dos semanas más
tarde, en el mismo barrio, al policía Miguel Angel Verón, de 39 años. Pero obtuvo la falta de
mérito y por el encubrimiento de ese ataque fueron procesados otros dos hombres. El efectivo quedó
parapléjico por los disparos sufridos en ese asalto del 2 de noviembre y es posible que no vuelva a
caminar.
Baleado por error.La resolución judicial no realiza consideraciones sobre el
móvil del ataque que provocó la muerte de Ponce, pero según un investigador del caso los tiros no
estaban dirigidos al cocinero de 31 años, quien sufrió heridas graves en el tórax y la espalda.
Murió al llegar al Heca por una hemorragia masiva. En un comentario a la página web de la entidad
gremial policial Apropol, su hermano Mauricio contó que Francisco pasaba por esa esquina cuando lo
alcanzaron los tiros que iban dirigidos a otros vecinos.
"El fue hasta mi casa a pedirme una radio portátil para escuchar a Boca porque
se iba a trabajar. Le di la radio, se despidió, entré a mi casa y sentí los disparos. Cuando salí
vi a los chiquitos heridos", relató. Francisco trabajaba como concinero en la planta siderúrgica
Sipar de Pérez, estaba casado y tenía un hijo de 6 años.
El ataque fue a las 15 en Clavel y pasaje Belén, cuando desde un Peugeot 504
gris partieron dos disparos de escopeta. Además de Ponce resultaron heridos los hermanos Nicolás,
de 13 y Joel, de 6, quienes fueron asistidos en el hospital Vilela. Su madre contó a la policía que
los tiros fueron efectuados a más de dos metros de distancia. Los testigos nombraron a tres
personas. Uno es Marcelo Pereyra. Otro, un adolescente que está imputado. El tercero, el padrastro
del chico, quien está prófugo.
En su indagatoria, Coti Pereyra dijo que desde que escapó de la comisaría 25ª en
una fuga masiva de diciembre de 2007 trabajaba los fines de semana en una hacienda en las islas.
Aseguró que eso hizo el fin de semana del crimen. Uno de sus patrones respaldó su relato. Para el
juez, sin embargo, hubo contradicciones entre ellos.
Por el caso fueron imputados también un chico y una chica menores de edad, L. y
E., quienes se atribuyeron los disparos. En el juzgado de Menores Nº 2 dijeron que iban solos en el
auto cuando la chica disparó porque había tenido problemas con unos vecinos. Para Barbero, esos
dichos fueron "artilugios para mejorar la situación procesal de los adultos implicados".
El robo al policía.Pereyra también fue acusado de encubrir el asalto al cabo
Verón. El efectivo de Caballería iba en bicicleta a Jefatura cuando en Kanthuta y pasaje Centro dos
hombres le pegaron un tiro que le tocó la médula para robarle la pistola y la bicicleta.
Al día siguiente, su hija vio a un joven en la bicicleta. Por sus dichos la
policía detuvo a Juan Ramón Pereyra, de 23 años, y a su hermano Mario, de 25. Mario dijo que a la
bicicleta se la había vendido Coti, quien como eso no se probó obtuvo la falta de mérito. En cambio
los hermanos Pereyra (sin parentesco con Coti) fueron procesados por encubrimiento agravado.
Reclamo
La muerte de Francisco Ponce impulsó una protesta silenciosa en Las Flores. El
24 de octubre pasado una multitud se reunió en Flor de Nácar y Heliotropo para requerir que se
eviten casos como el de Francisco y denunciaron que el hombre de 31 años resultó baleado sólo por
caminar en el barrio. En la concentración, requirieron un patrullaje más efectivo.