Policiales

Prisión perpetua por matar con alevosía a un indefenso

La pena recayó en Jorge Suárez, de 24 años, por el homicidio de Lucas Joel Fernández. Un cómplice recibió tres años y seis meses de prisión.

Miércoles 25 de Abril de 2018

Un joven de 24 años fue condenado a prisión perpetua tras ser hallado culpable del homicidio de Lucas Joel Fernández, cometido con alevosía y para robarle las zapatillas al aprovecharse del "infortunio" de la víctima, según interpretaron tres magistrados en un juicio en el que se ventiló el hecho ocurrido la Navidad de 2015 y por el cual también recibió 3 años y 6 meses de prisión un cómplice del autor criminal.

Con el fallo condenatorio que marcó diferencias sustanciales respecto de los roles de los acusados, ayer terminó el juicio que mantuvo en el banquillo de los acusados a Emanuel "Paca" Esquivel, de 23 años, y Jorge "Tunchi" Suárez, de 24.

Ambos llegaron a esa instancia acusados por el fiscal Miguel Moreno por el crimen cometido el 25 de diciembre de 2015 a la seis y media de la mañana en Lambaré entre Donizetti y Renán (Sorrento al 1100), cuando Lucas Joel Fernández y David Páez circulaban en una moto y fueron sorprendidos con intenciones de robo.

Discusión y ataque

Según la hipótesis de la Fiscalía, Suárez y Esquivel les salieron al cruce y mantuvieron una discusión con las víctimas, quienes retomaron la marcha. Entonces comenzaron a dispararles y uno de los proyectiles impactó en el hombro de Páez provocando que la moto conducida por Fernández pierda el control y se estrellara contra una columna.

Aturdido, Páez le preguntó a su compañero si estaba bien, pero al no obtener respuestas huyó dejando a su amigo en el piso e inconsciente. Entonces los agresores se acercaron y lo remataron. Antes de huir le robaron las zapatillas y una visera.

En los alegatos de apertura el fiscal Moreno solicitó para ambos imputados la pena de prisión perpetua como coautores de homicidio doblemente calificado por alevosía críminis causa (para ocultar el robo), agravado por el uso de arma de fuego, robo calificado, lesiones agravadas por el uso de arma de fuego, en concurso real y portación de arma de uso civil sin autorización.

La defensa de los acusados, encabezada por Augusto De Giovani, sostuvo la inocencia de sus clientes. Sostuvo que no se acumularon pruebas para acreditar la participación de los mismos en el homicidio y remarcó que los testigos dieron versiones contradictorias entre sí. Y agregó que no hubo secuestro de arma de fuego a pesar un allanamiento en la casa de los imputados y que no hubo dermotest para verificar rastros de pólvora en los acusados.

Si bien el fiscal mantuvo el pedido de prisión perpetua para "Tunchi", los vaivenes del juicio lo inclinaron a modificar levemente el encuadre legal. En el alegato de cierre lo acusó como autor de homicidio calificado por alevosía, agravado por el uso de arma de fuego y coautor de lesiones graves agravadas por el uso de arma de fuego, hurto calamitoso (aprovecharse de la indefensión de la víctima) y portación ilegítima de arma de fuego de uso civil.

Asimismo, solicitó que a Esquivel lo condenen a 8 años de prisión al considerarlo coautor de lesiones graves agravadas por el uso arma de fuego y hurto calamitoso, en concurso real. Sin embargo, declinó imputarle el homicidio críminis causa por alevosía y el robo calificado.

Unánime

Los jueces Patricia Bilotta, Gonzalo López Quintana y Alejandro Negroni analizaron las pruebas de parte, principalmente testimonios y evidencias materiales, con las cuales llegaron a la conclusión unánime de que fue Suárez el autor de los disparos mortales.

Describieron en un extenso fallo que los proyectiles primero lesionaron a Páez, y que luego Suárez le dio muerte a Fernández cuando se hallaba tendido en la vereda "en estado de indefensión" por impactar la moto contra una columna. Para los magistrados, el homicidio fue concretado "en ocasión de un infortunio particular del damnificado".

Para reconstruir la mecánica del caso el Tribunal se apoyó en la versión de Páez (quien declaró en el juicio y reconoció a los acusados) y en el de dos vecinas. También ponderaron que Páez realizó un reconocimiento de personas con resultado positivo.

En ese sentido las pericias médicas forenses determinaron que los disparos a Fernández le ingresaron por el frente del cuerpo, con lo cual se concluyó que fue ultimado cuando estaba inconsciente.

Desprecio

Así, según esa interpretación, los magistrados concluyeron que la conducta de Suárez y Esquivel se enmarca "dentro de las previsiones del delito de hurto calamitoso por infortunio particular del damnificado". "La actitud de desprecio por la vida, aunada al aprovechamiento de la indefensión de la víctima asegurándose un actuar a traición, sobre seguro y sin riesgos, da paso al argumento central de máxima punibilidad", citan los jueces en los fundamentos del fallo.

Sostienen que en ese accionar hay "un aprovechamiento en la indefensión de la víctima", aunque aclaran que "no fue planificada, sino encontrándose ante esta situación eligió rematarlo a corta distancia".

El Tribunal condenó a Suárez a prisión perpetua como autor de homicidio calificado por haber sido cometido con alevosía y con el uso arma de fuego, lesiones graves, agravadas por uso de un arma de fuego y portación ilegítima de arma de fuego de uso civil, y hurto calamitoso. Esquivel recibió 3 años y 6 meses de prisión también por el hurto calamitoso, pero absuelto en relación al homicidio calificado por alevosía y con el uso arma de fuego por declinación de la acusación fiscal. Por el beneficio de la duda quedó absuelto en relación al delito de lesiones graves agravadas por haber por el uso de arma de fuego.

dolor. Los familiares de Lucas Joel Fernández junto a su cuerpo.

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