Policiales

Pidieron 20 años de cárcel para el acusado de un asesinato

El fiscal Miguel Moreno, de la Unidad de Homicidios Dolosos, acusó formalmente ayer a Leonardo Máximo Ibáñez, de 24 años y conocido como "Lamparita", como autor del crimen de Diego Nicolás Mansilla.

Jueves 13 de Septiembre de 2018

El fiscal Miguel Moreno, de la Unidad de Homicidios Dolosos, acusó formalmente ayer a Leonardo Máximo Ibáñez, de 24 años y conocido como "Lamparita", como autor del crimen de Diego Nicolás Mansilla, un pibe que la noche del 23 de febrero de 2016 recibió cinco disparos mientras en compañía de un amigo estaba en una estación de servicios de la zona sur esperando a que su novia saliera de trabajar. En el inicio del juicio, el fiscal solicitó a los jueces Carlos Leiva, Mariano Aliau y María Isabel Más Varela, la pena de 20 años de cárcel para el acusado.

De acuerdo a la hipótesis del fiscal, a las 23.45 de aquel día Ibáñez junto a otros cuatro jóvenes que serían integrantes de una banda conocida como "Los nietos de Doris" y asentada en la villa de calle Flammarión al 4900, llegaron portando armas de fuego y mantuvieron una discusión con Mansilla en la estación de servicios de bulevar Oroño y Lamadrid la que finalizó cuando la víctima recibió cinco proyectiles en su cuerpo. Desde el lugar del hecho fue derivado al Hospital Roque Sáenz Peña donde falleció horas después por las heridas recibidas.

Tras la acusación la defensa del acusado, a cargo de los abogados Maximiliano Rupani, Juan Pablo Audisio y Sergio Larrubia, refutó la teoría fiscal y pidió la absolución de su cliente. Tras ello el tribunal empezó a escuchar a los testigos presentados por las partes, fundamentalmente los policías que participaron del levantamiento de pruebas y estuvieron en el lugar del crimen poco después de que el mismo se registrara.

Mansilla esperaba que su novia saliera de trabajar en un restaurante ubicado a escasos 50 metros de la estación de servicios cuando según testigos, quien sería su ejecutor pasó varias veces por el frente del lugar sentado como acompañante en un auto, y al confirmar que Mansilla estaba en la esquina fue a su encuentro. El cómplice detuvo la marcha del vehículo para que el agresor bajara y disparara.

En aquel momento, la brutalidad del ataque hizo inferir a los investigadores que se trataba de un crimen con un mensaje mafioso y en ese orden nadie descartó que la ejecución tenga como telón de fondo un enfrentamiento de bandas con broncas barriales desmesuradas y extremas. Eso deberá ser comprobado en el juicio que empezó ayer.

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