Policiales

Piden prisión perpetua para los dos asesinos de Fabricio Zulatto

El joven, que jugaba al futsal en Newell's, fue muerto a tiros en octubre de 2016 y enterrado en un rancho. Hay otro imputado por encubrir el trágico hecho.

Domingo 03 de Junio de 2018

A casi dos años del crimen de Fabricio Zulatto la Fiscalía pidió prisión perpetua para los dos acusados de asesinar al jugador de futsal de Newell's Old Boys, ejecutado con tres tiros en la cabeza y enterrado en un quiosco de drogas de la zona noroeste. El planteo es que existió entre ellos un plan común para matar a cambio de dinero. Es decir, que cometieron el homicidio con dos agravantes que prevén la máxima pena: la promesa remuneratoria y el acuerdo previo. Ese encuadre consta en la acusación fiscal previa al juicio, previsto para la segunda mitad del año. Al debate se sumará la familia de la víctima como querellante en la causa.

Uno de los imputados es Andrés Soza Bernard, un licenciado en comercio exterior, de 33 años, que al momento del crimen cumplía en libertad una condena a 13 años por matar con un tiro en la nuca a su novia, Gabriela Núñez. Ese asesinato, que hoy sería considerado un femicidio con pena perpetua, fue en agosto de 2008 en Sucre y San Juan cuando la adolescente de 16 años salía de una clase de inglés.

El otro acusado es Omar Darío "Pilo" Motier, un cartonero de 32 años detenido en el búnker donde se halló el cuerpo de Zulatto. Un tercer implicado es José Luis Gómez, una suerte de "arrepentido" que confesó haber ayudado a tapar el pozo y que está en libertad acusado de encubrimiento agravado.

Con ese reparto la fiscal de Homicidios Georgina Pairola acusó a los tres involucrados en el crimen. Situó a Soza Bernard y Motier como coautores de un homicidio doblemente calificado por promesa remuneratoria y por el concurso premeditado de dos o más personas.

La audiencia para organizar el debate oral está prevista para fines de junio, aunque antes deberá presentar su acusación la querella ejercida por el Centro de Asistencia Judicial (CAJ) en representación de la madre de Zulatto. Las abogadas Ingrid Plessen, Agustina Prestera y Virginia Llaudet Maza fueron designadas para ello.

La búsqueda

Fabricio Zulatto tenía 21 años y jugaba al futsal en Newell's. Había terminado el secundario en la escuela Brigadier López y trabajaba con su padre en venta de indumentaria. La tarde del martes 9 de agosto de 2016 salió de su casa de zona sur en su Volkswagen Gol Trend tras avisarle a su madre que iba a comprar un cargador para el celular y a almorzar con dos amigos. A las 15 le envió un mensaje por WhatsApp a su novia, que estaba en el exterior. Desde entonces se le perdió el rastro.

Su familia denunció la desaparición al día siguiente. Los amigos de Fabricio salieron a buscar el auto, un vehículo fácil de ubicar por ser negro con vidrios polarizados y llantas negras. Esa tarde lo encontraron en Suipacha al 700. Le faltaba la patente delantera y habían adulterado la de atrás. Fue la llave para dar con Fabricio.

Sus amigos recorrieron la cuadra en busca de cámaras y dieron con un video donde se veía bajar por el lado del acompañante al sujeto que se deshizo del auto. Lo reconocieron como "Andrés", un dealer al que solían comprarle drogas en la zona del Patio de la Madera. En ocasiones, contaron, el propio Fabricio acercaba a Andrés en su auto hasta el búnker de Génova al 2100 donde terminaría encontrando la muerte.

Casi al mismo tiempo, un informante de calle reveló a la policía que al muchacho lo habían asesinado y enterrado en el patio de esa casa de Génova al 2100. El datero agregó que esa casa era de "Pilo" Motier, quien fue detenido allí la madrugada del jueves 11.

En una letrina

En el lugar se advertían escombros recién volcados sobre una letrina. A un metro de profundidad estaba el cuerpo de Fabricio, vestido con una camiseta de Newell's como al salir de su casa y con tres balazos en la cabeza. Lo habían asesinado a las 17 del martes.

En el rancho también fue apresado Gómez, quien les dijo a los policías que el martes 9 de octubre a esa hora volvía de su trabajo en una cooperativa de cartoneros cuando se encontró con "Pilo" y Andrés, que tenía los pantalones manchados con sangre, tapando un pozo. Reveló que éstos le pidieron que terminara de tapar la letrina donde enterraron a Fabricio.

Contó que Andrés, la persona que les proveía la droga que vendían en la casilla, le había pagado 20 mil pesos a "Pilo" para que matara al muchacho con el que había discutido un mes antes.

¿Quién era Fabricio?

Como aún no se sabía quién era "Andrés" la fiscalía dio a conocer el video donde se lo ve estacionar el auto. Un testigo de identidad reservada lo identificó como un transero de drogas condenado años atrás por matar a la novia. Los registros de libertad condicional permitieron ubicarlo y a la semana quedó preso (ver aparte).

Al ser imputado Soza Bernard se presentó como un simple consumidor que fue al quiosco de calle Génova y allí le ofrecieron que descartara el auto a cambio de drogas. Para la Fiscalía, planeó matar a Zulatto tras una discusión que tuvieron un mes antes en el auto de la víctima. Según sus amigos, se sentía "perseguido" con que Fabricio le iba a robar.

Más adelante Soza (preso en Piñero) adecuó su versión a nuevas pruebas. Dijo que esa tarde él acompañó a Fabricio hasta el búnker. Que el joven bajó y al rato aparecieron "Pilo" y Gómez y lo amenazaron con un arma para que hiciera desaparecer el auto. Declaró que luego de hacerlo intentó ubicar a la familia Zulatto. Es que entre sus cosas se encontraron anotaciones con datos personales de familiares de Fabricio.

Su celular fue sometido a una pericia especial en Buenos Aires y se recuperaron varios audios sueltos donde habla de transacciones de drogas, servicios de amedrentamiento y dice que un técnico le "limpiaba" regularmente el teléfono para borrar registros.

En la pesquisa quedó claro que Fabricio salió de su casa a las 11.30, compró el cargador del celular y restableció contacto con Soza, de quien se había distanciado hacía un par de meses. Luego de un intercambio de llamados se dirigió a la zona de la Terminal de Omnibus. Desde allí se cree que siguió en su auto hasta donde lo asesinaron.

Según la Fiscalía ese final fue resultado de un plan común a Soza y Motier (hay contactos previos y posteriores al crimen entre ambos) más allá de quién disparó el gatillo de un arma que no fue hallada.


Procesado por comercio de drogas

Andrés Soza Bernard fue detenido el miércoles 17 de agosto de 2016 en la en la casa de su madre, en Nicaragua al 1100, aunque vivía en un departamento de Santa Fe y Vera Mujica que fue allanado. Le incautaron celulares, 700 gramos de marihuana, una bolsita de cocaína y unos 100 mil pesos además de elementos para fraccionar drogas. Eso motivó que le abrieran una causa federal en la que, a pedido del fiscal federal Mario Gambacorta, el juez Carlos Vera Barros lo imputó por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Según fuentes judiciales, luego fue procesado por ese delito.

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