Policiales

Piden prisión perpetua para acusados de asesinar a un jugador de futsal

La Fiscalía requirió ayer la pena máxima para Andrés Soza Bernard y Omar Motier, imputados del homicidio ocurrido en agosto de 2016.

Martes 18 de Diciembre de 2018

La audiencia en la que la Fiscalía solicitó que Andrés Soza Bernard y Omar Darío "Pilo" Motier fueran condenados a prisión perpetua por el homicidio de Fabricio Zulatto, el joven de 19 años cuyo cadáver fue hallado en una letrina tapada con escombros en un búnker de drogas de la zona noroeste, se desarrolló entre el llanto y la risa. El llanto fue del papá de Fabricio mientras escuchaba en detalle cómo habían matado y descartado el cuerpo del hijo que lleva tatuado en el brazo. La risa de Soza Bernard —sobre quien ya pesa una condena por haber asesinado a su novia— que ingresó a la sala con una actitud jovial que no se correspondía con la de una persona que podría pasar el resto de su vida tras las rejas. "Pilo" se mantuvo serio y con la mirada hacia el frente durante toda la jornada. El tercer sospechoso, José Luis Gómez, acusado de encubrir el hecho, no se presentó en la audiencia y todas las partes, su defensa incluida, pidieron que fuera declarado en rebeldía.


La audiencia preliminar por el homicidio ocurrido en agosto de 2016 se había iniciado en junio y recién se reanudó ayer, cuando la fiscal Georgina Pairola pidió que la causa sea elevada a juicio oral y público.

Plan

Los dos acusados presentes en la sala fueron Soza Bernard, un licenciado en comercio exterior de 34 años, y Motier, un cartonero de 33 detenido en el búnker de Génova al 2100 donde se halló el cuerpo de la víctima. Pairola los consideró coautores de "homicidio doblemente calificado por precio o promesa remuneratoria en concurso premeditado de dos o más personas, agravado por el uso de arma de fuego" y pidió prisión perpetua para ambos.

La teoría fiscal es que existió un plan común entre Soza Bernard y Motier para cometer el crimen y que, con ese objetivo, el primero pagó al segundo la suma de 20 mil pesos. Parte de la evidencia en ese sentido es una serie de llamados y mensajes entre ambos.

Las querellantes del Centro de Asistencia Judicial, Ingrid Plessen y María Virginia Llaudet Maza, coincidieron en el pedido. En tanto, los defensores Sara Marcos (por Soza Bernard) y Francisco Broglia (Motier) entendieron que no hay prueba suficiente para sostener esa versión.

Búsqueda

Fabricio tenía 21 años y jugaba al futsal en Newell's. Había terminado el secundario en la escuela Brigadier López y trabajaba con su padre en venta de indumentaria. La tarde del martes 9 de agosto de 2016 salió de su casa de zona sur en su VW Gol Trend. Le dijo a su mamá que iba a comprar un cargador para el celular y a almorzar con dos amigos. A las 15 le envió un mensaje a su novia, que estaba en el exterior. Desde entonces se le perdió el rastro.

Su familia denunció la desaparición al día siguiente. Los amigos de Fabricio salieron a buscar el auto y lo hallaron esa tarde en Suipacha al 700. Le faltaba la patente delantera y habían adulterado la de atrás. Fue la clave para saber qué había pasado con el joven.

Sus amigos recorrieron la zona en busca de cámaras y dieron con un video donde se veía bajar por el lado del acompañante al sujeto que se deshizo del auto. Lo reconocieron como "Andrés", un dealer al que solían comprarle drogas en la zona del Patio de la Madera. Dijeron que en ocasiones Fabricio acercaba a Andrés en su auto hasta el búnker de Génova al 2100 donde luego sería hallado muerto.

Casi al mismo tiempo, los investigadores recibían otro dato: que al muchacho lo habían asesinado y enterrado en el patio de esa casa de Génova al 2100. La información decía, además, que allí vivía Pilo Motier, quien fue detenido allí la madrugada del jueves 11.

Hallazgo

En el procedimiento los pesquisas notaron que había escombros recién volcados sobre una letrina. A un metro de profundidad estaba el cuerpo de Fabricio con tres balazos en la cabeza. Pericias posteriores revelaron que lo habían asesinado a las 17 del martes.

Allí también fue apresado Gómez, quien dijo que el martes 9 había visto a Pilo y Andrés tapando un pozo y que éstos le habían pedido que terminara de llenar la letrina.

Luego la Fiscalía identificó a Andrés y lo detuvo. Cuando le imputaron el crimen dijo que estaba en el búnker como consumidor y que ahí le ofrecieron que descartara el cuerpo a cambio de drogas. Tiempo después cambió el relato: dijo que esa tarde había acompañado a Fabricio hasta el búnker, que el joven bajó y al rato aparecieron Pilo y Gómez y lo amenazaron con un arma para que hiciera desaparecer el auto. Y que en eso estaba cuando fue registrado por la cámara de vigilancia que terminó por implicarlo en el hecho.

La teoría de la Fiscalía es que Soza Bernard había discutido con Zulatto un mes antes aunque no mencionaron el motivo. Los amigos de la víctima dicen que el acusado se sentía "perseguido" con que Fabricio le iba a robar.

Mentirosos

Desde el inicio de la audiencia la defensa de Soza Bernard acusó a distintas personas de faltar a la verdad. Primero lo hizo con la Fiscalía. Si bien no puntualizó en Pairola, que lleva adelante la investigación, antes de que ésta pudiera exponer la acusación Marcos advirtió al juez: "En varias ocasiones le han mentido. Distintos operadores del Ministerio Público de la Acusación han hecho afirmaciones que no son ciertas".

La defensora Marcos se refirió en forma poco clara a algunas pericias que, a su entender, la Fiscalía había descartado de forma arbitraria en vez de abrir nuevas líneas investigativas. El argumento fue rebatido por Pairola quien defendió su teoría del caso, consideró injuriosos los dichos de Marcos y advirtió al juez que si la defensora no se rectificaba o pedía las debidas disculpas, iba a recurrir al comité de ética del Colegio de Abogados de Rosario.

La otra persona a la que Marcos apuntó por faltar a la verdad fue a su propio defendido. "Mañana puede venir y decirme que mató a Nisman" o "me ha llegado a decir que cenó con el Chapo Guzmán" fueron los ejemplos que la letrada utilizó para sostener un argumento: "El no es una persona peligrosa, es una persona megalómana".

Para reforzar esa afirmación Marcos remarcó que había hablado con la ex novia del acusado y ella había asegurado que no le tenía miedo.

La respuesta de Pairola fue contundente: "No hay ningún informe ni pericia que digan que Soza Bernard tiene delirios, es megalómano o que es una persona que no comprende sus actos o miente. Y si la defensora no lo ve como una persona peligrosa, tal vez debería preguntarle a la chica de 16 años que mató de un tiro en la cabeza, hecho por el cual fue condenado".

Diez años atrás

En efecto, no es la primera vez que Soza Bernard enfrenta a la Justicia por un homicidio. Ya fue hallado culpable y condenado a 13 años por el crimen de Gabriela Núñez, en agosto de 2008 en Sucre y San Juan. El acusado tenía 21 años y la víctima que acababa de terminar una relación con él tenía 16. Hoy ese crimen sería considerado un femicidio y penado con prisión perpetua pero la reforma del Código Penal que introdujo ese agravante se realizó unos años después.

La condena que le habían impuesto por homicidio simple vencía en agosto de 2021, pero Soza Bernard fue beneficiado con libertad condicional por su buena conducta dentro del penal y por realizar algunos cursos de capacitación antes de purgar los dos tercios de la pena.


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