ESCANDALO EN EL MPA

Piden la separación de los fiscales que investigan a su par Natalia Benvenuto

Lo hizo el abogado Gustavo Feldman al entender que "existen motivos que pueden afectar la objetividad de los mismos en su desempeño"

Lunes 21 de Septiembre de 2020

La defensa de la fiscal coordinadora de los Distritos del Interior de la Regional 2ª del Ministerio Público de la Acusación (MPA), Natalia Benvenuto, pidió el apartamiento de los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra de la investigación que llevan adelante contra su colega al entender que “existen motivos graves que pueden afectar la objetividad o eficacia en su desempeño”. Asimismo, el representante legal de la funcionaria, Gustavo Feldman, sostuvo que la denuncia realizada en contra de su clienta por un juicio abreviado cerrado en 2018 es “pacata y disparatada”.

La historia reciente se remonta al 18 de agosto cuando el Fiscal Regional de la 3ª Circunscripción (Venado Tuerto), Alejandro Sinópoli, advirtió a la auditora del MPA, María Cecilia Vranicich, sobre “la posible omisión de medidas investigativas” en la que la fiscal Benvenuto podría haber incurrido en el marco de una investigación sobre juego clandestino desarrollada en 2018. En aquel momento la funcionaria comandaba una pesquisa que tenía como imputado a Roberto Peiti, el padre del empresario de juego clandestino que como arrepentido declaró que durante dos años le pagó coimas al destituido ex Fiscal Regional de Rosario, Patricio Serjal, y al suspendido fiscal de Flagrancia Gustavo Ponce Asahad, ambos presos por incumplimiento de los deberes de funcionario público, cohecho y transmisión de datos reservados en favor de una banda dedicada a la extorsión y el juego ilícito.

En aquella oportunidad Benvenuto llegó a un acuerdo con la defensa de la familia Peiti, a cargo de los abogados Luis y Ángelo Rossini, y el expediente se cerró en un proceso abreviado y una pena de cumplimiento condicional. Pareció que la historia había pasado al recuerdo.

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Pero al destaparse la olla en Rosario y así complicarse la situación de Serjal y Ponce Asahad tras las denuncias de Leonardo Peiti, quien manifestó que les pagaba 5 mil dólares por mes para recibir protección ante posibles causas que se abran en su contra por su actividad ilegal, el Fiscal Regional Sinópoli sospechó de posibles conexiones entre ambas causas y no dudó en denunciar a Benvenuto más allá de que, como dijo el abogado Feldman, “en aquel momento elogió la tarea de la fiscal”.

Esa denuncia Sinópoli también se la hizo llegar a la auditora del MPA, quien inició una causa para determinar si Benvenuto incurrió en una posible comisión de faltas administrativas y envió copia de la misma a la Fiscal Regional Interina de Rosario, María Eugenia Iribarren, a los fines de dilucidar estos hechos como también puso en conocimiento al Fiscal General de la provincia, Jorge Baclini y a la comisión de Acuerdos de la Legislatura.

“Sinópoli creyó que con un audio de 2018 había descubierto quien mató a Kennedy”, dijo Feldman sobre el Fiscal Regional de Venado Tuerto. Y consideró que la auditora María Cecilia Vranicich “se apresuró” a elevar la denuncia penal.

Así las cosas, Iribarren dio cuenta de la denuncia a los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra, de la Agencia de Investigación Criminal y Delitos Complejos, quienes llevan adelante la investigación contra la banda de extorsionadores que regenteaba salas de juego clandestino y en la que está acusado el empresario Leandro Peiti.

Pero, según argumenta Feldman, “es impropio que esos dos fiscales investiguen a mi clienta cuando el propio Edery mantuvo diálogos con ella mediante audios y escritos de WhatsApp en los cuales la tranquiliza y la desliga de toda posibilidad de vínculos entre la causa de Venado Tuerto que Benvenuto cerró con un abreviado homologado por el juez Jesús Rizzardi y la que involucra a Leonardo Peiti y los fiscales que terminaron presos en Rosario”.

El pasado 26 de agosto, tras anoticiarse de la denuncia interpuesta por Vranicich, la fiscal Benvenuto se comunicó con el Fiscal General de la provincia y con la Fiscal Regional de Rosario para saber cuál iba a ser su situación al encontrarse “sorprendida, muy alterada y angustiada por el tema ya que conforme a la denuncia se me estaría relacionando con la investigación por la cual se imputó y aplicó prisión preventiva a los doctores Serjal y Ponce Asahad”, según sostuvo la propia Benvenuto.

Tras ello la fiscal fue interrogada durante unas tres horas por Edery y Schiappa Pietra y, según el escrito presentado por su defensor, “a medida que los fiscales leían la causa a fin de informarse de la misma, le informaban que el mismo denunciante (Sinópoli) adjuntaba capturas de pantallas de su celular donde se aprecia que la aplaudía por el abreviado por el cual hoy la denuncia”.

En esa instancia, Benvenuto no solo dejó en manos de los investigadores su celular oficial sino que les envió copias de todos los mails, mensajes y audios relacionados a sus funciones laborales para que los analicen.

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Nueve días antes del interrogatorio, la propia Benvenuto cruzó mensajes de audios de WhatsApp con el fiscal Edery, y el día 29 del mes pasado fueron textos en los cuales el investigador le asegura que “no hay delito” y le dice que la “estima” y no desconfía de ella.

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En ese sentido, Feldman manifiesta que su clienta “fue interrogada por los fiscales Edery y Schiappa Pietra en forma impropia, en una interactuación que adolece del marco de resguardo formal y real que la normativa consagra”; que lo hicieron cuando la funcionaria “se encontraba en un estado de conmoción inconveniente a los fines de poder decir absolutamente nada”; que en la requisitoria que hicieron para que Benvenuto les entregara su celular “actuaron lisa y llanamente en una actividad que no debió darse en esa forma y contexto”; que impidieron que en el acta labrada en ese momento “se consigne parte de lo acontecido y no las respuestas a las preguntas formuladas”; y que le pidieron la entrega del teléfono oficial “subrogando indebidamente a la autoridad competente del MPA que le asignó ese celular (el cual fue entregado tiempo después para su examen) sin ningún tipo de cadena de custodia”.

Para Feldman “puede percibirse por parte de los fiscales actuantes un sesgo incriminatorio que excede el rol procesal y el desenvolvimiento funcional de los mismos” además de que “existen agregados al legajo de la fiscalía elementos que se ponderan como incriminantes al elaborar y enunciar la hipótesis de investigación y persecución penal cuando en realidad no solo lejos están de serlo, sino que son rotundamente desincriminantes. Es decir que abonan la tésis de la inexistencia de delito tal como el fiscal Edery se lo manifiesta explícitamente a mi clienta en dos oportunidades”.

Tras hacer referencia a una serie de pruebas que sustentan su pedido de apartamiento de los fiscales, Feldman sostiene que “hay consignaciones parcializadas y una pretendida utilización de elementos inadmisibles que denotan una indebida tendencia a la incriminación de mi clienta, producto de la pérdida de objetividad de los fiscales Edery y Schiappa Pietra, por lo que el desenvolvimiento de éstos se torna indebido y por ende debe cesar”. Y concluye afirmando que “aunque la investigación pueda continuar no debería ya que no ha existido delito alguno (tal cual lo afirma el fiscal Edery) y en realidad no debería haber empezado nunca”.

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