Policiales

Perpetua para dos sicarios que actuaron al servicio de empresarios farmacéuticos

Por unanimidad un tribunal de Sentencia penó a Pablo Andrés Peralta y a Hernán Matías Núñez, quienes actuaban a las órdenes de Antonio y Juan Pablo Iborra

Sábado 27 de Mayo de 2017

Dos hombres fueron condenados a cadena perpetua en el final de un juicio que se les siguió por una saga de hechos trágicos ligados a la parte más oscura del negocio farmacéutico de la ciudad. Se trata de Pablo Andrés Peralta, de 37 años, quien llegó a las audiencias imputados de amenazar a un médico, matar a un policía y balear a un abogado penalista; y de su cómplice, Hernán Matías Núñez, de 29 años, que fue penado por los dos primeros episodios enunciados. La sentencia la dictó la mañana de ayer el tribunal de Sentencia Nº 3 en forma unánime y el próximo lunes 5 de junio dará a conocer los fundamentos.

Según quedó acreditado en el juicio a partir de la investigación realizada por la fiscal Nora Marull, Peralta y Núñez fueron autores de dos "hechos independientes pero con una misma línea causal que tuvo como trasfondo los turbios negocios farmacéuticos", dijo la representante del Ministerio Público Fiscal en el inicio del juicio. Y sostuvo que quienes hilvanaron esos ataques con otras agresiones a farmacéuticos ocurriada entre 2013 y 2014 eran los empresarios José Antonio Iborra, quien falleció el año pasado, y su hijo Juan Pablo, que pactó en un juicio abreviado una condena a 6 años y 8 meses en prisión domiciliaria como instigador de los hechos cometidos por Peralta y Núñez.

Los Iborra eran dueños de cuatro negocios que controlaban a través de titulares matriculados: las farmacias Suiza, San Luis, Farmaciudad y San Juan. Y en agosto de 2014 fueron detenidos por ordenar intimidaciones a otros comerciantes para que no abrieran locales cercanos a los suyos.

En ese sentido, la fiscal dijo en su alegato que los Iborra "estaban dispuestos a todo para hacer sus negocios espurios" y que "se valían de terceras personas para el trabajo sucio", en este caso Pablo Andrés Peralta y Hernán Matías Núñez.

Balas en el palier

El primer ataque de la saga fue el atentado contra el abogado penalista Alberto Tortajada y ocurrió el 7 de septiembre de 2012 en el palier del edificio en el cual tiene su estudio, en Montevideo 2016. El letrado había sido contactado por Celia Lingua, la dueña de la farmacia San Juan, quien arrastraba problemas económicos con los Iborra. El profesional habló con el abogado de los empresarios y le pidio que "arreglen lo de Celia porque sino va a perder la farmacia". La respuesta de Iborra hijo le llegó a la mujer. "Te voy a matar a vos, a tu familia y a tu abogado".

Así, el 7 de septiembre de 2012 un supuesto cliente (Peralta) concertó una cita por teléfono con Tortajada y fue a su estudio. El penalista le abrió la puerta y cuando giró para llamar el ascensor recibió un disparo calibre 22 en la espalda y otro en un brazo. Se salvó sólo porque al agresor se le trabó el arma.

En el juicio la fiscal dijo que Peralta "intentó darle muerte (a Tortajada) en forma artera y despiadada",mientras que el querellante Sergio Larrubia, en representación del abogado, pidió que se agrave el delito por la promesa remuneratoria ya que "los Iborra convinieron el asesinato".

Por esa ejecución fallida Peralta fue condenado ayer por el delito de homicidio calificado por alevosía agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y la portación de un arma de fuego de uso civil en concurso real sin la correspondiente autorización y en calidad de autor.

Crimen en la calle

El otro hecho por el cual fueron condenado Peralta y Núñez ocurrió el 5 de febrero de 2013 en una clínica de 3 de Febrero 1045 donde atendía el médico Omar Ulloa, dueño de la cadena FarmaVip. Un mes antes le habían rociado a tiros el frente de su casa para que cancelara la inminente apertura de un local en San Lorenzo y Maipú. Pero aquel día de febrero dos hombres se presentaron llevándole una planta de regalo.

Con el presente como señuelo ingresaron de prepo al consultorio de Ulloa, lo atacaron a golpes de puño, le pegaron un culatazo en la cabeza, efectuaron disparos al aire y le robaron dos celulares Blackberry. "No abras el negocio. Soy el que te baleó tu casa de calle Santiago", le dijo uno de ellos. Entre el pavor de los pacientes que salieron a la calle, los sicarios escaparon y se toparon con el policía Carlos Dolce, quien custodiaba esa cuadra céntrica vestido de civil y se sorprendió al ver a los pacientes de la clínica salir disparados hacia la calle.

Al grito de "alto, policía", Dolce redujo a uno de los maleantes (Núñez) a quien le ordenó que se arrodillara y se desprendiera la camisa. Para la fiscal, éste sólo fingió una sumisión mientras el otro (Peralta) arrojó una gorra al piso como maniobra distractiva y al agacharse a recogerla sacó un arma 9 calibre milímetros. "Ambos se traban en lucha con Dolce, que cae al piso. Le efectúan varios tiros y puñaladas y lo ejecutan", dijo la fiscal. Y descartó "una preeminencia de uno (de los delincuentes) sobre otro". Tras ello los agresores escaparon en un Chevrolet Corsa negro sin patente y tras una persecución en la que arrojaron los celulares robados fueron detenidos en Colón y 27 de Febrero.

Por esos hechos, ayer ambos fueron condenados en calidad de coautores del homicidio del policía Carlos Dolce triplemente calificado por alevosía, por críminis causa y por ser la víctima un funcionario policial; y agravado por el uso de arma de fuego, portación de arma de guerra, amenazas coactivas calificadas con armas y robo calificado, abuso de armas calificado.

Argumentos inválidos

En su momento, cuando pudieron declarar ante los jueces Edgardo Fertitta, Marisol Usandizaga y María Isabel Más Varela, Peralta dijo: "Me acusan de sicario, me acusan de la muerte de un policía pero no fui yo el que quiso cumplir esa locura". Y dijo que no había declarado antes "por miedo. Juan Pablo Iborra tiene mucho dinero", aludió al inversor condenado por encargarle los ataques y a quien había conocido en una fiesta en 2011, además de ser vecinos y salir a correr juntos. En tanto Núñez sólo dijo: "No soy ningún asesino, no conozco a esa gente. Soy inocente".

Mientras que Liliana Alvarez, defensora oficial de Peralta, al alegar sobre la inocencia de su defendido dijoque en las audiencias "hay un gran ausente, Juan Pablo Iborra. Es así porque es un empresario. Aprovechó la muerte de su padre para arreglar una módica pena y descargó toda la responsabilidad sobre Peralta". Mario Ducler, por Núñez, dijo que su cliente "se limitó a llevar una maceta" de regalo al médico Ulloa, y culpó a Peralta: "A Dolce lo mató Peralta. El pistolero es él. Es el que tiroteó la casa de Ulloa. Era el dueño de la 9 milímetros y trabajaba en una actividad mafiosa de la industria farmacéutica".

Para la Justicia esos argumentos no alcanzaron y en forma unánime condenaron a ambos hombres por la fatídica saga del 5 de febrero de 2013 en calle 3 de Febrero al 1000; y a Peralta por el brutal ataque a Tortajada perpetrado cinco meses antes.

Varias causas acumuladas en el viejo sistema penal

Además de la condena de ayer, Peralta y Núñez son investigados en siete causas del viejo sistema penal por amenazas e intimidaciones a personas del rubro farmacéutico. Las prinicipales son el ataque a Norberto Herbas, quien era presidente del Colegio de Farmacéuticos cuando el 22 de abirl de 2012 recibió un mensaje de texto intimidante por la inhabilitación de una farmacia, dos días después lo llamó Antonio Iborra diciéndole que se cuidara cuando saliera a la calle y luego lo llamó Iborra hijo diciéndole que no se preocupara y que dialogaran. Otra causa tuvo como víctima a Patricia Kleinlein, quien era jefa de Inspección de Farmacias y le balearon la casa para amedrentarla por una inspección a un local de los Iborra. Además le llegó un sobre con un mensaje diciéndole que dejara de hacer inspecciones "de mala leche".

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