Policiales

Pericia balística complica a pareja acusada de crimen

Se demostró que hubo dos armas con las que le dispararon a Fabricio Fernández, asesinado en Tablada por un conflicto al que era ajeno.

Lunes 11 de Junio de 2018

"No tienen idea del daño que nos hicieron. Cursaba 4º año de la escuela Juan Mantovani, jugaba al fútbol en el club Sarmiento. Un chico buenísimo. Cuando esta gente se paró para tirarle, él jugaba a las bolitas. ¡A las bolitas! Un chico de 17 años, imaginate su inocencia. Dos veces les gritó que se equivocaban, que no disparen, pero estos animales narcotraficantes lo mataron". Andrea y Jorge, los padres Fabricio Fernández, atravesaron el trance de revivir durante una audiencia en el Centro de Justicia Penal (CJP) el trágico suceso en el que mataron a su hijo, asesinado balazos por error mientras jugaba en la puerta de su casa del barrio Tablada el 9 de abril de 2016.

En esa instancia, y a partir de pericias balísticas que establecieron que a Fabricio lo ejecutaron con disparos de dos armas de fuego distintas, ambas calibre 380, la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro readecuó la imputación contra Carolina Giselle G. y Gonzalo G., a quienes le atribuye la coautoría del salvaje crimen.

Mientras la imputada sostenía en brazos a una beba, su pareja dialogaba con el abogado defensor Marcelo Piercecchi. Ambos fueron acompañados entre el público por al menos cinco familiares que se sentaron a no más de dos metros de los padres de la víctima. En tanto, la fiscal anunció los motivos por los que había pedido la audiencia y comenzó a repasar el hecho.

Contenidos para no entorpecer la audiencia, Andrea y Jorgen no pudieron contener las lágrimas durante la media hora que ocuparon la sala. Mientras tanto, la jueza María Trinidad Chiabrera monitoreaba atenta el clima generado entre el público. Fabbro recordó que el 9 de abril de 2016 a las 17.30 Carolina G. pasó con su auto Surán frente al domicilio de Garibaldi 215 y, tras advertir la presencia del Fabricio, bajó con una pistola calibre 380, se aproxima y le dice: "Así que a vos es al que le gusta tirar tiros", tras lo cual le efectuó dos disparos.

Sobre el rol de Gonzalo G. agregó que en ese momento "salió de un pasillo lindero también armado y le disparó al menos cinco tiros al chico mientras estaba en el suelo malherido. Luego, acotó la fiscal, se subieron al vehículo y huyeron por Ayacucho al norte. Los siete balazos calibre 380 causaron la muerte de Fabricio al día siguiente en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca).

Saña

La fiscal fue al grano sobre las pericias que explican la saña en la mecánica del hecho. Es que las cuatro balas calibre 380 extraídas del cuerpo de la víctima se cotejaron con dos vainas de plomo del mismo calibre levantadas de la escena del crimen y se determinó que eran de armas distintas. "Eso confirma que se usaron dos armas distintas pero del mismo calibre", reforzó Fabbro.

Mientras la Cámara Penal revisa una solicitud denegada de morigeración de prisión para Carolina G., la jueza cerró el acto tras admitir la reformulación de la calificación de hecho. Los padres de la víctima contaron con el asesoramiento de la abogada Virginia Llaudet Maza, del Centro de Asistencia Judicial (CAJ), y una asistente social del organismo que les brinda asesoramiento desde el momento que se constituyeron como querellantes.

Coautores

Los acusados estuvieron varios meses prófugos, hasta el 28 de abril de 2017 cuando Carolina fue apresada al salir de un control de rutina del Maternidad Martin, luego de que la Policía de Investigaciones (PDI) se estableciera que estaba embarazada. Días más tarde fue imputada como coautora del crimen.

El 31 de mayo cayó su pareja mientras dormía en una casa de Grandoli al 3800, cerca de la casa de Fabricio. Además, en un allanamiento en Ayacucho al 4100 se secuestraron ocho celulares, algunos de los cuales habían sido intervenidos para dar con los sospechosos. Al otro día el juez Juan Andrés Donnola lo imputó como coautor.

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