“Hola Marcelo, te la voy a hacer corta. Tu hijo Tomi me está debiendo plata. Traté de contactarme con él un millón de veces y no da la cara. Hace un año que lo ando investigando a él y a todos ustedes porque estoy re cansado. Y si nadie se va a hacer cargo de la deuda vaya despidiéndose de sus hijos porque por culpa de uno los voy a cortar en pedazos a todos hasta que alguien me pague”. Ese mensaje fue parte de la saga extorsiva contra dos personas a partir del 24 de enero, cuando un preso de Piñero comenzó a exigirles la entrega de 500 mil pesos. Las amenazas siguieron durante más de un mes y sumaron una balacera hasta que desde la Fiscalía se decidió orquestar un procedimiento de entrega controlada en el que cayeron dos presuntos cómplices del recluso apretador.
Así, la tarde del sábado fueron detenidos una mujer que se acercó hasta una plaza de Alberdi a buscar una bolsa con 250 mil pesos que se había pactado entregarles a los extorsionadores y también el chofer del taxi en el que había llegado. Y ayer se formalizaron las acusaciones.
Rodrigo Leonardo Contreras, detenido en el pabellón 8 del penal de Piñero, fue imputado como autor de tentativa de extorsión y de las amenazas que al parecer formulaba por teléfono desde su celda, y además como instigador de abuso de armas. Y Cyntia Natalia R. y el taxista Diego Martín V. fueron imputados como partícipes primarios del intento de extorsión.
En ese marco el juez Florentino Malaponte le dictó a Contreras prisión preventiva por el plazo de ley y ordenó para la mujer de 48 años la misma medida por 90 días. En tanto, en virtud de un acuerdo entre la defensa y la fiscalía, el taxista de 65 años fue liberado con reglas de conducta.
En serie
Según la acusación formulada por el fiscal Pablo Socca el plan extorsivo fue orquestado por Contreras desde su celda en el pabellón 8 de Piñero. En principio le atribuyó haber enviado, desde distintos teléfonos celulares, mensajes amenazantes a Marcelo B. y Milena T. La saga comenzó el pasado 24 de enero con el mensaje referido en el cual alegaba una presunta deuda de un hijo y la amenaza de ir matando de a uno a toda la familia —a quienes iba mencionando por sus nombres— “hasta que alguien me pague”.
“No me boludiés (sic) con bloquearme o hacer cualquier pavada de esas porque los tengo re ubicados y no te va a gustar nada los regalos que te voy a empesar a mandar”, decía un mensaje posterior. “O te ponés y me rescatan la plata o empiezo a visitar a cada uno de estos hasta que aparezca”, decía otro mensaje en el que se deslizaba que los apretadores sabían dónde ubicar a las posibles víctimas.
Mientras Marcelo B. no accedía a los pedidos de los apretadores el 3 de febrero dos hombres dispararon desde una moto contra una casa del barrio La Florida donde vivía una ex pareja del hombre. Días después, el 11 de febrero, se secuestró en la celda de Contreras uno de los celulares empleados para enviar esos mensajes.
Sin embargo la incautación no terminó con la extorsión. El 25 de febrero fue Milena T. —también ex pareja de Marcelo B.— quien comenzó a recibir mensajes desde distintos celulares. “Hola señora, usted es la madre de Tomi y creería que ya sabe lo de la plata que quedó debiendo. Si ustedes no quieren que le sigamos mandando balas paguen la plata. Ahora se sumó por la demora: antes eran 500 ahora son 700”, decía un texto que recibió acompañado de una foto del frente de su vivienda.
La mujer volvió a recibir amenazas de ese tipo los días 3 y 4 de marzo. “Hola Milena, escuchá, vos sabés muy bien que la policía no te va a cuidar por más que hayas hecho la denuncia a la fiscalia. Vas a entregar el dinero si no esta noche vas a tener que irte de tu casa de los tiros que te van a llover”, decía uno de los mensajes. Entonces, según dispuso el fiscal, personal de la Brigada Complejas II de Inteligencia de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) respondió a través del celular de la mujer como si de ella se tratara.
Así se “negoció” la entrega de 250 mil pesos para la tarde del pasado 5 de marzo, a las 17.30, en la plaza Santos Dumont de Álvarez Thomas entre Freyre y Superí. Hasta allí llegó Cyntia R. en el taxi conducido por Diego V.
Tal como quedó registrado por un drone en un video difundido en los últimos días, la mujer bajó del auto y se acercó —según lo pactado— hasta un cesto de basura el que retiró una bolsa con un papel madera marrón que simulaba contener el dinero exigido. Y cuando se aprestaba a volver a subir al taxi apareció la policía y la detuvo junto con el taxista.
Bonus track
Según la acusación, apenas pasaron unos minutos del operativo pautado cuando Milena volvió a recibir una amenaza. “Así que metiste a la policía en esto. Señora, ahora sí no la vamos a hablar más, vas a ver lo que le vamos a hacer, te vamos a molestar a vosy y a toda su familia. Te dije que no quería ver nada raro, ahora la vamos a matar”, rezaba el texto que el fiscal Socca atribuyó a Contreras haber enviado.
En ese marco, a pedido del fiscal, el juez instó al Servicio Penitenciario a arbitrar, por el lapso de 90 días, “los medios necesarios para controlar que las llamadas telefónicas que pueda realizar Contreras sean efectuadas desde una línea telefónica identificada por la Institución y a números de línea identificables”. También solicitó que se extreme el control de las visitas que el acusado pueda recibir, es decir que sólo se encuentre con personas identificadas y se impida que sea entrevistado por otra gente que ingrese al penal como visitas de terceros.