Juicio a Los Monos

Los Monos escucharon sus condenas con indiferencia y sin remordimientos

Llegó a su fin el juicio a la organización criminal más famosa de la Argentina. Un proceso que mantuvo en vilo al país. Pese a la dureza de las condenas, los cabecillas del clan Cantero no dieron muestras de que les pesara el veredicto.

Lunes 09 de Abril de 2018

Los Monos ya fueron condenados. Se cerró un proceso legal que durante cuatro meses tuvo en vilo a la ciudad, a la provincia y al país, pero no a los líderes de la banda narco más famosa de la Argentina. Monchi, el Guille y el Viejo Ariel escucharon el fallo con una tranquilidad asombrosa, como si el juez Ismael Manfrín no estuviera hablando de ellos cuando leyó las condenas.

Al mediodía, cuando la agitación que se vivió desde temprano en el Centro de Justicia Penal empezaba a acallarse, el clan Cantero y sus secuaces volvieron a la cárcel de Piñero, no ya como detenidos en prisión preventiva sino como reos con condena. Así y todo, antes de abandonar la sala de audiencias, se despidieron relajados, como si dijeran "hasta luego" y no "adiós".

El escenario de la última escena de esta causa fue inaugurado en noviembre pasado para albergar este proceso y, audiencia tras audiencia, resultó el epicentro de innumerables postales. Desfilaron por el lugar cientos de testigos. Se reprodujeron innumerables escuchas. Y se escuchó un sinfín de objeciones. Lo único que no se vio fue el arrepentimiento ni la preocupación de Los Monos.

Monchi fue condenado a 37 años de prisión; Guille, a 22, y el Viejo Ariel, el patriarca de la familia, a 6. Penas apenas inferiores a las que pidieron los fiscales, quienes no dudaron en expresar la satisfacción que sintieron con la decisión del tribunal que integraron Ismael Manfrín, María Isabel Más Varela, y Marisol Uandizaga. Solo absolvieron a seis imputados, entre ellos a Lorena Verdún, la exesposa del Pájaro Cantero.
No obstante, los condenados, lejos de mostrarse inquietos o enojados, lucieron serenos, y como en otros momentos del juicio, con medias sonrisas dibujadas en el rostro, acaso desafiantes, nunca nerviosas.

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Los ocho acusados que estaban detenidos ingresaron a las sala a las 10.50, diez minutos antes de que comience la audiencia. Primero entró Ramón "Monchi" Machuca, quien fue secundado por Jorge Chamorro, Ariel "El viejo" Cantero, Ariel "Guille" Cantero, Mariano "Gordo" Salomón, Walter Jure, Andrés "Gitano" Fernández y Leandro "Gordo" Viches.
Todos se acomodaron con tranquilidad y se fundieron en besos y abrazos con sus representantes legales. Lejos estuvieron de arrojar un semblante de preocupación o nerviosismo. Quizás porque estaban "curtidos" por tanto entrar y salir de esa sala, o porque eran conscientes de lo que vendría con la lectura del veredicto.
A las 11, como estaba previsto, comenzó la audiencia y empezaron a conocerse las condenas. La primera fue la de Monchi Machuca. La más larga. Fue condenado a 37 años de prisión, cuatro menos de los que había pedido los fiscales.
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Esa fue una señal clara de que las condenas serían contundentes. Pero desde el banquillo de los acusados no hubo reacción ni respuesta. Ni del sector que ocupaban quienes estuvieron privados de la libertad durante todo el proceso, ni del sector que ocupaban quienes estaban libres y enfrentaban cargos menores.
Inmediatamente se conoció que Guille Cantero fue condenado a 22 años, El Viejo Cantero a 6, Chamorro a 9, y el Gitano Fernández y Vilches a 11. Las primeras tres, cuatros años menos de lo que pidieron los fiscales; y las otras dos, tres. Esas fueron las condenas más importantes para los integrantes de Los Monos.
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Pero nada movía el amperímetro de la sala. En todo momento los por entonces ya condenados mantuvieron el mismo perfil. Incluso se animaban a hablar por lo bajo mientras se escuchaba el resto de las sentencias. También miraban para los sectores donde estaban las cámaras. Por momento con gestos que podían interpretarse como desafiantes, y por otros con un importante grado de simpatía.
Así transitaron la audiencia los principales cabecillas de Los Monos. Así cerraron un proceso legal de cuatro meses. Como esperando que termine para poder salir de la sala y dedicarse a cumplir una condena que, por sus gestos, no les pesó demasiado.
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Sólo fue cuestión de unos minutos más. De que se dé por finalizada la audiencia. En ese momento fueron esposados, saludaron a sus abogados, y se retiraron con una tranquilidad absoluta. Sin hacer ruido. Con el perfil bajo que pregonaron durante muchos años. Con la tranquilidad que se movían en las calles mientras la regaban de crímenes, plomo y sangre.
Sólo quedó una imagen. La de la salida. Casi tres horas después de la audiencia se fueron en un convoy fuertemente custodiado rumbo a Piñero.
Así terminó un proceso legal. Ahora, Los Monos deberán comparecer ante la Justicia Federal en la causa Los Patrones, ya que están acusados de manejar el negocio del narcotráfico desde la cárcel de Piñero, según una investigación que data de 2014.


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