Policiales

Lo ejecutan de un balazo cuando salía de su casa

La víctima, que estaba armada, era reconocida por andar en la compra y venta de autos usados. Le pegaron un tiro en el pecho cuando salía de su vivienda

Domingo 01 de Julio de 2018

A Ricardo Javier Medina lo conocían como "Gringo". Era un hombre que no pasaba desapercibido en los monobloks que se erigen detrás del Fonavi de Rouillón y bulevar Seguí. Tenía tatuajes en ambos costados de su rostro (uno de ellos una víbora enroscada en un puñal) y también en sus manos: en una la estrella de David y en la otra un escorpión negro. El hombre, que estaba vinculado al mundo de la venta informal de autos, fue asesinado poco después de las 6 de la mañana de ayer cuando la neblina lo cubría todo en la ciudad. Recibió un disparo en el pecho en uno de los pasillos de la torre 7 del Fonavi, en Juan XXIII al 5700. Los vecinos aseguraron haber escuchado al menos tres detonaciones y los peritos de la Policía de Investigaciones (PDI) recolectaron una vaina calibre 22 y otra 9 milímetros, lo que indicaría la presencia de más de un tirador. El cuerpo de Medina quedó a un par de metros de su Chevrolet S-10 bordó. En su cintura llevaba una pistola calibre 22 que no alcanzó a usar.

   El "Gringo" Medina vivió los últimos tres años de su vida en un modesto departamento del Fonavi ubicado atrás del complejo de Rouillón y bulevar Seguí. Más precisamente en el tercer piso de la torre 7.

Las voces del barrio

"La verdad es que no se entedía muy bien por qué teniendo todo lo que tenía, el «Gringo» vivía acá. Porque él tenía una concesionaria de autos", comentó una de las pocas doñas que se acercaron a curiosear, alrededor de las 8, mientras la fiscal de la Unidad de Homicidios Georgina Pairola trabajaba con sus colaboradores en la escena del crimen.

   "Era una persona diez puntos. A todos los pibes del barrio nos daba trabajo porque él estaba haciendo una construcción. O nos jodía para que buscáramos un trabajo", aportó un adolescente que se acercó a mirar cómo el cuerpo de la víctima era cargado en la mortera municipal. Otra vecina recalcó: "No creo que se hayan equivocado de persona. A este nivel no se equivocan".

   "Medina era un travieso con la venta de autos al reboleo", explicó un veterano pesquisa al recordar las andanzas del "Gringo". "Hasta hace unos años pateaba con «Peligro» Cresta (asesinado en 2016 en Garzón y Doctor Riva, a pocas cuadras de donde se perpetró el crimen de ayer). A mediados de 2013 ellos dos con otros se agarraron a balazos en una estación de servicios de 27 de Febrero y Presidente Perón con un tipo al que le habían vendido un auto que estaba feo (con problemas de papeles)", indicó el vocero.

   "Peligro" era el apodo por el que se conocía a Antonio Rafael Cresta y ese alias le había quedado "porque era un hombre que no medía consecuencias y varias veces estafó a personas que eran de su entorno", indico otro vocero consultado por este diario. Lo asesinaron de 11 balazos (dos de ellos en la cabeza) dentro de su Chevrolet Corsa rojo el 18 de febrero de 2016. Según testigos, fue víctima de una emboscada entre "un gordo pelado" que viajaba con él y otro hombre que llegó en una moto Honda Tornado. Por aquellos días el "Gringo" Medina ya vivía en los monoblocks, a unas 8 cuadras de donde mataron a su viejo compañero de andanzas.

Dos vainas servidas

Según se pudo reconstruir de lo sucedido la mañana de ayer, Medina bajó de su departamento alrededor de las 6.10. "Fue a esa hora porque a mí me despertaron los gritos de unos pibes que cantaban por Rosario Central y cuando escuché los balazos pensé que algún vecino los había querido espantar. Después nos dimos cuenta que habían matado al «Gringo»", indicó una de las pocas vecinas que se acercó a mirar el trabajo de la PDI sobre el cuerpo de Medina, que fue resguardado por una tienda de campaña para proteger la escena.

   Allí los peritos señalizaron dos vainas sobre el pasillo que se abre entre el monoblock donde vivía Medina y la torre contigua. El cuerpo quedó tirado a la salida de ese pasillo, a menos de dos metros de su Chevrolet S-10 estacionada. En la cintura llevaba una pistola calibre 22 que no alcanzó a sacar.

   Mientras los peritos de la PDI trataban de conseguir testigos del asesinato de Medina, un vecino recordó que hace poco más de una semana el "Gringo" protagonizó un intercambio de disparos con un par de hombres. Un episodio que no figura como denunciado. La fiscal Pairola trabajó en la escena con el Gabinete Criminológico y su Brigada Operativa.


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