Policiales

Lo condenaron a 18 años de cárcel por matar a un vecino

"Pase lo que pase, quédense tranquilos", les dijo Luciano Bogado a sus familiares.

Sábado 30 de Junio de 2018

"Pase lo que pase, quédense tranquilos", les dijo Luciano Bogado a sus familiares minutos antes de conocer el resultado del juicio al que llegó acusado de matar de un escopetazo a su vecino Roberto Alvarez el 24 de abril de 2015. Las tres juezas del tribunal entraron a la sala, pidieron que le sacaran las esposas y leyeron el fallo: lo condenaron a 18 años de prisión como autor de homicidio agravado y por la portación de un arma de uso civil.

La sentencia unánime de las juezas Hebe Marcogliese, Patricia Bilotta y Marcela Canavesio se dio a conocer ayer al mediodía y puso fin al juicio oral contra Bogado por el crimen de Roberto "Ñoqui" Alvarez, quien recibió un disparo de escopeta en el abdomen tras una discusión en barrio Tablada.

El fiscal Florentino Malaponte había pedido una pena de 20 años a acumular con otra sentencia previa a 2 años de prisión condicional que pesa sobre Bogado. El defensor público Juan Pablo Nardín, en tanto, había pedido la absolución por falta de pruebas suficientes.

El veredicto fue leído por Marcogliese en una sala custodiada por siete policías y donde cinco familiares del acusado se sentaron detrás de él; mientras que cuatro allegadas a la víctima se ubicaron en otro extremo.

"Nadie me va a devolver la vida de mi hermano pero por lo menos no se la va a llevar de arriba. La Justicia hizo algo como la gente", dijo una vez finalizado el juicio Noelia, hermana de la víctima. La mujer declaró en el juicio y ayer contó una vez más que el día del hecho su hermano y el agresor habían estado juntos "fumando marihuana a las siete de la tarde, se conocían del barrio".

Pelea del momento

Todo pasó la noche 24 de abril de 2015 en Necochea y 24 de Septiembre. Según la fiscalía, Bogado esperó escondido detrás de un árbol a Alvarez, lo encaró y luego de una breve discusión le disparó un escopetazo mortal en el abdomen. Bogado huyó y estuvo prófugo unos meses hasta que cayó en un allanamiento a una casa de Tucumán al 900 de Pérez.

Al declarar, Noelia contó que aquella "noche, entre las 22 y las 22.40, «Luchito» va a mi casa y me pregunta por mi hermano (aludiendo a Bogado). Le dije que no había llegado de trabajar y me dijo que entonces quería hablar conmigo", recordó. En esa charla Noelia pudo saber que su hermano había tenido un inconveniente con un tal "Mareco", un hombre que se moviliza en silla de ruedas y vive a la vuelta de su casa. "Me dijo que mi hermano le había pegado al sobrino de «Mareco» y me pidió que le dijera que no fuera más para el pasillo porque le iba a pegar mal", contó la mujer.

Cerca de las 23.20 Alvarez llegó de trabajar. Tenía 26 años y había conseguido pasar de ser albañil a tener su propia cuadrilla de construcción. Noelia decidió no contarle lo que había pasado porque él tenía que ir a visitar a su hija a neonatología.

Pero un vecino le dijo a la víctima que "Luchito" había estado en su casa y él confesó que le había dado un cachetazo al sobrino de "Mareco porque se le hizo el vivo". Se fue en su moto y un rato después sonaron los disparos. Un sobrino lo encontró malherido a la vuelta de su casa. Roberto murió cerca de las 4 en el hospital al que lo habían llevado.

Entre el momento del ataque y el de la muerte, Noelia volvió a su casa y se cruzó con Bogado, quien la amenazó para que no lo denunciara. Ella lo hizo en la seccional 16ª y pegó carteles con su cara en el barrio. Ayer volvieron a verse en la sala donde el acusado escuchó su condena.

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