La sorpresa fue peor que un mal sueño para Osvaldo G, su esposa y su hijo: los tres dormían
plácidamente ayer a la madrugada en su casa de barrio Arroyito cuando dos desconocidos armados los
sacaron de la cama. Los intrusos, que habían ingresado por una puerta trasera, presumían que los
dueños de casa guardaban 30 mil pesos. Pero tras dos horas dando vueltas por la casa los
malhechores comprobaron que el dinero no estaba. Se resignaron entonces a llevarse 540 pesos, dos
tarjetas de débito y tres teléfonos celulares.
Fuentes de la policía señalaron que, a las 2 de ayer, Osvaldo G., de 66 años, descansaba con su
esposa, Marta Teresa C., de 67, en una de las habitaciones de su casa de Almafuerte al 600, a unos
50 metros de bulevar Avellaneda. En otro cuarto dormía el hijo de la pareja, Daniel Osvaldo, de 31
años. Mientras esto ocurría, dos hombres con movimientos sigilosos habían alcanzado el patio
trasero de la propiedad luego de escalar el techo de un inmueble contiguo.
Una vez allí, los intrusos sólo tuvieron que abrir la puerta que conecta con el interior de la
casa para introducirse en la vivienda.
Sorpresa. Una vez adentro, los movimientos de los ladrones sobresaltaron al matrimonio y a su
hijo. Todavía adormilados, los ocupantes de la propiedad distinguieron la silueta de los asaltantes
que los encañonaban con un revólver y una pistola. El silencio se rompió rápidamente. “¿Dónde
están los 30 mil pesos?”, inquirió uno de los ladrones. En rigor los intrusos llegaban con un
dato bueno, sólo habían cambiado circunstancias de tiempo. “Los dueños de casa habían
recibido ese dinero pero ya lo habían invertido en otro negocio. No se trata de una familia
acaudalada. El propietario tiene dos taxis”, indicó un portavoz del sumario.
Los dueños de casa intentaron convencer a los intrusos de que la plata ya no estaba en la
propiedad, pero éstos dudaron de esa afirmación. Entonces inmovilizaron a la pareja con precintos
plásticos y al hijo del matrimonio lo llevaron a otra habitación porque intentó resistir el atraco.
“Para intimidarlo al muchacho le dieron un culatazo en la cabeza y lo dejaron encerrado en el
cuarto”, explicó la fuente policial.
Rincón por rincón. Sin obstáculos a la vista, los malhechores comenzaron una búsqueda frenética
por todos los rincones de la casa, pero el dinero no apareció. Al parecer, cuando ya habían
transcurrido dos horas, se convencieron de que no había nada sin rastrillar.
Antes de irse, recogieron 540 pesos de dos billeteras que encontraron en la vivienda, dos
tarjetas de débito y tres teléfonos celulares. Se fueron por la puerta principal y cerraron con
llave. Un rato después, la pareja y su hijo lograron zafar de las ataduras y se contactaron con el
911. Una patrulla del Comando Radioeléctrico acudió a la vivienda, pero ya los ladrones se habían
esfumado.
Ayer a la mañana, un cronista de La Capital llegó hasta la casa de Almafuerte al 600 pero
una hija del matrimonio asaltado prefirió no brindar detalles del ilícito. “Discúlpeme.
Prefiero no hablar del robo porque mis padres están shockeados por lo que pasó”, explicó con
cortesía la mujer.
El atraco fue denunciado en la comisaría 9ª —controla la zona donde ocurrió el
hecho—, pero hasta anoche no había novedades de los autores.
Escruche
A unas 20 cuadras de la casa de Arroyito donde irrumpieron ladrones
hubo otra visitada por delincuentes aunque, en este caso, sus ocupantes no estaban. Fue en Maciel
al 600, en Alberdi. Los intrusos ingresaron a la casa de Horacio F. y tras una recorrida se
apoderaron de relojes de marca, uno de oro, y artículos electrónicos.