Banda Los Monos

La presencia de policías en la banda, el rasgo sobresaliente de la investigación

Para los jueces no quedaron dudas de que Los Monos eran una banda de criminalidad organizada, fuerte y consolidada.

Jueves 03 de Mayo de 2018

Para los jueces no quedaron dudas de que Los Monos eran una banda de criminalidad organizada, fuerte y consolidada. Para ellos, las 52 audiencias de juicio dejaron al desnudo que los líderes comandaban por igual a subordinados civiles y a policías a los que se les impartían órdenes y que se desempeñaban como sus empleados. Y que el más importante rasgo de esta asociación ilícita era generar negocios económicos. Lo que se nota, dice el tribunal, en el acervo de propiedades y vehículos decomisados.

Los jueces convalidaron como líderes a "Guille" Cantero y Ramón "Monchi" Machuca. El primero como el brazo armado y el segundo implicado en la violencia, pero sobre todo como conductor del negocio económico. La conmoción de comprobar el modo en que los uniformados actuaban para la banda recorre el fallo. "Marcada perplejidad y hasta un dejo de sinsabor generó en este Tribunal cuando se reproducían los audios de las escuchas, o se leían sus transcripciones, observando cómo personal policial especialmente entrenado para combatir el delito, sin descaro lo cometían, aconsejaban y se sometían a la voluntad de personas que como se tiene por probado en el presente juicio, hacían de la violación de la ley su trabajo habitual. Burlando aquellos uniformados la confianza que la sociedad depositara en los mismos a partir del rol funcional".

Los jueces aluden al caso del policía Juan "Chavo" Maciel que ya fue condenado en juicio abreviado por integrar la banda y que llegó al punto de haber proporcionado a los líderes de Los Monos las direcciones de los policías que los investigaban.

Cercanos y con poder

Pero algo que destacan es la proximidad de efectivos en situaciones cotidianas en operaciones con ánimo de lucro. Un ejemplo está en un diálogo captado el 23 de mayo de 2013 en que el condenado policía Juan José Raffo le dice a "Monchi": "Escuchá, ¿te sirve comprar 10.000 dólares? Decime vos el precio que lo podés pagar. Que los tiene un amigo, a ver si los vende". A esto Machuca responde: "8,90 cerró hoy". Raffo replica: "Bueno, ¿te sirve si los da a ese precio?". Machuca: "Sí". Raffo: "Dale, ahora te lo confirmo en un ratito". Una hora más tarde Raffo le dice "a su jefe" según el tribunal: "Ahí lo largan a ese precio, así que si los querés, los vamos a buscar". Machuca repone: "Listo, decile que sí". Raffo: "Dale, dale, ya se lo confirmé así que cuando tenés eso me los traes a mi casa y al rato te lo traigo, no hay problema".

Los magistrados citan este diálogo para probar que la banda, que podía incursionar en la compra de divisas, tenía un poder económico "que siempre fue minimizado por las defensas". Machuca fue captado en las negociaciones previas a la compra de diez mil dólares. El tribunal remarca la imposibilidad de que los imputados hayan entrado en posesión de los distintos bienes que lograron por una causa diferente a los hechos delictivos atribuidos. Y destacan en tal sentido la nula existencia de ingresos justificados.

Otro atributo de la subordinación lo destacan en la conversación de "Monchi" con el policía Angel Albano Avaca, que era secretario en la comisaría 15ª. Machuca le reprocha a Avaca que no le atienda el teléfono un domingo cuando allí tienen detenido a un lugarteniente suyo. Le recrimina que apagó la radio, que debió haberlo llamado ya que le pagaba para eso. El policía le replicó que los domingos tiene que descansar. "En esa escucha se ve una relación de jefe-empleado entre «Monchi» y Avaca, donde hubo un incumplimiento por lo cual luego lo castiga", dicen los jueces. El castigo consistió en una marcha orquestada por el propio "Monchi" frente a la comisaría 15ª para hacerle pagar a Avaca su desacato.

Las líneas medias

En el juicio, dice el tribunal, también quedó clara la existencia de una banda con líneas medias que respondían directamente a los jefes, y que constituían un nexo necesario y continuo con los estratos inferiores, recibiendo órdenes e impartiendo las mismas hacia abajo, organizando todo el aspecto operativo y diario del desenvolvimiento de la organización, informando y rindiendo cuentas a su vez a la dirección. En ese escalón se ubican los condenados Emanuel Chamorro y Leandro Vilches.

En el mismo renglón se sitúan personas de las fuerzas de seguridad (policía provincial, Prefectura y Policía Federal) como integrantes del "staff de apoyo". Su participación consistía "en brindar información privilegiada y/o «liberación de zonas» para que la banda operara y/o suministro de municiones y/u otras tareas, para lo cual la condición de policía resultaba esencial. En particular, la existencia de «bunkers» (puntos fijos, visibles y con relativa permanencia temporal para el expendio de drogas al por menor) sólo puede explicarse con la connivencia de las fuerzas de seguridad".

Para el tribunal quedó demostrada la existencia de un núcleo de operaciones (soldaditos, sicarios, personas encargadas de la venta y/o traslado y/o fraccionamiento de estupefacientes, testaferros o prestanombres, construcción de bunkers, etc.) constituido por varias personas, las cuales producían bienes y servicios a la asociación. Eran el eslabón más bajo del engranaje criminal, sustituibles e intercambiables. Dicen los jueces que la investigación "acertadamente" no estuvo dirigida en especial a individualizar a estas personas que no obstante fueron imputadas cuando fueron encontradas en delito flagrante.

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