La conjetura de que al menos otra persona participó de la violación y el crimen
de Daniela Sparvoli fue sustentada por el magistrado que condenó a Juan Pablo Carrascal. Aunque no
lo afirmó de modo contundente, el juez Julio García enumeró una serie de pruebas que darían cuenta
de la presencia de otro atacante, aún no identificado, en el escenario del homicidio.
El primer elemento que reflejó la actuación de al menos dos personas apareció
mencionado en la autopsia, a pocos días del homicidio.
Ese estudio indicó que la mujer fue estrangulada mediante una tracción del
cuello ejercida desde atrás, "asociable a tironeo de sus vestimentas" y, al mismo tiempo, la
constricción desde adelante de otro elemento, como podría ser un cinturón.
Dos individuos. Esta acción simultánea, para el juez de Sentencia, "resultaría
compatible con la concurrencia de dos individuos en la comisión del hecho".
Otra prueba fue el hallazgo de semen correspondiente a dos patrones genéticos
diferentes en el cuerpo de la mujer asesinada.
El perfil genético de Carrascal resultó coincidente con parte de la muestra,
pero existe una "fracción espermática" obtenida en los hisopados que no es compatible con su ADN,
por lo que pertenecería a otra persona.
El tercer elemento fue determinado por el estudio de un médico forense respecto
de la posición en que quedó el cuerpo de la docente.
El médico policial dedujo que, una vez consumado el crimen, la mujer fue "tomada
de los miembros superiores e inferiores y previo vaivén fue arrojada hacia el oeste con una
mecánica similar a como se arroja una bolsa de papas".
Para García, esto indica que "según las reglas de la lógica, experiencia y
sentido común, una persona tuvo que tomarla de las muñecas y otra de los tobillos".