Tres jóvenes estudiantes universitarias fueron detenidas por personal de la
comisaría 9ª cuando fueron a denunciar el robo de un auto que, casulamente, poco antes había sido
secuestrado por agentes de la Policía Motorizada en el barrio Arroyito. En el interior del vehículo
había cuatro armas de fuego que una de las chicas le había guardado a un barrabrava de Rosario
Central con el que mantiene una relación afectiva y con el cual las tres habían ido a ver el
partido entre los canallas y Lanús.
Todo se descubrió a las 19.40 del sábado cuando un llamado anónimo alertó a la
policía de que gente desconocida en el barrio estaba cargando armas en un Chevrolet Meriva color
gris patente FQK596 estacionado en Silva y Juan B. Justo, a sólo tres cuadras del Gigante de
Arroyito.
Cuando los agentes arribaron al lugar indicado encontraron el auto pero a ningún
ocupante. Entonces convocaron a un testigo y, aunque tenía las cuatro puertas cerradas, pudieron
abrir el baúl que estaba sin llaves. Después revisaron el interior del vehículo y la sorpresa llegó
cuando hallaron una cartera blanca debajo del asiento trasero derecho: allí había una pistola
Hacker Koth calibre 40 con cargador y 10 municiones; un revólver Taurus calibre 3.57 con seis
cartuchos; una pistola Bersa calibre 22 con siete balas; y una pistola Orbea calibre 6.35 con cinco
cartuchos en el tambor y uno en la recámara. De todas esas armas, sólo la primera tenía su
numeración legible.
Fueron ellas solas. Así las cosas, los agentes dejaron el auto secuestrado y con
las armas en su poder fueron a la comisaría 9ª para labrar el acta correspondiente. En esa
seccional estaban casualmente las chicas denunciando el robo del vehículo.
Según un vocero de la seccional, "mientras estaban en la cancha se enteraron de
que la policía estaba trabajando en el auto y en vez de ir a ver que pasaba se vinieron para aquí y
falsearon la denuncia con letra que les dio el barrabrava que les entregó las armas".
Para sorpresa de los policías, esta es la primera vez que las tres jóvenes
canallas entran a una comisaría. Ninguna tiene antecedentes penales, son de clase media alta y
estudiantes universitarias: una sigue la carrera de traductorado de inglés, otra está en tercer año
de ciencias económicas y la dueña del auto y relacionada al barrabrava sigue derecho.
Las tres jóvenes, identificadas como Melisa Estefanía T., de 24 años; Luciana
Edith A., de 25 y Cecilia S., de 20 años, seguían ayer presas y acusadas de portación ilegal de
armas de guerra y de armas de uso civil además de falsedad ideológica por la denuncia que
pretendieron presentar. Están a disposición de la jueza de Instrucción número 1, Roxana
Bernardello, quien dispuso que se les tome un interrogatorio sumario.
En tanto, el barrabrava que le habría entregado las armas a las chicas y que
mantiene una relación con una de ellas, ya está identificado y ayer era buscado por los
investigadores.