Policiales

Intentó robar, fue perseguido y al final terminó preso con un tiro en una pierna

Un ladrón solitario ingresó a un comercio, hirió a un cliente y fue echado por su dueña. Al huir lo fueron cercando varios policías. Se resistió y al final lo balearon

Miércoles 02 de Octubre de 2019

Un intento de asalto a un comercio del macrocentro terminó con un cliente herido de bala y un ladrón apresado luego de una persecución a pie a lo largo de tres cuadras atestadas de autos y peatones. Todo culminó cuando dos policías, uno de ellos de civil, le dispararon a las piernas. Gritos, disparos y una tensión propia de un hecho policial "en vivo" conmocionaron a vecinos de la manzana delimitada por Zeballos, España, Montevideo e Italia que no podían creer lo sucedido ayer al mediodía mientras filmaban todo con sus celulares.

Casi todos los vecinos elogiaron la acción policial que no desató un tiroteo en medio de la gente y de los autos

Un joven de 28 años identificado como Víctor Maximiliano C. quedó detenido como sospechoso de haber asaltado el local y herir al cliente. En su poder se secuestró una pistola Glock calibre 9 milímetros. El sospechoso, quien según fuentes policiales tiene variados antecedentes por robo, permanecía anoche internado (en calidad de detenido) en el Hospital de Emergencias con una herida de arma de fuego en la pierna izquierda.

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En el mismo hospital quedó internado Andrés F., el cliente de 32 años que resultó herido de un balazo en una pierna. También la dueña del local asaltado resultó lesionada, pero sólo con un raspón en la cabeza.

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La investigación de lo sucedido está en manos del fiscal de Flagrancia Gustavo Ponce Asahad, quien imputará al sospechoso cuando le den el alta. Entre otras cosas también deberá establecer si, tal como aseguraban ayer fuentes policiales y judiciales, había un cómplice del detenido que se mantenía prófugo.

Segundos interminables

Minutos antes de las 13 de ayer Romina atendía su minimarket de Zeballos 1796 cuyo cartel en la puerta indica que también se venden artículos de librería y se realizan anillados. En el local había un cliente conocido (los vecinos se refirieron a Andrés como un abogado que vive en esa cuadra) y otro joven que luego de realizar una compra se aprestaba a retirarse.

Sin embargo, tal como relató la comerciante, en lugar de atravesar la puerta de salida la trabó, al tiempo que extrajo un arma de fuego y la montó con intenciones de cometer el asalto.

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Eso desató una escena de segundos interminables típica de las crónicas policiales: Andrés se le tiró encima al asaltante y empezó un breve forcejeo que terminó con un disparo. Simultáneamente Romina salió de atrás del mostrador blandiendo un termo para mates y dispuesta a sacar del local al asaltante.

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"Lo golpeé, pero ni sé si se dio cuenta. Tenía que sacarlo de ahí porque así, encerrados como estábamos, él era dueño de nuestras vidas", le repetía media hora después a los vecinos que se acercaban cálidamente a saludarla mientras ella relataba el hecho a los policías. Todavía conmocionada, no podía explicar en qué momento se había producido un corte en su cuero cabelludo.

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El delincuente herido es asistido en Montevideo e Italia
El delincuente herido es asistido en Montevideo e Italia

Con el cliente herido de bala en una pierna, tendido en el suelo del local y gritando de dolor, Romina comenzó a forcejear con el ladrón. "Pude abrir la puerta y empujarlo hacia afuera", recordó.

Justo en ese momento pasaba por la vereda un policía vestido de civil que le dio la voz de alto. "El policía acababa de sacar el auto de la cerrajería que está a mitad de cuadra", comentó un vecino que aportó a la construcción colectiva de un relato compuesto de tantas versiones como testigos hubo.

Huyó a pie

El asaltante no acató la voz de alto y comenzó a caminar por Zeballos hacia España. En uno de los tantos videos que comenzaron a circular por las redes sociales minutos después del hecho se puede interpretar que su estrategia parecía ser la de fingir que no tenía nada que ver con lo ocurrido.

Sin exhibir la pistola que llevaba en un morral, una costosa Glock 9 milímetros, el asaltante caminaba a paso apurado sin llegar a correr y metiéndose entre los autos que avanzaban lentamente en una zona donde el tránsito se embotella naturalmente por la gran cantidad de vehículos que circulan entre las pausas obligatorias de los semáforos.

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El delincuente herido, en la ambulancial del Sies.
El delincuente herido, en la ambulancial del Sies.

Entre los videos y relatos de testigos se pudo reconstruir la persecución que comenzó el policía de civil en la esquina de Zeballos e Italia y continúo cuando el sospechoso tomó por España y se dirigió hacia Montevideo. Muchos indicaron que el ladrón intentaba, cada tanto y en vano, subirse a algún vehículo para esconderse o escapar.

Una filmación mostraba que en la cuadra de España al 1500 se había sumado a la persecución un uniformado, al parecer de la Motorizada, que lo seguía caminando por la vereda este mientras el policía de civil lo seguía por la de enfrente sigilosamente y sin dejar de apuntarle con su arma.

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Muchos refirieron gritos. "Los policías le decían que se detuviera mientras algunos vecinos les decían que no dispararan y otros les pedían que lo mataran", contó una joven que fue testigo de una parte de la secuencia. "La verdad es que fueron muy cuidadosos", elogió el empleado de un negocio que observó la última parte del suceso, en alusión a la prudencia de los policías que evitaron disparar en un contexto repleto de gente típico de una hora pico.

Cercado

Con al menos dos policías siguiéndolo mientras ensayaba un trote para alejarse, al llegar a la esquina con Montevideo el ladrón volvió a doblar hacia Italia. Un embotellamiento natural le impidió apurar el tranco y se puso a caminar rápido entre los autos detenidos en el semáforo. También allí lo vieron intentar meterse en algún vehículo.

Según observaron desde un negocio, para entonces ya eran "dos policías de civil y uno uniformado" los que seguían sus pasos. "Había gente, autos, el tipo no mostraba el arma pero la policía no podía disparar", dijo un empleado que aseguró que el sospechoso tenía una mano en su morral.

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Al llegar a la mitad de la cuadra de Montevideo al 1700, a sólo dos cuadras de la Fiscalía Regional y según pudo verse en un video registrado con un celular desde un balcón, no había autos en escena. Tampoco peatones que al ver lo que pasaba se habían refugiado en los comercios que estaban abiertos.

El asaltante caminaba por la vereda norte, uno de sus perseguidores le apuntaba desde la calzada y el otro, de civil, lo seguía a unos diez metros caminando por la misma vereda.

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"La policía le daba la voz de alto pero él no les hacía caso; les gritaba que no había hecho nada. Hubo unos tiros al aire hasta que uno le disparó a las piernas y cayó", comentó un almacenero. "Vi a cuatro o cinco policías que le gritaban «tirate, entregate», pero él no lo hacía. Cuando vi la que se venía me metí en una granjita", comentó un vecino que fue sorprendido por la escena cuando iba a una farmacia.

Cuatro tiros

De todos los testigos consultados, una gran mayoría aseguró haber escuchado cuatro tiros y ninguno vio al asaltante disparar. Ni siquiera un empleado que aseguró que "el tipo iba con una mano adentro del bolso, pero al llegar a mitad de cuadra sacó un arma. Fue entonces que le dispararon".

Lo cierto es que, tal como se vio en uno de los videos filmados por testigos, los policías le dispararon al sospechoso cuando no había en escena vehículos ni peatones. Para entonces toda la zona estaba colmada de uniformados que habían llegado al quiosco donde había comenzado todo, a unos cien metros de allí.

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También fue registrado por un celular el momento en el que Víctor C. fue apresado. Herido en su pierna izquierda, tendido boca abajo sobre la ochava noreste de Italia y Montevideo frente a un restobar, un policía lo esposaba mientras otro sacaba de su morral una Glock 9 milímetros y una botella plástica de coca.

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Momentos más tarde una ambulancia se lo llevó al Heca y llegaban peritos de Rastros a hacer la planimetría de lo sucedido. En la esquina quedó una importante mancha de sangre junto al morral y la pistola incautada. Y entre los vecinos una historia que circulará los próximos días hasta que el vértigo de lo cotidiano aporte un cambio de tema.

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