POLICIALES

"Hoy vivo nada más que para que se haga justicia por la muerte de Michel"

Lo dijo la mamá de un joven de 18 años que fue asesinado en 2014 en un hecho que llegará a juicio ora y público con dos policías imputados

Domingo 10 de Enero de 2021

Michel Campero tenía 18 años cuando dos policías, padre e hijo, lo mataron en Granadero Baigorria en enero de 2014. Al cumplirse siete años su madre organizó un homenaje junto a sus familiares y amigos. Caía la tarde del sábado en el playón de Calfucurá y Unión, barrio La Cerámica, mientras unos chicos jugaban un picado y otros pintaban un mural dedicado a Michel. En uno de los arcos colgaba una bandera con su cara, que también se repitió en remeras y otras banderas que decoraron el lugar.

Este homenaje se dio en una ocasión especial para Marisabel Bauer, la madre del chico, porque después de tantos años de espera en este 2021 tendrá lugar el juicio oral y público por el asesinato de su hijo. Los policías Omar Guillermo Dal Lago y Omar Jesús Dal Lago llegarán al debate acusados de homicidio calificado por abuso de la funcion policial y por abuso de armas. La pena solicitada por el fiscal Gonzalo Fernández Bussy, de la Unidad de Violencia Institucional, es de prisión perpetua.

A Marisabel se la veía emocionada y triste en el homenaje a su hijo. "En estos momentos yo me caigo un poco porque se cumple un año más, pero sé que me voy a volver a levantar", contó a este diario. Recordó que el 8 de enero de 2014, en el velorio de su hijo, le prometio que iba a hacer justicia. Después, en los idas y vueltas del proceso, sintió que no iba a lograrlo. "Se me hizo muy dificil buscar justicia, se cumplieron siete años y recién en noviembre acusaron a los policías. Ese día sentí tocar el cielo con mis manos", agregó.

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La noche del 6 de enero de 2014, cerca de las 23.30, el policia Omar Jesús Dal Lago llegó a su casa de Granadero Baigorria en moto, junto a su pareja y su hijo pequeño. Vestía de civil, estaba abriendo la puerta cuando fue sorprendido por dos jóvenes que iban en moto. Uno de ellos bajó armado, le robó el vehículo a Dal Lago y se dio a la fuga. En cuestión de un instante Dal Lago le avisó del asalto a su padre, Omar Guillermo, también policía, en ese entonces comisario y jefe de la Brigada de Orden Urbano de Rosario. Se subieron a un auto particular y comenzaron así la búsqueda de los ladrones. Fue el comienzo de una persecución fatal.

Lo ocurrido a partir de entonces fue motivo de debate durante todos estos años. Como suele suceder en casos de violencia institucional se pusieron en juego dos versiones de los hechos muy contrapuestas. La primera que se instaló como oficial, como también es frecuente, fue la policial. Los Dal Lago dijeron que después de unos minutos de búsqueda por las calles de la ciudad alcanzaron a ver a los ladrones. Omar Guillermo dijo que al acercárseles efectuó dos disparos al aire con la intención de intimidarlos. Que entonces uno de los chicos pudo huir y que el otro, Michel Campero, que iba a bordo de la moto robada, chocó de atrás a un colectivo de la línea 103. Dal Lago padre dijo que Campero, al reincorporarse de la caída, los apuntó y fue así que comenzó un intercambio de disparos.

La versión del enfrentamiento comenzó a derribarse cuando se supo que el arma hallada junto al cadáver de Michel Campero era de juguete. La investigación, entonces, se centró en esclarecer cómo se había dado esa muerte, y quién había disparado los dos balazos que recibió Campero. Uno entró por la espalda y el otro por un glúteo.

Los policías habían sido imputados por homicidio calificado al comienzo de la investigación, pero en diciembre de 2014 la entonces jueza Alejandra Rodenas los sobreseyó. Según su consideración se había tratado de un enfrentamiento y los Dal Lago no habían tenido la intención de matar. La coartada de la legítima defensa pareció prosperar pero la Fiscalía apeló el sobreseimiento. Analizaron que no se había podido determinar de qué arma había salido el tiro que dio en la espalda de Campero, como sí había ocurrido con el segundo disparo, del cual se supo que había sido efectuado por Dal Lago padre, cuando la víctima estaba en el piso.

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Por pedido de la Cámara Penal el sobreseimiento de los policías fue revisado y en 2016 Dal Lago padre quedó procesado por exceso en la legítima defensa. Su hijo continuó sobreseido hasta que la Corte Suprema de la provincia anuló el fallo gracias a un recurso presentado por la querella, integrada por los abogados Ricardo Lamas y Valentín Hereñú, del Centro de Asistencia Judicial. La causa volvió a la Cámara y fue entonces que el juez Alfredo Ivaldi Artacho la elevó a juicio oral, con los dos policías acusados, al considerar que no se pudo determinar quién dio el disparo a la espalda, que causó la muerte de Campero. Eso deberá esclarecerse durante el debate.

La investigación inició en el viejo sistema judicial y se trasladó al nuevo sistema, donde llegó a audiencia preliminar en noviembre de 2020. El fiscal Gonzalo Fernández Bussy, de la Unidad de Violencia Institucional, coincidió con la querella al solicitar la pena de prisión perpetua para los dos policías, acusados de homicidio calificado por abuso de la función policial y por abuso de armas. El juicio no tiene fecha, y los Dal Lago llegarán al debate en libertad.

En su acusación los abogados querellantes se basaron en que no pudo comprobarse la existencia de una agresión previa por parte de Campero, así como tampoco se confirmó la presencia de un segundo ladrón como lo había sostenido la versión de los policías. Sobre el arma de juguete hallada a la víctima los querellantes dijeron que "podrá tener capacidad intimidatoria para el común de las personas pero difícilmente pueda ejercer ese efecto sobre un funcionario policial acostumbrado a tener contacto con armas". En ese sentido indicaron: "De ese objeto nunca pudo haber salido disparo alguno, lo que implica una inexistencia de agresión ilegítima previa”. En tanto la defensa de los acusados argumenta que cerca de la escena del crimen apareció una pistola 9mm en un charco de agua, que pudo haber arrojado el segundo ladrón, aunque la querella lo consideró "un ardid distractivo y engañoso, ya que no puede darse por acreditado".

En 2014, año en que fue asesinado Michel Campero, hubo 13 casos similares en el departamento Rosario según un informe publicado por el Ministerio Público de la Acusación en septiembre de 2019. En 2015 fueron 19, y en 2016 hubo 9 más. Fueron tiempos en los que muchos familiares de chicos víctimas de la violencia institucional comenzaron a juntarse. Marisabel se acercó a movimientos de derechos humanos en 2017, por consejo de sus abogados para que pudiera tener contención. "Yo me aferro a los abrazos, a hablar con otras mamás y hermanas, me ayuda muchísimo porque uno va a marchas, viaja, hace una fiesta para despedir el año", contó.

En distintos momentos de la charla con este diario Marisabel dijo que no puede vivir sin Michel. Aunque ya son siete años los que lleva en este camino, en el que también perdió a su pareja y al primer hijo del matrimonio en distintos accidentes de tránsito. "Hoy vivo nada más que para la justicia de Michel, que era lo único que me quedaba", lamentó.

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