Policiales

Hallaron el cadáver de un joven que había sido raptado hace 19 días

Se trata de Cristian Enrique, de 22 años, que fue levantado cerca de su casa por gente vestida con ropas policiales. La Fiscalía maneja tres hipótesis

Domingo 11 de Noviembre de 2018

A las 21.01 del viernes el celular de la mamá de Cristian Enrique, el joven de 22 años que había sido raptado el pasado 23 de octubre cerca de su vivienda del barrio Cabín 9, recibió una llamada telefónica. Una voz de hombre, disimulada quizás por el uso de un pañuelo, le espetó directamente: "El cuerpo de tu hijo está tirado en la ruta 14, entre el kilómetro 6 y el 7. ¿Me escuchaste?". Tras un corto silencio el hombre volvió a repetir el mensaje e hizo un agregado. Le dijo a la mujer: "Andá a buscarlo". Luego cortó. Inmediatamente los fiscales a cargo de la investigación recibieron la noticia de parte de la familia de Enrique y ordenaron a efectivos de Gendarmería Nacional y la Policía Federal que cortaran la ruta 14 y que con perros realizaran un rastrillaje en la zona indicada.

Así, sobre la medianoche del viernes, a la altura de un cruce de caminos ubicado en el kilómetro 6.5 de la ruta provincial 14 encontraron entre matorrales el cuerpo de un muchacho. Estaba desnudo y su muerte databa de más de 15 días según apreció el forense que lo examinó en el lugar. El médico también indicó que lo habían matado a golpes.

Además, los tatuajes en el cuerpo de la víctima y el contexto del hallazgo hicieron inferir a la familia y a los pesquisas que, sin dudas, se trataba de Cristian Enrique. Sin embargo, oficialmente, ninguna de las fuentes consultadas se animó a confirmarlo y prefirieron esperar los resultados finales de la autopsia.

Un llamado anónimo

Horas después de que los familiares de Cristian realizaran una nueva movilización frente al Centro de Justicia Penal y que el Ministerio de Justicia de la provincia hiciera pública la oferta de una recompensa de un millón de pesos a quien aporte datos sobre Enrique, un llamado telefónico a la madre del joven abrió el juego que ahora los fiscales deberán seguir jugando para determinar cómo, cuándo y quién mató al muchacho.

Cristian Enrique trabajaba como albañil. Tenía 22 años y vivía con su pareja en el barrio Cabín 9. Su familia denunció que el martes 23 de octubre mientras estaba en su auto junto a su novia, a metros del cruce de calles La Tacuarita y Ceibo, en inmediaciones de su casa, fue interceptado por cuatro hombres que circulaban en un Chevrolet blanco sin patente.

"Alto, policía", les gritaron. Al menos dos hombres bajaron del auto y le ordenaron a Enrique que subiera al rodado. La novia del pibe y varios testigos denunciaron que los hombres del vehículo blanco llevaban gorras y chalecos con identificación de la PDI (Policía de Investigaciones). Y que se movían con modos y tiempos de policías. El auto que se llevó a Enrique siguió por calle La Tacuarita y dobló por Las Palmeras hacia el sur. Nunca más su familia lo volvió a ver, y desde el día siguiente comenzaron a realizar manifestaciones tratando de hacer visible la desaparición de Enrique.

Vínculos y sospechas

"A mi hijo se lo llevaron hombres vestidos como policías. Eso me contaron. Que tenían uniformes de policías, gorrita de policías, armas y chalecos de la PDI. Fue el martes pasado (23 de octubre), un día después de la saga de allanamientos que hizo el Ministerio de Seguridad en el barrio Cabín 9 en un operativo destinado a esclarecer el secuestro extorsivo de Colián Miguel, un comerciante de vehículos usados y referente la comunidad gitana.

En ese megaoperativo llevado adelante el 22 de octubre último por efectivos de PDI y la Prefectura en Rosario y Pérez, un tío del joven Enrique, Gustavo "Bocón" F., de 36 años, fue detenido.

En ese sentido, una de las hipótesis que maneja la investigación en manos de los fiscales Miguel Moreno, Matías Edery y Luis Schiappa Pietra, es que Enrique manejaba uno de los vehículos con los que el 3 de septiembre pasado fue secuestrado Colián Miguel (ver recuadro). Un hecho que habría sido ejecutado por una banda mixta de civiles y policías.

Rastrillajes

Minutos después de las 21 del viernes, los mil metros que separan el kilómetro 6 del 7 sobre la ruta provincial 14 se vieron conmocionados por la llegada de efectivos de la subcomisaría 6ª (Soldini) y la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) que cortaron abruptamente la traza. Entonces, efectivos de Gendarmería Nacional y la Policía Federal con perros rastreadores comenzaron a trabajar a ambos lados de la calzada, hundiéndose en banquinas y zanjones.

Alrededor de las 2.45, a la altura del kilómetro 6.5, los perros lograron el objetivo. Detectaron en medio de un zanjón seco y cubierto de yuyos, sobre el costado oeste de la calzada, el cuerpo de un hombre. Estaba desnudo y llevaba más de 15 días muerto según las primeras pericias. En las inmediaciones no hay cámaras de videovigilancia, aunque el vehículo en el que llevaron el cuerpo de Enrique hasta ese lugar pudo haber sido captado por cámaras ubicadas en la localidad de Soldini, si es que ese fue el camino que tomaron sus asesinos.

La escena del hallazgo quedó en manos de las fuerzas federales ya que intervienen ante la sospecha de que en la desaparición de Enrique haya participado personal de la policía provincial.

   "A las 7 de la mañana nos confirmaron que el cuerpo que habían encontrado era el de Cristian. Lo reconocieron sus familiares por los tatuajes que tenía en sus brazos. Eran muy específicos", explicó una vecina de Cabín 9. Los detalles a los que se refería eran un nombre de mujer y la pequeña mano de su sobrina impresos sobre la piel. "Él tenía adoración por esa criatura", explicó.

   "Cristian era un chico que no era problemático. No era un berretinudo. Nunca se agarró a trompadas con nadie. Hay cosas que están circulando que no sabemos de donde salen. Dicen que fue chofer en un secuestro o que hay parientes nuestros presos por el secuestro de un gitano. Y eso no es así", dijo la mamá del joven ayer por la mañana mientras el calor agobiaba en Cabín 9.

Si pero no

Según se supo en un mar de versiones cautelosas, el informe preliminar del forense que revisó el cuerpo en el lugar del hallazgo "indicó que (Enrique) fue muerto a golpes. Tiene varias costillas fracturadas. No tiene lesiones en el cráneo, pero hay que esperar los resultados de la autopsia para tener mejor información". Al respecto, se sostuvo que la necropsia se realizará bajo las reglas del Protocolo de Minnesota, establecido para analizar aquellas muertes a manos de fuerzas oficiales.

   El día de ayer, los padres de Enrique peregrinaron tras los pesquisas. A media mañana Carina, la mamá de Cristian, estaba en el Instituto Médico Legal. Allí dijeron que no podían identificar el cuerpo "por el avanzado estado de descomposición". Eso motivó que los fiscales ordenaran la reidentificación del cadáver. Sin embargo, una fuente calificada de la pesquisa confió que "si bien el cuerpo estuvo a la intemperie durante varios días pueden verse tatuajes en los brazos que indican que se trata de Cristian Enrique".

   Oficialmente habrá que esperar que la ciencia cumpla con su parte. Sin embargo, más de una fuente confió que los indicios y pruebas recolectadas permiten inferir "con un alto grado de certeza" que el cuerpo corresponde al joven levantado por hombres vestidos como policías en Cabín 9 el 23 de octubre. La investigación fue caratulada como homicidio y todo indica que Enrique fue asesinado pocas horas después de haber sido capturado.


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