El estrépito de los vidrios rotos conmovió a la encargada de un conocido bazar del microcentro. La mujer creyó que había ocurrido un accidente en el segundo piso del local, pero al subir encontró a una empleada y a un muchacho encerrados en su oficina. La empleada le dijo que dos jóvenes que habían ingresado fingiendo ser clientes, los habían encañonado y se habían llevado los 15 mil pesos de la recaudación del fin de semana. Sin embargo, la encargada parecía ayer cubierta de dudas sobre lo ocurrido. Estaba convencida de que el robo tuvo un entregador. "Solamente yo sabía dónde estaba el dinero", sostuvo la mujer. Y señaló que los maleantes en ningún momento exhibieron armas.


























