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"Está abatido", dijo el padre del joven que atropelló y mató a dos ladrones

"Nunca pensé que nos iba a tocar vivir algo así", dijo el padre del joven que atropelló y mató a dos hombres que lo habían asaltado minutos antes.

Martes 13 de Abril de 2021

Diego C. sabe de trabajo y de sostener a su familia. Trabaja en una fábrica metalúrgica con su hijo, que se llama igual que él y es el joven que el jueves pasado, en un acto que cambiará su vida para siempre, atropelló a los dos ladrones que le robaron una mochila y los mató. Diego padre ronda los 50 años, vive en calle Amuchástegui de Fisherton y tiene un familia numerosa de la que no quiere hablar porque tiene miedo. La familia recibió amenazas y decidieron abandonar la casa en la que viven desde hace unos ocho años. En la puerta de la vivienda, y por un tiempo, un patrullero vigilará las 24 horas que la casa esté segura.

—¿Cómo se enteró de lo que pasó?

—Estaba en la fábrica cuando me llamó mi hijo de 13 años, me dijo que habían baleado a Diego y que había escuchado los disparos. Fui a casa a buscarlo porque pensé que estaba muerto, tal vez tirado en una zanja. Pero cuando pasé por Navarro y Zuviría, donde fue el accidente, vi la chata y me desesperé más. Después me llamó mi mujer y me dijo que Diego estaba en la casa de una vecina, que estaba bien. Suponemos que los que le robaron lo habrán marcado pero también pudo ser al voleo.

—¿Cómo está conformada su familia?

—Por seguridad no quisiera hablar de esto. Somos una familia como cualquiera y trabajamos.

—¿Se sienten apoyados?

—Si , las marchas, los apoyos, nos hicieron muy bien.

Cuando la ciudad se enteró de lo sucedido la conmoción fue total. Se tejieron varias hipótesis, entre ellas que el robo se había dado luego de que Diego retirara dinero de un cajero o que una moto lo siguió desde el centro de la ciudad y al llegar Diego a la casa de su padre le arrebataron la mochila. Otra presunción es que fue un robo al “boleo”, como aseguró el jefe de familia.

—¿Cuál era el destino del dinero que le robaron?

—Eran simplemente ahorros que él tenía, dólares para atesorar, tampoco era mucho. El vive en otro lugar, no en mi casa, y tiene proyectos como todo joven.

—¿Qué cree que le pasó por la cabeza?

—Lo que me dicen los vecinos que lo vieron en ese momento es que estaba en estado de shock, como perdido. Un vecino me dijo: “Lo vi con una cara que no parecía él”. Sobre todo porque Diego es un chico muy tranquilo. Si bien nunca hablamos puntualmente de una situación de robo como esta, cada vez que tocábamos el tema ocasionalmente teníamos algo claro: la plata no es lo importante, lo importante es la vida. Yo le decía: “Si te roban dejá que se lleven todo, a no preocuparse”. A nosotros nunca nos robaron ni en el trabajo ni en la calle, a él una vez allá por 2017 le sacaron el celular como le pasa a tanta gente, pero no reaccionó de ninguna manera.

—¿Cómo está su hijo?

—Recién ahora, según dijo el abogado (Pablo Rajmil) que lo vio, Diego está cayendo en lo que pasó. Yo por lo poco que lo vi de lejos lo noté muy abatido anímicamente. La familia está destruida, estamos mal. Esperamos que pase lo que pase él pueda esperar la resolución de esto fuera de la cárcel, ese es nuestro mayor deseo.

Son situaciones extremas, inesperadas. Diego cuenta con voz cansada y por el celular que no quiere dar la cara, que tiene miedo a exposición. “Esto es una ruleta rusa, si te toca...te toca. Lo que nunca pensé es que nos iba a tocar a nosotros. Nunca tuvimos un robo ni una situación similar entre la familia y los amigos”.

—¿Cómo se ven a futuro?

—El futuro además de triste lo veo complicado. A Diego le va a cambiar la vida. Si bien la expectativa es que salga nosotros tenemos un optimismo o ganas, o no sé, fe en que salga y siga el debido proceso en libertad. Pero ahora estamos también como él, destruidos.

—¿Cree que estuvo bien o mal lo que hizo Diego?

—No puedo responder eso. Es muy difícil en este momento siquiera hacerme esa pregunta.

Diego C. padre es de pocas palabras y mide cada tema a tocar. Prefiere no contestar unos y ahondar en otros. No vive ya en su casa y, según contó, no sabe cuando volverá. Las amenazas que la familia recibió por ahora no fueron directas a sus teléfonos particulares y, si bien no fueron más allá de las redes sociales, no dejan de ser tenebrosas y alarmantes. “Vamos a vengar a los muertos”, “Ojalá que no salgas porque ya sabés lo que te va a pasar”. Lo suficiente para que la familia se prepare para tiempos muy extraños y complicados y Diego sabe que ahora debe ser un hombre más fuerte. “Esto le cambiará la vida a mi hijo y a todos”, aseguró a La Capital.

“Iba a hacer la denuncia y se cruzó con los ladrones”

Pablo Rajmil, el defensor de Diego C., sabe que tiene en sus manos uno de los casos más resonantes de 2021: la defensa de un joven que por causas que él argumentará atropelló y mató a dos ladrones que le robaron una mochila con 2 mil dólares y unos tres mil pesos. “La causa tiene dos patas. Un hecho es el robo y lo tiene la fiscal Andrea Vega y el otro las muertes de los ladrones, y los dos están ligados de manera inexorable, no existiría uno sin el otro. El robo alteró a mi cliente que, por otro lado, nunca pretendió matar a nadie”, dijo el penalista.

“Diego nunca tuvo intención de perseguir y matar. Cuando sucede el hecho Diego sale con la camioneta no a perseguir a nadie, va a la seccional a denunciarlos y tiene la mala suerte de cruzarse con los ladrones. Estamos totalmente en contra de la calificación que pidió el fiscal Patricio Saldutti. Diego se pudo haber matado él mismo en el choque. Iba casi agachado en la chata y perdió el control por su estado de alteración. Por eso pedimos pericias accidentológicas”, sostuvo.

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El penalista Pablo Rajmil, defensor de Diego C.

El penalista Pablo Rajmil, defensor de Diego C.

En sintonía con esta hipótesis Rajmil aseguró que “Diego iba tocando bocina para llamar la atención de la comisaría que está a media cuadra de donde fue el choque. Al punto que él mismo fue hasta la seccional y denunció el hecho, sin saber que había un hombre muerto y otro herido. Del robo se encontró el arma con la que lo amenazaron y la plata robada”.

“Habría estado conforme con una alternativa a la prisión. Ofrecimos caución real y garantías propietarias para que pudiera no ir preso. A un hombre sin antecedentes y en una situación de Covid es muy injusto mandarlo a una cárcel por algo que aún no se aclaró debidamente”, agregó.

Sobre el ánimo de Diego, Rajmil precisó que “en principio no había caído en la cuenta de lo que pasó, pero ahora lo veo distinto: abatido y muy vulnerable. Es un camino que recién comienza”.

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