Alejandra García vivió una pesadilla a poco de desembarcar en un avión en el
aeropuerto de Ezeiza. Un tipo de desventura que esta mujer de 40 años intentó evitar cuando se fue
de Rosario a Madrid dos años atrás. Ayer al mediodía aún lloraba al recordar a los cuatro hombres
de rostros cubiertos que la desvalijaron a ella y a los cuatro pasajeros que la acompañaban en la
Trafic que la traía de regreso por primera vez desde su partida.
En una hora, a Alejandra le sustrajeron los 5 mil euros del
crédito que había obtenido en España para cancelar el pago de un departamento que había comprado en
la ciudad. También le hicieron trizas su anhelo de obsequiarle a sus 26 sobrinos regalos navideños
elegidos con esmero. Las dos amigas que fueron a buscarla al aeropuerto, el chofer del utilitario y
otros dos pasajeros varones también fueron asaltados. A estos dos últimos los dejaron en ropa
interior.
Una nueva vida. Alejandra es la hermana del judoca Gastón García, que participó
en cuatro Juegos Olímpicos. Dos años atrás, había dejado su puesto como supervisora de ventas de
Molinos Río de la Plata para iniciar "una nueva vida" en España. Allí trabaja para una empresa de
alimentación. Decidió marcharse por temor a la inseguridad. A la 0.30 del domingo llegó a Ezeiza.
Una hora y media después subió a una Trafic de la empresa Van Travel hacia Rosario.
Se sentó con sus amigas, Valeria Núñez, y Griselda Cravero,
en los asientos traseros. Delante se recostaron otros dos pasajeros, Miguel Angel Ricci y Leandro
Méndez. Ricci volvía a Rosario desde Palma de Mallorca. A él le robaron dos mil euros. Y a unos
metros del chofer, Eduardo Maraude, en la misma hilera de asientos, se ubicó un hombre robusto y
alto, de traje oscuro. Entregada a la charla con Vanina y Griselda, Alejandra no reparó demasiado
en este pasajero. Sería el hombre que un rato después la asaltaría.
"Se acercó al conductor (por el ladrón), lo abrazó desde
atrás, le apoyó un arma y le exigió que cambiara el sentido de circulación. La camioneta dio un
volantazo y casi volcó en la entrada a un parador de camiones, en una zona muy oscura. Allí nos
estaban esperando en dos coches tres hombres con las caras tapadas con medias". contó.
Los desconocidos abrieron la camioneta y encañonaron a
todos con ltakas. "Suban los brazos y no nos miren", gritó uno de los ladrones mientras
inmovilizaba con precintos plásticos a los pasajeros. "A los chicos los dejaron en calzoncillos",
contó la mujer.
El anillo y la pinza. Maniatadas, Alejandra y sus amigas fueron obligadas a
bajarse de la Trafic. "Mejor que nos entreguen todo, porque si le descubrimos que ocultan algo son
boleta", gritó otro de los maleantes. La mayor tensión la vivieron cuando uno de los pasajeros
luchaba para quitarse un anillo de casamiento. "Sacátelo o te arranco el dedo con una pinza", lo
intimidó.
Los asaltantes cargaron los equipajes en los vehículos con
los que habían llegado y se marcharon. Diez minutos después, Alejandra y sus compañeros zafaron de
las ataduras y continuaron hacia Baradero, porque los ladrones les dijeron que allí arrojarían sus
documentos y pasaportes. Sin embargo, no los encontraron. Después, en la comisaría de esa ciudad se
enterarían de que habían sido emboscados en la localidad de Lima.
Se lamentó entonces por los 5 mil euros despojados y
recordó que una parte de ese dinero era para reparar la casa de su hermana, que fue dañada por la
tormenta de granizo del 15 de noviembre del año pasado. También, los ladrones se llevaron muñecos
que había traído a sus sobrinos. "Me sacaron hasta la posibilidad de verles las caras de alegría
cuando le entregara los regalos", se quejó al borde del llanto.
Alejandra se preguntó cómo el ladrón pudo subir en el
aeropuerto de Ezeiza con un arma de fuego a la Trafic sin ser registrado, cuando el equipaje de
ella fue revisado. Y comentó que se contactó con Van Travel. "La empresa debería saber quién sube a
sus coches. Se solidarizaron con nosotros pero nos dijeron que sus aseguradoras no pueden cubrirnos
lo que nos robaron".
Señaló también las deficiencias del servicio que presta la
empresa concesionaria a cargo del peaje en ese tramo de la autopista Rosario-Buenos Aires. "Hay que
exigir que la firma (del peaje) ilumine los paradores y que la policía patrulle la ruta, porque nos
robaron con absoluta impunidad", sostuvo. l